Diez reflexiones sobre el colegio
Resumo
Espero que cuando grande sepas tener criterio Gerardihño, ahora te dejas
llevar por la mar, no luchas contra el oleaje y cuando grande será igual, si
desde ahora no luchas y te impones con firmeza.
¿Por qué lo ocultaste?, sabes que estuvo mal y debiste hablar, contárselo,
a su madre, a tu tía o a tu abuela, bueno a la abuela para que; ella tiene una
forma de sentir de otro tiempo pero de la misma violencia de nosotros.
Meterle la mano a la profesora Constanza no fue una lección de lujo, ya
sabes las consecuencias, te iras para la casa con tu reputación por el suelo. Lo
ajeno es bueno para el dueño y tú no contabas con ese detalle.
¿Qué lo habrá impulsado a ese acto tan corruptible? ¿Cómo saber que lo
alentó a esa acción, pero más que representación primero fue pensamiento:
tendría hambre o tal vez alguna promesa de un juguete nunca cumplida?
¿Qué puede incubar en el corazón de un niño para motivarlo a tomar algo
que no le pertenece y más si es de la profesora? que recia arrea los niños por
el camino de los números y las letras, de Dios y los animales.
Es improbable que sea motivación propia, debió haberlo incubado desde
antes, fue una reacción a la necesidad y escasez que se vive en la casa no solo
de afecto y atención sino también a algo que toca con lo más finito y menos
transcendente, la comida, el afán por llenar su pancita y quitar ese desasosiego
y penumbra que lo envuelve cuando tocan el timbre para el descanso y él
no tiene como negociar las ricuras de la cafetería y menos los objetos todos
llamativos que ostentan su pocos amigos detrás de las rejas de la cancha después
de entrar de descanso.






