El olor del pelo
DOI:
https://doi.org/10.24142/unaula.n44a13Keywords:
cuento, cine, parejaAbstract
Bajo la gravedad del juramento y poniendo a Dios como testigo, me reafirmo en lo dicho a la policía en el momento de mi captura: la culpa la tuvo el olor del pelo… ¿Que narre los hechos acontecidos el día veinticinco de marzo entre las dieciséis y dieciocho horas? Bueno, Su Señoría: iba a entrar a cine como lo hago todos los martes, porque hay descuento, entonces uno que es aficionado y está sin… Que me limite a los hechos... Llegué a la fila. Yo voy a cine a las cuatro de la tarde, van menos espectadores, es la primera función del día, y no se encuentra uno con los que trabajan; éstos van a cine de seis y treinta. Son muy molestos porque hacen mucho ruido: se dedican a comer, hablar y… es importante porque se entiende que con la víctima tenía gustos similares: la sala, la hora, la película. Entran a jugar las coincidencias, las eventualidades. Le explico: en una ciudad como la nuestra, que tiene cincuenta y tres salas de cine, con un promedio de doscientas butacas, son diez mil seiscientas; cada sala con tres presentaciones, son ciento cincuenta y nueve; o sea que existe la posibilidad de que en un día puedan ir un millón seiscientos ochenta y cinco mil cuatrocientos espectadores a cine; entonces, las probabilidades de encontrase con una persona en la misma función y en el mismo teatro, es de una en… quiero demostrar que las casualidades existen, las matemáticas lo comprueban… me limitaré a los hechos.
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