Luis Tejada, los intelectuales y los obreros
DOI:
https://doi.org/10.24142/unaula.n44a5Palavras-chave:
desconfianza, intelectuales, obreros, proletariado, transformaciónResumo
No en una forma unánime, pero sí con voces insistentes, se ha expresado en el seno del Congreso Obrero un sentimiento de desconfianza hacia los intelectuales.
No podría decirse que ese sentimiento es inexplicable o inusitado. Al contrario: el obrero puro, el hombre de trabajo manual, ha experimentado siempre una aversión casi instintiva hacia el intelectual puro, hacia el hombre que vive sólo de la inteligencia. Para el obrero manual, el ejercicio de la inteligencia es una profesión que disculpa la pereza o que oculta o puede ocultar fines calculados e interesados de predominio, de ambición personal, de acaparación de poderes. El obrero manual no logra comprender cómo un hombre honrado se resuelve a ganarse la vida nada más que escribiendo. Y si llega a admirar la inteligencia, teme al mismo tiempo sus brillantes demostraciones que pueden estar llenas de argucias, de secretos intentos, de elocuentes y falsos halagos; está siempre dispuesto a creer que el intelectual lo engaña; no reconoce que el trabajo intelectual sea útil; no ve en el intelectual a un hombre de buena fe, sincero dentro de su profesión.
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