Prefacio para Gilles Deleuze
Resumo
Querido Profesor, escribo esta carta a media noche, invadido por el silencio. Usted, guerrero perverso, acaba de escoger su soberana libertad. Y el mensaje que nos envia es claro: hay que estar contento de esa escogencia. Pero en esta hora silenciosa, solo, con los otros, en un mundo que se desfasa, no puedo decir sino que estoy llorando, que lo admira y lo quiero mucho.
