El cuidado de la verdad
Resumo
Con un desapego señorial, Philippe Ariés quien acaba de morir a los sesenta y nueve años, nos hizo el regalo imprevisto de una mirada nueva. Se lo había podido ver durante mucho tiempo cerca de la glorieta Bugeaud, en un antiguo palacio particular que una administración con sigla enigmática había transformado en oficinas. Tengo el recuerdo -¿pero es exacto?- de una gran pieza de entabladuras oscuras; parecía haber sido retenida por un momento en la pendiente de su invencible historia por el genio del lugar; él le había conservado algo del salón que había sido; su obscuridad se parecía a la sombra de una biblioteca.
