Las aguas milesias
Resumo
El quehacer del filósofo. En su estudio sobre la filosofía en la época trágica de los griegos caracteriza Nietzsche el quehacer del filósofo como una cuádruple acción que conjuga contemplar, compadecer, acechar y elevarse. El filósofo lleva consigo un hombre meditativo un hombre religioso, un hombre de ciencias y -por sobre ellos, como su corona- un espíritu danzante, ángel o demonio. El filósofo -ese invento griego- es la fulguración de un hombre nuevo en el encuentro de cuatro viejos hombres orientales -el legislador, el sacerdote, el sabio, el poeta- de cada uno de los cuales el filósofo conserva la pasión dominante pero reordenándola, reorientándola hacia aspiraciones antes inexistentes, con nuevas funciones por desempeñar, ya no al servicio directo de la ley, el deber, la utilidad o la belleza, sino al servicio de la pasión ahora dominante, la pasión del conocimiento.
