Chonto
DOI:
https://doi.org/10.24142/unaula.n44a14Palabras clave:
cuento, boxeador, retiroResumen
Los puñetazos recibidos en la cabeza en los lejanos días de campeón de boxeo trastornaron su cerebro. Cuando, muy temprano, apenas despuntaban las primeras luces del día, todavía oscuro llegaba, Chonto a su taller, en lugar de iniciar sus labores de zapatero remendón, tomaba la escoba para barrer la enorme cuadra del vecindario, era señal inequívoca de que muy pronto iría a ser recluido en el viejo manicomio de Aranjuez, en la parroquial Medellín de entonces. “Esto lo hago, masa, pues la gente es muy querida conmigo... debo agradecerles...”, decía, como justificación a la insólita y desinteresada labor.
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Derechos de autor 2024 Jorge Iván Villegas Muñoz

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