ARTÍCULO DE REFLEXIÓN
DOI:
https://doi.org/10.24142/raju.v15n30a13
Revista Ratio Juris,
Vol. 15 N.º 30 (Enero-Junio de 2020),
pp. 266-271 © UNAULA ISSN: 1794-6638 / ISSNe: 2619-4066
Recibido: 20 de marzo de 2020 - Aceptado: 20 de abril de 2020 - Publicado: 30 de junio de 2020
Licenciado en Historia y Filosofía de la Universidad de Antioquia. Maestro de Escuela. Especialista en cultura política: Pedagogía de los derechos Humanos y Maestría en Educación UNAULA Ha publicado los libros: El Juego feliz y otros poemas infantiles y Colombia: crisis y esperanza, ensayos sobre cultura política y educación. Fundador y director de la Revista Círculo de Humanidades. Email: poemasapasionados@yahoo.com
Resumen
El extrañamiento de la universidad como centro de conocimiento ahora se encuentra vacío por culpa del confinamiento, lo que me ha llevado ha llevado a asumir algunos retos de vida. Pero ante todo lo digo con franqueza: “este encierro me ha enseñado a descubrirme en el tipo de personas que soy”. Prometo que seré mejor ser humano en cada faceta de lo que queda de mi precaria vida, si una vez superada esta pandemia no quede en el inventario de los que se fueron.
Palabras clave: autobiografía, confinamiento, pandemia, historias de vida
Abstract
The estrangement of the university as a center of knowledge is now empty due to confinement, which has led me to take on some life challenges. But first of all, I say it frankly: "this confinement has taught me to discover myself in the type of people I am". I promise that I will be a better human being in every facet of what remains of my precarious life, if once this pandemic is overcome it does not remain in the inventory of those who left.
Key words: autobiography, confinement, pandemic, life stories
Resumo
O afastamento da universidade como centro de conhecimento agora está vazio devido ao confinamento, o que me levou a enfrentar alguns desafios da vida. Mas, antes de tudo, digo francamente: "esse confinamento me ensinou a me descobrir no tipo de pessoa que sou". Prometo que serei um ser humano melhor em todas as facetas do que resta de minha vida precária, se uma vez superada essa pandemia, ela não permanecerá no inventário daqueles que foram embora.
Palavras-chave: autobiografia, confinamento, pandemia, histórias de vida
“Confinamiento es la acción y efecto de confinar. Este verbo hace referencia a recluir a alguien dentro de límites o a desterrarlo a una residencia obligatoria La palabra confinamiento es utilizada comúnmente para describir la acción de confinar; sirve además para referirse al hecho de recluir o encerrar a alguien en un sitio, apartándolo de su libertad. En el aspecto judicial implica una sanción decretada por un tribunal, que es quien establece el tiempo que debe permanecer una persona confinada en un sitio estipulado para ello”. Diccionario de la RAE
Por mi condición de vida como personaje citadino, extraño la ciudad que me cohíben al recluirme en casa por asuntos que a decir del gobierno es para preservar la vida de los ciudadanos. Estoy seguro de que recorro la ciudad para encontrarme en ella, me busco a mí mismo en sus laberintos y cotidianidades, o quizá trato de encontrar respuestas a inquietudes que llevo en mí como ciudadano, aunque lo que surgen son nuevas preguntas. Ítalo Calvino al respecto dijo: “De una ciudad no disfrutas las siete o setenta y siete maravillas, sino la respuesta que da a una pregunta tuya. Disfruto la ciudad recorriéndola por sus calles, carreras, centros comerciales, catedrales y demás
A veces creo conocer la ciudad, no tengo lugares que me atemorizan al recorrerla. Sigo atentamente a los vendedores ambulantes, las prostitutas del raudal y la Veracruz, los maricas notorios de los alrededores de la catedral metropolitana, los cambalacheros y vendedores de cachivaches del viaducto, los artistas de la calle, los pilongos de la bolita, los gringos y gringas de pies largos y pálidos mascando chicle mientras los guías turísticos de la alcaldía con actitud sumisa les muestran las estatuas de Botero; extraño y de qué manera las marchas y la protesta social a las que ya estoy habituado, como ciudadano inconforme con estos gobiernos que desde hace 200 años vienen haciendo de los colombianos una sociedad abrumada en la pobreza y en la injustica social.
Pero además desde esta reclusión obligada he extrañado la Universidad, sus contradicciones, los debates académicos al ritmo de un café, las miradas temerosas de quienes ven amenazada en cada pasillo su trinchera laboral, los profesores apresurados con sus exámenes confusos para contar los perdedores, o aquellos que se perciben dialogantes con los párvulos para animarles en el logro feliz de los saberes; extraño de manera muy especial las empleadas del aseo, los guardias de seguridad, los trabajadores de las cafeterías y fotocopiadoras y los empleados de oficios varios en quienes tengo mis mayores afectos. Extraño, además, las secretarias y auxiliares con sus uniformes recién planchados y con su sonrisa bien maquillada; se extrañan también, al rector y demás jefes de alto rango, otros de baja estatura con sus corbatas de colores, o con las togas graduándose en cada programa en repetidas ocasiones al lado de los que culminan un programa.
Siempre me he preguntado por este simbolismo que a veces no logro entender. Pienso que debiera existir un chaleco institucional para los directivos con los colores distintivos de esta, y se vería mejor la presencia simbólica de estos en ceremonias de grados. Extraño también del trasegar cotidiano los y las jefes que pasan con sigilo husmeando por los corredores pisando duro con sus zapatos de tacón alto, como si llevaran herraduras sonoras a ritmo marcial militar.
Hoy creo con mayor firmeza que la sabiduría y la inteligencia son el auténtico vestuario para asistir a fiestas, halagos, galardones, ceremonias y demás logros de la vida. De nada sirve atuendos estrambóticos y vistosos para mostrar autoridad cuando lo que se percibe a simple vista es la poca cercanía con el ser humano, lo que es de por si una absoluta falta de inteligencia y sabiduría. “Le Voubier nos decía: “la modestia es el complemento de la sabiduría” “La modestie est le complément de la sagesse” (aunque posiblemente dicho texto solo sea atribuido, sin que el mismo se halle textualmente en alguna de sus obras) (Fontenelle, 1800). Quizá por estas percepciones un tanto desabrochadas merezca la hoguera, o que se me tilde de profano. O sencillo, ni lean este texto.
No fui ajeno a los sofocantes atuendos en diferentes eventos a los que era necesario llegar de corbata y bien perfumado, para poder estar a la altura de los que manejan el poder. En una lectura a Paul Taborì, “historia de la estupidez humana” leí algo sobre la extraña costumbre en la sociedad al confundir la inteligencia y la autoridad con la calidad del atuendo que se lleva puesto. Me fui desprendiendo lentamente de esos incomodos atavíos que asfixian e impiden la movilidad corporal y la clara expresión de las palabras.
Aun así, no queda duda que al final lo que extrañamos es la universidad de estatus de poder en donde hoy se asiste más a trabajar y menos a pensar. La mayoría de las veces nos la pasamos juzgando y prejuzgando sobre los que representan la autoridad y la forma de actuar de los gobernados. Es posible que esta obsesión sea una cercanía con la condición de esclavo que llevamos inmerso en nuestro ser. En mi caso he sido un permanente crítico de los que gobiernan en el Estado y en las demás instituciones. Quizá desde esta percepción radical, no me he dado cuenta del esclavo que habita en mí. El pensador de la filosofía de la historia nos advertía: “estar obsesionado en la diferencia es ser esclavo; ser libre respecto a la diferencia es ser amo. G W Friedrich Hegel
Pero, la tarde de la vida es complejo desautorizar lo que hemos hecho y vivido; por ello ya no se entenderían posturas serviles y silenciosas; no queda duda que hoy con la pandemia logra el capitalismo el silencio que quería en su afán por posesionarse de nuevo en el mundo. Se vislumbra el regreso y afianzamiento a “la Universidad condicionada y plana”; el primer logro del Coronavirus, fue el silenciamiento de los movimientos sociales y el posicionamiento de la banca privada. Basta con ver las piruetas de nuestro gobierno en Colombia en su protección a los gremios económicos y a los dueños de los bancos, para saber que lo que se viene es la catástrofe para los más pobres. Los que no arrasa la pandemia los arrasará la pobreza y la miseria motivada por el capitalismo depredador y atroz que se posesionó de todo en esta crisis. Al respecto el siempre vigente Marx pensador de la lucha de clases, nos lo dijo en el capital: “El capitalismo tiende a destruir a sus dos fuentes de riqueza; la naturaleza y los seres humanos. Karl Marx En este sentido, no puede extrañarnos a lo que en adelante concurriremos en la Universidad, y ahora con más fuerza mediante medidas calculadas del estado para la Educación Superior. Seguiremos viendo pasar las horas y los días en discusiones banales sobre acreditaciones, llenando cuadros y diagnósticos de cosas que se hacen, pero no de trasformaciones que se logran. Esto no le importa al Estado y la abruma en cuadriculas acabando su autonomía para obstaculizar su histórica razón de ser. De las banderas enarboladas a nivel del mundo por una Universidad con autonomía y sin condición la pandemia nos dejará una Universidad intimidada. En palabras de J Derrida. La Universidad sin condición no existe ni existirá “Esta universidad sin condición no existe, de hecho, como demasiado bien sabemos. Pero, en principio y de acuerdo con su vocación declarada, en virtud de su esencia profesada, ésta debería seguir siendo un último lugar de resistencia critica”. (Derrida, 2010)
Aun así, en medio de este pesimismo motivado en parte por el encierro y el encuentro conmigo mismo al lado de algunos libros mientras mi amiga de silencios “Juana mi gata” me mira, vuelvo a los pasillos de la Universidad en donde he pasado la mayor parte de mi vida en debates, controversias y construcciones pedagógicas.
En esta pandemia, las paredes de la casa me han hecho recluso en cárcel cómoda que va y viene viendo pasar las horas, los minutos, los segundos unas veces sentado en el sillón abordando alguna lectura, comiendo un helado o merodeando con bulimia lo que queda de mercado. En este sentido, ya lo dijo juan Villorro en la parábola del pan: “La mitad de nuestra existencia es imaginaria: el sabor del pan depende de la libertad” (Villorro, 2020) Quizá es mucho mejor un buen café al lado de compañeros y amigos con quienes se puede al menos sonreír mientras se conspira o se narran picardías cotidianas.
Un aprendizaje significativo. Soy de la vieja guardia, aterricé en las nuevas tecnologías como avión que pierde su tren de aterrizaje. Aun así, lideré y lidero hoy algunas acciones en la Universidad con programas que tienen que ver con manejo oportuno y adecuado de las metodologías flexibles movilizadas desde las nuevas tecnologías. De igual manera lideré la creación del departamento de idiomas y de la primera sala de informática con aparatos para el ejercicio con la segunda lengua. Aun así, no soy bilingüe, pero en su momento y hoy ms que nunca creo que es necesario el acercamiento a la segunda lengua para todos los programas que ofrece una universidad.
Por ello me inscribí en el hoy “Centro de Idiomas” de nuestra Unaula,(2020) para quitar las taras y prevenciones que se tienen frente a la dificultad que uno por los ya pasados años de vida tiene para llegar a tatarear algunas palabras en inglés. Fui acogido amablemente por la directora del Centro de Idiomas cuando llegué a matricularme, y quien además en pleno confinamiento me notificó hora y fecha para las clases y evaluaciones virtuales de inglés, así mismo el profesor que me estaría orientando. He estado respondiendo a evaluaciones y recibiendo recomendaciones y pedagógicos aprendizajes del docente para que me ubique sin miedo ante el computador mientras me dispongo a exámenes, en sesiones grupales con jóvenes estudiantes de diferentes carreras. A mis años y en medio de esta obligada reclusión este ha sido un logro valioso, ya que no me imaginaba utilizando aplicaciones programáticas y tratando de conversar en ingles con un profesor experto en idiomas. Quizá por mis taras no logre avanzar a niveles superiores en segunda lengua, pero el paso se ha dado.
En este sentido, el confinamiento me ha llevado a asumir algunos retos de Vida. Pero ante todo lo digo con franqueza: “este encierro me ha enseñado a descubrirme en el tipo de personas que soy”. Prometo que seré mejor ser humano en cada faceta de lo que queda de mi precaria vida, si una vez superada esta pandemia no quede en el inventario de los que se fueron.
A esta experiencia de encuentro con intentos de abordaje a la segunda lengua en tiempos de confinamiento, la relaciono con esta frase de Freire: Enseñar no es transferir conocimiento, sino crear las posibilidades para su propia producción o construcción. Creo que este ha sido un logro de mi profesor para con mi lento aprendizaje en inglés. Y creo, debe ser el aprendizaje de todos los profesores de todas las universidades, en estos momentos que están en contacto con sus estudiantes por medios virtuales.
Diccionario de la RAE
Fontenelle, Bernard Bouyer (1800) Entretiens sur la pluralité des mondes: augmentés des Dialogues des morts, Lyon, Leroy
Derrida, Jacques (2010) Universidad sin condición, trad. Cristina de Peretti y Paco Vidarte, Madrid, Trotta
Freire, Paul. (1997). Pedagogía de la Autonomía. México DF: Siglo XXI
UNAULA (2020) Centro de Idiomas, Medellín, Universidad Autónoma Latinoamericana, consultado en: https://www.unaula.edu.co/centro_idiomas
Villoro, Juan (2020) Parábola del pan, México, Reforma, consultado en: https://www.reforma.com/aplicacioneslibre/preacceso/articulo/default.aspx?__rval=1&urlredirect=https://www.reforma.com/parabola-del-pan-2020-04-24/op178741?referer=--7d616165662f3a3a6262623b727a7a7279703b767a783a--