Editorial

doi: 10.24142/raju.v12n24a1

LOS MODELOS DE INDEXACIÓN DE REVISTAS Y LA COMPLEMENTARIEDAD CON LA INVESTIGACIÓN

MODELS OF JOURNAL INDEXING AND COMPLEMENTARITY WITH RESEARCH

 

 

José Fernando Valencia Grajales Docente investigador Universidad Autónoma Latinoamericana. Abogado Universidad de Antioquia, Politólogo Universidad Nacional de Colombia, Sede Medellín, Especialista en Cultura Política: Pedagogía de los Derechos Humanos, Universidad Autónoma Latinoamericana, Magíster en Estudios Urbano Regionales de la Universidad Nacional de Colombia, Sede Medellín, estudiante del Doctorado en Conocimiento y Cultura en América Latina Ipecal (Instituto Pensamiento y Cultura en América Latina, A. C.). Editor de la revista Kavilando y Ratio Juris. Correo electrónico: editor.ratioojuris@unaula.edu.co
Juan David Gelacio Panesso Docente investigador Universidad Autónoma Latinoamericana. Licenciado en Filosofía y Letras de la Universidad de Caldas, Magíster en Estudios Políticos de la Universidad de Caldas y coeditor de la revista Ratio Juris. Correo electrónico: coeditor.ratiojuris@unaula.edu.co
Hernando Isaac Vanegas Zapata Estudiante de Derecho de la Universidad Autónoma Latinoamericana. Asistente editorial de la revista Ratio Juris. Correo electrónico: asistente.ratiojuris@unaula.edu.co

 

Recepción: 27 Julio 2017

Aprobación: 27 Agosto 2017

 


Resumen

La nueva forma de medir las revistas científicas indexadas en Publindex ha generado una serie de resquemores válidos que, hasta el momento, no han sido tenidos en cuenta. El primero de ellos se fundamenta en que la revista sea visible, y el segundo en que sea citada, más allá de si la misma es revisada por pares, tiene editor con índice h, tiene comité científico, cuerpo editorial, o cumple con una citación adecuada, es inédita, sus artículos no sobrepasan las nueve mil palabras, sea producto de investigación, reflexión y revisión o que la misma no sea endogámica. Todo ello pierde trascendencia cuando no se encuentra en WOS o SCOPUS, porque a los investigadores se les exige, dentro de sus indicadores, que publiquen en dichas revistas de primer nivel. ¿Cuál es entonces el valor de las revistas colombianas cuando de las 542 que a 2014 se encontraban reconocidas hoy es posible hablar de menos de 209 revistas? Esto evidencia un dramático descenso en la indexación de revistas con el nuevo sistema de cuartiles que, finalmente, lo que hace es castigar el conocimiento latinoamericano y privilegiar a los indicadores económicos anglo-europeos.

Palabras clave: Publindex, indicadores bibliométricos y bibliográficos, indexación de revistas, WOS, SCOPUS, Latinoamérica.


Abstract

The new way of measuring the scientific journals indexed in Publindex has been generating a series of valid requests that until now have not been taken into account, the first of them is based on whether the journal is visible, and the second is yes cited, beyond, itself is peer-reviewed, has editor with index h, has scientific committee, editorial board, or meets a suitable citation, is unpublished, its articles do not exceed 9,000 words, whether research product, Reflection and revision or that it is not inbreeding, all this loses significance when it is not in WOS or SCOPUS, because researchers are required within their indicators is to publish in those magazines top. That is to say, what is the value of the Colombian magazines when from the 542 that to 2014 were recognized today it is possible to speak of less than 209 magazines, which evidences a dramatic decrease in the indexation of magazines with the new system of quartiles, that What it does is that it punishes Latin American knowledge and privileges Anglo-European economic indicators.

Keywords: Publindex, bibliometric and bibliographic indicators indicators, Journal indexing, WOS, SCOPUS, Latin America.


INTRODUCCIÓN
EL INDICADORES DE INDEXACIÓN
ACTUALIDAD: CAPITALISMO ACADÉMICO Y SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO
Referencias

 

 

INTRODUCCIÓN

Colciencias surge en 1968 por medio del Decreto Nacional 2869, nacido de las facultades extraordinarias conferidas en la ley 65 de 1967 al presidente Carlos Alberto Lleras Restrepo. Este realizó los cambios exigidos por la Agencia Internacional para el Desarrollo (AID), la Organización de Estados Americanos (OEA) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), los cuales se ejecutaron en tres etapas, más o menos representativas, entre 1968 y 1989, identificados por su creación y paulatino desarrollo. Entre 1990 y 1999 surge la ley 29 de 1990, que reformula y estimula la investigación científica, y a partir del año 2000, hasta la fecha, y con la ley 1280 de 2009, se reestructura la entidad (''Historia del departamento'', 2017). Colciencias tendrá como finalidad modernizar y mejorar la investigación científica y la creación del Índice Bibliográfico Nacional IBN-Publindex, con el fin de estimular el oficio editorial que, hasta ese momento, era un asunto de vocación religiosa, sin remuneración y sin distinción, y ligado al ostracismo. Desde su creación, las revistas eran pocas, no más de 29 para el año 1996, pero luego fueron escalando. Para el año 2001 había 126, y para el 2014 ya se contaban 541. Es decir, que en tan corto tiempo se habían incrementado en un 500 % gracias al estímulo de las universidades, al cambio del paradigma investigativo de publicar la investigación para que el autor sea conocido y a las exigencias de publicar en revistas indexadas y clasificadas como mínimo en A.

 

INDICADORES DE INDEXACIÓN

Sin embargo, es necesario apreciar que el poco número de revistas indexadas en Colciencias, para el año 1996, se debe, principalmente, a que los editores y las revistas no le apostaron ni a la indexación ni al registro en Publindex, ya que las mismas no consideraron lógico que una determinada entidad constatara sus políticas editoriales, especialmente por ser revistas de pensamiento (Borja & Insuasty, 2016). Sobre ello, incluso, existen ejemplos actuales como la revista CEPA, creada por eminentes personalidades como Orlando Fals Borda y Renan Vega Cantor; revista que actualmente cuenta con más de veinte ediciones. Es decir, no se apostó a dicha forma de valorar las ediciones porque desvirtuaban la posibilidad de publicación responsable, en el sentido de que editaban poco, pero con una alta calidad, en razón de que los investigadores estaban compenetrados con este tipo de publicaciones y porque publicar libros era un asunto más relevante y valioso. Con la aparición de Publindex, sumado a la exigencia de Colciencias de solicitarles a sus investigadores publicar en revistas, además de que las universidades comenzaron a incentivar las publicaciones con el otorgamiento de puntos, se disparó la creación de revistas con el fin de sacar a la luz lo realizado por los propios investigadores, a lo que respondió Colciencias con la estratificación de las revistas entre A2 y D, indicadores que cambiaron los puntos reconocidos por las universidades.

Pero lo anterior no culminó allí, porque Publindex cambió su política de indexación luego de la asesoría de miembros o exmiembros, o incluso de las mismas empresas como ISI o SCOPUS, que terminaron por implantar modelos ajenos y que, para completar, influenciaron el modelo colombiano que exigió los cuartiles creados por los modelos extranjeros y consideró que solo es indexable la revista incluida en ISI, hoy WOS, y SCOPUS. Esta forma de exigir implicó que las revistas no solo debían estar en dichos indicadores, sino que tenían la obligación de cumplir con otros como la visibilidad, el uso del OJS y el índice de citación. Siendo este último uno de los más peligrosos, porque se convierte en una élite del conocimiento en la cual se exige que se cite a los autores de la revista en que se publicará o a los autores más citados, así los mismos sean cuestionados por el autor o irrelevantes para el que propone el artículo.

Actualmente, se considera necesario que las revistas cumplan con una serie de indicadores, exigidos por bases de revistas como SCOPUS, WOS, DIALNET, REDALIC, REDIB, ERIPLUS, CLASE, BIBLAT, SSOAR, EBSCO y el Portal de Revistas Científicas y Académicas de la Universidad Nacional (2014). Ahora, como lo indica Wilson E. Colmenares, para revistas de ciencias humanas como Ratio Juris se deben tener en cuenta los siguientes procesos: periodicidad mínimo semestral; con al menos doce artículos por año, informando el año, semestre, volumen y número; se deben evitar las autocitas y se deben tener árbitros ciegos, comité científico y comité editorial; el comité editorial debe contar con una afiliación institucional clara y ajena, con doctorado, cuando menos del 50 %, y artículos publicados durante los últimos dos años; la revista debe tener sitio web de calidad con contador de visitas, debe medir las citas tanto en Scholar Google, Reserchgate, SCOPUS y WOS; el artículo debe ser inédito, tener resúmenes claros y cortos, traducidos como mínimo al inglés, tener una política editorial clara y convincente, tener OJS con todos los artículos disponibles en la red, cumplir con los objetivos y metas apreciables, informar el público al que se dirige y la distribución geográfica de los canjes, contar con diversidad de autores, editores, revisores (nacionales, internacionales y públicos); las revisiones deben ser documentadas con fecha de recibo y aceptación, con palabras clave, estar como mínimo en dos bases de datos, con bibliografía, registro ISNN, correo electrónico de los autores, editores, comités, normas e indicaciones para los autores y procedimientos, informar la editorial, tener índices periódicos, contar con veinte suscriptores y tener DOI; además, cada artículo debe componerse con siete mil o nueve mil palabras; la revista debe tener dos años de antigüedad.

 

ACTUALIDAD: CAPITALISMO ACADÉMICO Y SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO

Asistimos, en nuestro presente histórico, al desarrollo de la sociedad del conocimiento en la fase neoliberal del capitalismo; que más allá de ser una simple teoría económica se ha constituido en un nuevo régimen de sentido común o, en palabras de Roque Farrán (2016), en una ontología consumada. Por supuesto, esto tiene unas implicaciones profundas en todos los aspectos de la vida humana, incluyendo aquellos que se consideran objetivos y desideologizados (despolitizados); así: ''El neoliberalismo empalma lo real directamente a un discurso práctico sobre el ser mismo de las cosas, bajo un modo exclusivamente técnico que prescinde de cualquier ética o constitución subjetiva para su a-problemática difusión'' (Farrán, 2016). El conocimiento no escapa a la matriz de esta ontología que se reproduce con suma facilidad. En especial, el conocimiento científico se ve fuertemente ligado a los intereses tejidos en la compleja red de poder-saber que acompaña al nuevo régimen.

Desde las geopolíticas del conocimiento (Mignolo, entrevistado por Walsh, 2003), el análisis de la producción, validación y puesta en circulación del mismo está determinado por la constitución histórica de la ciencia, en su episteme eurocéntrica-norteamericana, lo que permite trazar una línea, sino directa sí al menos secuencial, que llegue hasta nuestros días como sociedad del conocimiento y que pretende, en medio de la vorágine y el vértigo, los flujos y las crisis, implementar sistemas de innovación perpetuos que faciliten y afiancen las relaciones entre cultura-conocimiento y las condiciones de producción en el régimen neoliberal (Guardiola, 2003).

Este aspecto nos conduce hacia procesos de globalización absolutamente desiguales, que impiden una globalización del conocimiento como es invocado permanentemente desde una simple pretensión de acceso igual al conocimiento, que nos determina y define (en tanto nombran) lo que hoy somos a costa de lo que otros han dejado de ser y siguen dejando de ser (Guardiola, 2003). El conocimiento científico, además de ser un elemento diferenciador y excluyente, es un arma refinada con la que esta ''ontología consumada'' pretende reforzarse y lanzar finos hilos que conecten los intereses creados para que sean consolidados en las redes de la sociedad del conocimiento.

Para ello, utiliza diversas estrategias, situadas dentro de la narrativa neoliberal, del crecimiento económico y la competitividad (Birch, 2006 citado por Pavone, 2012), que han sido creadas por el capitalismo académico; este puede definirse como un concepto que indaga por las relaciones existentes en la actualidad entre el mercado y el conocimiento académico. Desde esa perspectiva, su interés se propone ''explicar los mecanismos que facilitan o inhiben la vinculación de las universidades con el mercado, y de reconocer los puntos estratégicos de cambio en torno a los cuales se puede producir resistencia, además de apreciar sus riesgos y consecuencias'' (Slaughter y Leslie, 2001, citadas por Ibarra, 2002).

Las estrategias son generadas en los centros de producción del conocimiento y, normalmente, se valen de los sistemas de indicadores y medición internacionales que determinan la producción global del conocimiento y que hoy cumplen su desarrollo en la Internet, en la forma de un extenso repositorio donde descansan y se acumulan —para su uso— todas las publicaciones científicas y académicas que cumplen precisamente con las métricas utilizadas, teniendo como grandes referentes a WOS y SCOPUS. Estas métricas son un paso más en el desarrollo de los criterios de la ciencia moderna en anuencia con el neoliberalismo, que pretende medir y cuantificar todos los aspectos de la realidad física y de la realidad social.

Tras la implementación de estas modalidades de medición, existe un interés por desplegar, con más intensidad, las geopolíticas del conocimiento, ya que cada estado debe acoger estas modalidades para validar la producción de conocimiento y así poder ingresar en el circuito del ''libre mercado de las ideas'' (Bonilla, 2011), según los dicterios de los modelos euroamericanos o las directrices de la OCDE. A los investigadores, o generadores del conocimiento, se les exige un mayor esfuerzo en el proceso de investigación, para lograr un fuerte rigor metodológico y que esto a su vez tenga como efecto visibilizar sus trabajos bajo la observación de los sistemas de indicadores y medición (Bolaños, 2016).

Esta nueva situación ha significado que el investigador ha visto reinventada su identidad de manera heterónoma, pues ya no tiene en sus manos el control y la organización exclusiva del trabajo, porque el capitalismo académico le empuja a conformarse con adaptarse a los engranajes de las grandes maquinarias, que son constitutivas de las formas de producción del conocimiento y que estructuran un quiasma sólido entre innovación y competitividad.

Sus efectos son múltiples, pero entre los más sobresalientes está la situación precaria de las ciencias sociales en Latinoamérica, bajo esta nueva modalidad en la que está inmerso el conocimiento académico-científico; esto nos impulsa a reflexionar lo que podría hacerse en términos de alternativas, pensando en un sistema de producción de conocimiento que plante cara al capitalismo académico, a las geopolíticas del conocimiento y construya discursos y prácticas que permitan transformar las condiciones de existencia en tanto comprende nuestros contextos complejos, y que no se encadena a las exigencias del mercado y la economía.

Pensar Latinoamérica implica un desplazamiento del lugar de enunciación, para pensar en y desde Latinoamérica, lo que conlleva entonces a ampliar el horizonte de interpretación por nuestros contextos y nuestras complejidades. Nos lleva, además, a pensar si los modelos actuales de medición y los entramados del capitalismo académico sirven, concretamente, para comprender y transformar las realidades. Pensar en y desde nuestra perspectiva incluye profundas reflexiones sobre la manera en que hemos sido constituidos, y la manera como debemos constituirnos no solo en este presente, sino en el futuro incierto. Algunos tópicos sobre los que puede asentarse esta reflexión, que además debe ser colectiva, es pensar si los referentes de innovación y competitividad deben ser deconstruidos para estructurar nuevos referentes como la comprensión (Verstehen) y la solidaridad, alternativas experimentales que nos asumen como sujetos situados en un contexto ampliamente diferente al del contexto desde donde se producen y se implementan —por imitación o por imposición— las métricas y los modelos competitivos.

Los nuevos lugares de enunciación para un conocimiento situado deben comprender rupturas y tensiones con los modelos hegemónicos, sin pretender imponer, desde estas alternativas, nuevos modelos de implementación general; antes bien, se debe entender como un trabajo inacabado en búsqueda permanente de un diálogo de saberes a la manera de Boaventura de Sousa Santos, que permita reflexiones epistemológicas, que son a su vez reflexiones ético-políticas, para transformaciones de nuestras complejas realidades. Es decir, no un referente único, sino una pluralidad de apuestas en diálogo para hacer frente a la ontología consumada que nos ha constituido como un excedente apenas necesario.

 

Referencias

Bolaños, S. (2016). El investigador y la nueva política para mejorar la calidad de las publicaciones científicas nacionales. Investigium IRE: Ciencias Sociales y Humanas, 7(1), 7-9. Recuperado de http://investigiumire.iucesmag.edu.co/ire/index.php/ire/article/view/205

Borja, E., & Insuasty, A. (2016). Revistas de pensamiento y el nuevo modelo de medición de revistas en Colombia, Medellín, Grupo de investigación y editorial Kavilando. Revista Kavilando, 8(2), 122-127. Recuperado de http://kavilando.org/revista/index.php/kavilando/article/view/171

Colmenares, W. E. (2014). Fortalecimiento del Portal de Revistas científicas y académicas de la Universidad Nacional de Colombia. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia.

Farrán, R. (2016). Pensar el neoliberalismo: ontología, prácticas de sí, nodalidad. Recuperado de http://revistabordes.com.ar/pensar-el-neoliberalismo-ontologia-practicas-de-si-nodalidad/

Guardiola, O. (2003). Historia de un asesinato por ocurrir, contado a la manera de una novela policiaca (o colonialidad del poder y el futuro de los estudios culturales en América Latina). En: Estudios Culturales Latinoamericanos. Retos desde y sobre la región Andina. Quito: Universidad Andina Simón Bolívar / Abya-Yala.

Historia del departamento (2017). Recuperado de http://www.colciencias.gov.co/colciencias/sobre_colciencias/historia

Ibarra, E. (2003). Capitalismo académico y globalización: la universidad reinventada. Educação & Sociedade, 24(84). Recuperado de http://www.scielo.br/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0101-73302003000300017

Pavone, V. (2012). Ciencia, neoliberalismo y bioeconomía. Revista Iberoamericana de Ciencia, Tecnología y Sociedad, 7(20), 1-15. Recuperado de http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_abstract&pid=S1850-00132012000100009&lng=es&nrm=iso

Suárez, L. A. (2017). Una breve historia de las revistas científicas en Colombia o la maldición de ser editor. Universitas Humanística, (83), 9-15. Recuperado de http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0120-48072017000100009&lng=en&tlng=es

Walsh, C. (2003). Las geopolíticas del conocimiento, entrevista a Walter Mignolo. Polis, Revista de la Universidad Bolivariana, 1(4), 1-26. Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=30500409

 

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