MONARQUÍA INGLESA




Resumen

Esta reflexión analiza la evolución y la vigencia de la monarquía inglesa mediante una metodología documental y hermenéutica, basada en fuentes académicas. El objetivo principal es examinar su transformación histórica -desde sus orígenes medievales hasta convertirse en una monarquía parlamentaria-, su adaptación a la democracia y su papel simbólico en la identidad nacional y las relaciones internacionales. Se destacan hitos como la Carta Magna (1215) y la Revolución Gloriosa (1688), que limitaron el poder real y fortalecieron al Parlamento. La monarquía evolucionó hacia un rol ceremonial, enfocado en la unidad nacional y la diplomacia, especialmente dentro de la Commonwealth. Actualmente, su relevancia radica en su capacidad para coexistir con sistemas democráticos, mantener tradiciones y promover la cohesión social mediante eventos mediáticos. Los resultados subrayan su éxito al adaptarse a cambios políticos y sociales, aunque enfrenta desafíos como la crítica pública, la necesidad de neutralidad y la búsqueda de conexión con las generaciones jóvenes. Su supervivencia depende de conservar la legitimidad mediante la representatividad, transparencia y equilibrio entre tradición y modernidad.

Palabras clave:

monarquía parlamentaria, Commonwealth, legitimidad, adaptación, simbolismo


Abstract

This study examines the evolution and current relevance of the English monarchy through a documentary and hermeneutic methodology based on academic sources. Its primary objective is to analyze the monarchy's historical transformation -from its medieval origins to its establishment as a parliamentary institution- its adaptation to democratic governance, and its symbolic role in national identity and international relations. Key milestones such as the Magna Carta (1215) and the Glorious Revolution (1688) are highlighted for their roles in curbing royal authority and empowering Parliament. Over time, the monarchy has transitioned to a largely ceremonial function, emphasizing national unity and diplomatic engagement, particularly within the Commonwealth. Today, its significance lies in its ability to coexist with democratic systems, uphold traditions, and foster social cohesion through high-profile public events. The findings underscore the monarchy's success in navigating political and social change, while also facing challenges such as public scrutiny, the imperative of political neutrality, and maintaining relevance among younger generations. Its continued survival depends on preserving legitimacy through representativeness, transparency, and a balanced integration of tradition and modernity.

Keywords:

parliamentary monarchy, Commonwealth, legitimacy, adaptation, symbolism


Resumo

Esta reflexão analisa a evolução e a vigência da monarquia inglesa por meio de metodologia documental e hermenêutica, fundamentada em fontes acadêmicas. Seu objetivo principal é examinar a transformação histórica da monarquia -de suas origens medievais até sua consolidação como monarquia parlamentar-, sua adaptação à democracia e seu papel simbólico na identidade nacional e nas relações internacionais. Destacam-se marcos como a Magna Carta (1215) e a Revolução Gloriosa (1688), que limitaram o poder real e fortaleceram o Parlamento. A monarquia evoluiu para um papel principalmente cerimonial, voltado à unidade nacional e à diplomacia, especialmente no âmbito da Commonwealth. Atualmente, sua relevância reside na capacidade de coexistir com sistemas democráticos, preservar tradições e promover coesão social por meio de eventos midiáticos. Os resultados ressaltam seu êxito em se adaptar às mudanças políticas e sociais, embora enfrente desafios como a crítica pública, a necessidade de neutralidade política e a conexão com as gerações mais jovens. Sua sobrevivência depende da manutenção de legitimidade por meio de representatividade, transparência e equilíbrio entre tradição e modernidade.

Palavras-chave:

monarquia parlamentarista, Commonwealth, legitimidade, adaptação, simbolismo


INTRODUCCIÓN

En la actualidad, existen muchos tipos de gobiernos y diferentes formas de elegirlos. También hay países que, desde su fundación, solo conocen un mandatario que verán, posiblemente, hasta que él muera, como en el caso de las monarquías. En Europa hay alrededor de cuarenta y cuatro monarquías; los países restantes del continente que no tienen una, funcionan de manera similar o completamente distinta. A continuación, vamos a enfocarnos en la monarquía más emblemática de la historia: la monarquía inglesa.

Históricamente, la monarquía inglesa es la institución más longeva del mundo occidental, con más de mil años de antigüedad. Sus inicios se remontan al reinado de Alfredo el Grande, quien se autoproclamó en el 878 d. C. En la actualidad, la monarquía inglesa sigue ejerciendo un papel crucial en el Reino Unido y en los Estados que, a pesar de tener democracias independientes, están adscritos a la Mancomunidad de Naciones.

La monarquía inglesa, como representación política, se basa en un sistema parlamentario donde el rey es el jefe de Estado, pero no gobierna; sin embargo, cabe mencionar que la monarquía inglesa desempeña un papel fundamental en las relaciones públicas e internacionales. A raíz de esto, el presente ensayo busca responder qué papel tiene la monarquía inglesa en diferentes aspectos, como el contexto político, social y cultural.

Nuestro objetivo principal es analizar la evolución de esta forma de gobierno y viajar al pasado, pues nuestras respuestas se encuentran en la historia. Además, describiremos la influencia histórica que ha ejercido la monarquía inglesa, que no se limita únicamente al plano histórico, puesto que, con frecuencia, cuando se habla de monarquías, esta es la primera que la gente tiene como referencia, lo cual evidencia su capital simbólico. Gracias a ello vamos a poder analizar la eficacia que tiene como figura pública y como parte de un Estado con buenas relaciones internacionales. Por último, pero no menos importante, tiene la propia aceptación de su país y eso será algo que buscaremos comprender, a la par de los demás ya señalados.

Este artículo busca describir y explicar lo anteriormente mencionado. Para la investigación, hemos recurrido diferentes autores y libros asignados por el docente, siendo esta una investigación meramente documental y hermenéutica.

El presente artículo tiene como brújula la institución de la monarquía inglesa, ofreciendo así un enfoque teórico de su estructura social. Este enfoque se desarrolla con el ánimo de comprender el comportamiento político y el funcionamiento de este régimen monárquico y su efectividad en el presente.

Antes de adentrarnos en el desarrollo del tema, se considera pertinente cerrar este apartado con la siguiente cita:

La historia de la Edad Media es la historia de la lucha por el Reinado, en la cual la Iglesia, no menos que los laicos, jugó un papel. El objetivo era establecer y asegurar reyes en su cargo, por un lado, por la gracia de Dios, y por el otro por la lealtad del Pueblo, de modo que el poder estuviese asegurado en todas partes para impedir la intoxicación de privilegios y la influencia del dinero. Es evidente que el Pueblo no puede ejercer el poder por sí mismo, por lo que, en verdad, no hay pueblo a no ser que haya Rey. Los pueblos sin reyes están divididos en partidos y facciones, de las cuales la más ricas se convierten inevitablemente en las más poderosas (Collins, 2003, p. 22).

CAPITULO I. COMIENZOS Y FORTALECIMIENTO DE LA MONARQUÍA PARLAMENTARIA INGLESA

La monarquía parlamentaria inglesa no se estableció a partir de un texto reglamentario escrito, como es el caso de muchos otros países; más bien, fue la consecuencia de una extensa y compleja transformación histórica. Podemos tomar como referencia eventos clave en la historia de Inglaterra, tales como la Carta Maga de 1215 y la Revolución Gloriosa de 1688. Ambos eventos marcaron el inicio de una nueva época de transformaciones en la que el poder real se queda atrás y se encuentra restringido, mientras que el parlamento consiguió un papel muchísimo más sobresaliente.

Hablemos de la Revolución Gloriosa y de su trascendencia en el afianzamiento de la monarquía parlamentaria. La revolución gloriosa fue un suceso que se llevó a cabo entre los años 1688 y 1689 en Inglaterra. Este hecho fue determinante, ya que permitió la consolidación de la monarquía parlamentaria, instaurando de manera eficaz y definitiva la superioridad del Parlamento sobre la Corona. Desde ese momento, el monarca en ejercicio debía regirse por las leyes aprobadas por el parlamento, y respetarlas libertades y los derechos de cada uno de sus ciudadanos.

La Monarquía parlamentaria triunfó en Inglaterra en 1688 y solo tres países -Francia, España y Portugal- adaptaron este sistema antes del siglo XX. La Constitución del Reino de las Dos Sicilias (xn-1820) y la del Reino de Cerdeña de 1821 no son sino versiones literales de la Constitución de Cádiz. En los Estados Unidos, en Francia y en Iberoamérica se introdujeron sistemas parlamentarios aunque no monárquicos. Solo los países anglosajones lograron consolidarlos, sin que de ello pueda derivarse ninguna conclusión respecto a supuestas idiosincrasias nacionales. La MP es el primer proyecto político de la opinión liberal. Se construye a partir de los postulados liberales -derechos del hombre, soberanía nacional, división de poderes- y reserva un espacio para la Corona, aunque cuida de limitar sus competencias para que no se produzca el retorno al absolutismo. Las Constituciones monárquico-parlamentarias aparecen en la historia con ocasión de movimientos revolucionarios que enfrentan a los liberales con monarcas absolutos. En la Inglaterra de 1688 no se llegó a promulgar un texto constitucional (Artola, 1991, p. 112).

Por otro lado, la adaptación al liberalismo y a la democracia en la monarquía parlamentaria inglesa fue manifestando una relevante disposición, casi idónea, que fue acomodándose a las nuevas percepciones y movimientos políticos que fueron manifestándose a lo largo de los siglos. A medida que el liberalismo y la democracia iban ganando "cancha" en la sociedad, la monarquía iba concediendo más poder y asumiendo un puesto cada vez más metafórico y ceremonial,

la evolución hacia la monarquía parlamentaria, proceso de transformación que, en Europa continental, se desarrollará solo en los dos últimos siglos y que conseguirá acomodar, primero con el liberalismo y después con la democracia, no la vieja monarquía estamental (como sí ocurrió en el largo proceso británico), sino la más moderna monarquía constitucional (Aragón-Reyes, 2004, p. 3).

Durante el siglo XIX, la monarquía inglesa se fue transformando en una monarquía constitucional, en la que el monarca ya no tenía el poder absoluto, es decir, reinaba, más no gobernaba. El poder administrativo se le otorgó al primer ministro y todo su gabinete; eran ellos quienes se encargaban de manejar los asuntos internos y externos del estado, al igual que eran ellos los consecuentes y encargados ante el parlamento:

El producto, en ambos lugares, es similar: el rey ya no es soberano, que lo es el pueblo; el rey ya no legisla, que lo hace el parlamento; el rey ya no gobierna, que lo hace, bajo su exclusiva responsabilidad, el ejecutivo, con la única confianza del parlamento (Aragón-Reyes, 2004, p. 4).

Por otra parte, a lo largo del siglo XX la monarquía continuó acostumbrándose a todos los cambios sociales y políticos que se iban presentando, aceptando así el derecho al voto y a ser elegido, además de ir reconociendo los derechos de las minorías. El monarca fue transformándose en una representación de unidad nacional, integrando esta función como parte de su herencia, identidad cultural y continuidad histórica. Sin embargo, su autoridad política se vio limitada de manera significativa,

las dinastías europeas se nacionalizaron, como respuesta a la proliferación de las reivindicaciones nacionalistas, y desde entonces una de sus principales ventajas ha residido en esa fusión: los reyes personifican a las naciones y sus linajes encarnan la continuidad histórica nacional (Moreno Luzón, 2015, p. 258).

En la actualidad, el ambiente cultural, social y político que rodea a la monarquía es muy distinto al que tenía en un principio. La sociedad inglesa es hoy una población multicultural, pluralista y, sobre todo, democrática, con una opinión pública cada vez más analíticá y rigurosa:

Junto con la compatibilidad entre monarquía y democracia, los estudiosos de las supervivencias dinásticas se han fijado en su potencia simbólica, vinculada a las identidades nacionales. En el paso de la política de notables a la de masas, las monarquías europeas se transformaron en monarquías escénicas, expuestas a la curiosidad de la ciudadanía en múltiples ceremoniales, muchos de ellos fabricados o reelaborados desde la segunda mitad del siglo xix (Moreno Luzón, 2015, p. 256).

El juicio que tuviera la sociedad también era un factor clave. La monarquía inglesa tenía muy en cuenta lo que pensara y opinara su pueblo, ya que estos eran quienes legitimaban o aprobaban cualquier sistema político, incluso la monarquía. Para la monarquía era muy importante la última palabra que tuviera su pueblo sobre sus dirigentes y sus determinaciones. Está claro que en el caso de una monarquía absoluta, el poder recae íntegramente en la figura del monarca, quien toma todas las decisiones y quien tiene la última palabra; por el contrario, en una monarquía parlamentaria moderna, el pueblo y el morca trabajan en conjunto, el líder escucha y sirve, y sus ciudadanos expresan sus intereses. No obstante, la monarquía inglesa se enfrenta a muchos retos, entre ellos los propios de la modernidad y los desafíos del siglo XXI, como el apogeo del nacionalismo y populismo, la progresiva desigualdad social y la pérdida de confianza, por parte de la ciudadanía, en los órganos del gobierno:

Reflexionar sobre las monarquías en la Europa de comienzos del siglo XXI significa preguntarse acerca de su persistencia, de cómo se las ha arreglado este residuo del Antiguo Régimen para llegar hasta nuestros días y para albergar incluso planes de futuro (Moreno Luzón, 2015, p. 252).

Para sostener su legitimidad, la monarquía ha tratado de mantener su importancia y eficacia en nuestra sociedad actual, adaptándose a los nuevos tiempos y esforzándose por crear un lazo con sus ciudadanos para así poder conectar con la intranquilidad de la gente. "Las dinastías europeas se nacionalizaron, como respuesta a la proliferación de las reivindicaciones nacionalistas y desde entonces una personifican a las naciones y sus linajes encarnan la continuidad histórica nacional" (Moreno Luzón, 2015, p. 258).

Por más que se le han presentado desafíos a la monarquía, esta ha sabido cómo superarlos, lo que ha permitido la continuidad de su sistema parlamentario. Esto evidencia que su manera de mandato resulta destacable, ya que han demostrado una gran capacidad de adaptación a los cambios, por ello "la monarquía parlamentaria sigue siendo monarquía porque se aseguran los únicos requisitos que la teoría constitucional de la monarquía exige: la sucesión hereditaria y la irresponsabilidad regia" (Aragón-Reyes, 2004, p. 7).

Otro punto clave que debemos tener en cuenta sobre por qué, hasta el día de hoy, la monarquía parlamentaria inglesa sigue vigente, es que ha logrado demostrar con suficiencia su capacidad para cohabitar con la democracia y poder servir como distintivo de identidad nacional,

de hecho, casi todas las monarquías europeas pueden calificarse de parlamentarias, pues en ellas gobiernan políticos que cuentan con el respaldo de sus parlamentos, elegidos desde hace tiempo por sufragio universal, y los reyes y reinas tienen tan solo funciones representativas (Moreno Luzón, 2015, p. 258).

Al contrario de otros países y otras formas de gobierno, como la tiranía y el absolutismo, la monarquía parlamentaria ha demostrado ser competente para adaptarse a la participación del pueblo, escuchándolo y tratando de cumplir sus deseos, al tiempo que respeta sus libertades y sus derechos como ciudadanos. "Las monarquías escénicas, en toda Europa, uncieron a las cosas reales a las respectivas identidades nacionales" (Aragón-Reyes, 2004, p. 6).

Para cerrar este primer capítulo, consideramos importante mencionar cómo es que la monarquía ha logrado consolidarse como un símbolo de identidad y de continuidad histórica para su país. Para ello, el monarca se presenta como una figura idónea para representar sus valores, su cultura y sus tradiciones, contribuyendo así a superar las fragmentaciones sociales y políticas, unificando un solo sentimiento que los une como pueblo y les da una identidad común para, "la cuestión del nacionalismo no puede separarse de la monarquía. Es un nacionalismo banal que asegura que las naciones-Estados establecidas se reproducen" (Billings, citado en Moreno Luzón, 2015, p. 258).

CAPÍTULO 2

Actualmente la monarquía representa un papel significativo, diplomático y tradicional, profesando poder en el pueblo desde un enfoque social, cultural, y político. En realidad, su participación política es escasa, y continúan siendo una entidad influyente para los británicos, con un impacto relevante en la identidad nacional, diplomática y cultural.

El poder del rey en este tipo de monarquía es, pues, de una extraordinaria relevancia. Su influencia se despliega a través del ejercicio de las facultades clásicas de advertir, animar y ser consultado, con mucha mayor eficacia que a través de unos poderes de decisión que, si existieran, supondrían siempre un riesgo para la propia monarquía (Aragón-Reyes, 2004, p. 9).

La vigencia emblemática de las monarquías europeas ha dado lugar a la aparición del concepto de monarquías escénicas, con una suerte de carácter fantasioso, con grandes ceremonias y eventos que logran captar la atención de los medios de comunicación y del público. "La monarquía no se mide por la existencia de poderes propios, sino por la dignidad de la figura del Rey y por sus capacidades de integración simbólica de la unidad estatal" (Aragón-Reyes, 2004, p. 9).

Las bodas, funerales y coronaciones hacen parte de ceremonias y rituales que son eventos planeados de manera cuidadosa que transmitan un mensaje de estabilidad y tradición. Esto genera un interés en el ojo público por lo mediático que es, además del sentimiento de orgullo nacional, "en tiempos recientes, la televisión y la prensa frívola, que se han ocupado de los royal sin descanso, han terminado a veces por romper ese encantamiento" (Moreno Luzón, 2015, p. 257).

La corona proyecta valores mesocráticos, como el trabajo duro, la dedicación al servicio público y el valor de la familia. Al conectar con estos valores, la realeza logra establecer una conexión con el pueblo y mantener su relevancia en la actualidad. "Las bodas, funerales y coronaciones han sido momentos clave para la monarquía, con un despliegue espectacular que refuerza su imagen en la sociedad" (Moreno Luzón, 2015, p. 257).

El papel de los medios de comunicación es crucial, ya que contribuyen a la construcción de la imagen de la corona, emitiendo su mensaje de manera mediática y cubriendo todos los eventos y la vida de sus miembros, lo cual logra una conmoción y conexión con el público general.

Los roles diplomáticos y culturales de la realeza encarnan la identidad nacional y la comunidad histórica, obteniendo un papel en la diplomacia y las relaciones internacionales. "En las familias reales se veían reflejados los valores mesocráticos [valores de las clases medias y altas], que exigían una ejemplaridad moral intachable" (Moreno Luzón, 2015, p. 257).

La identidad nacional del Reino Unido está estrechamente vinculada con la corona; de ahí nace el nacionalismo británico, que contribuye a la preservación de las naciones constitutivas. La monarquía es la imagen de los valores y tradiciones, conectando a todo el pueblo en sentimiento común de unidad, "La monarquía se ha consolidado como un actor clave en la diplomacia internacional, sirviendo como puente simbólico entre cultura y estados" (Billings, citado en Moreno Luzón, 2015, p. 258).

La continuidad histórica que propicia la monarquía logra conectar el presente con el pasado, emitiendo un sentimiento de pertenencia en la medida en que se entrelaza la historia de la realeza con la historia de Inglaterra, y generando una emoción conmovedora en la relación entre la institución y el pueblo.

El papel que puede desempeñar el monarca en la diplomacia y las relaciones internacionales comprende, entre otros aspectos, la representación en eventos y reuniones importantes, así como la promoción de los intereses nacionales en el exterior. El monarca añade un toque de prestigio a las relaciones diplomáticas, favoreciendo los diálogos y el apoyo entre los países.

La aceptación política de la monarquía en el pueblo británico está influenciada por su entorno social y político, por las conductas y desempeño de la familia real. El vínculo entre la monarquía y el nacionalismo es inseparable. No se trata del nacionalismo intenso de los movimientos políticos, sino de uno sutil y cotidiano que garantiza la perpetuación de los Estados-nación establecidos.

Para sostener su vigencia, estas monarquías deben mantener su legitimad evitando su participación en la política bipartidista, con una postura neutral y apartidista, trascendiendo, de este modo, las divisiones políticas y representado a su pueblo, sin importar su ideología. "La monarquía parlamentaria sigue siendo un bien sumamente apreciable para la organización de la vida pública y para la convivencia, en paz y en progreso, de los ciudadanos" (Aragón-Reyes, 2004, p. 12).

La familia real debe mantener una conducta ejemplar evitando escándalos que perjudiquen su imagen y puedan arruinar su legitimidad. Los miembros deben ser modelos a seguir, mostrando responsabilidad, integridad y su compromiso social.

La monarquía debe conectar con las aspiraciones y preocupaciones del pueblo, además debe ser empática y mantener cercanía. El monarca tiene que escuchar las voces del pueblo, en especial las de las poblaciones vulnerables y marginadas, promoviendo la igualdad y la justicia social.

La Commonwealth es una organización intergubernamental que ha sido influenciada históricamente por la monarquía inglesa. Está integrada por 54 Estados, en su mayoría antiguas colonias británicas. Uno de los legados de la colonización británica en los países pertenecientes a esta organización fue la implantación de sistemas políticos, legales y educativos similares a los de Inglaterra. La corona inglesa es el símbolo crucial para los ciudadanos de la Commonwealth, en ella ven el vínculo con un pasado que garantiza estabilidad y un gran gobierno. "La neutralidad y la prudencia y no el decisionismo activista son, pues, los sostenes de la monarquía en democracia, los pilares en que se asienta, firmemente, el rey parlamentario" (Aragón-Reyes, 2004, p. 6).

Continuando, se debe saber que el jefe de esta organización es el monarca inglés, quien representa la unidad y la cooperación entre los países miembros; su papel es de suma importancia, pues consiste en dar a promover los valores de la organización, tanto como los derechos humanos, la democracia, y el desarrollo sostenible.

La realeza tiene un papel en las relaciones bilaterales, las cuales son convenios políticos, culturales o económicos entre Estados parte de la organización. Esto hace que se generen encuentros entre la realeza y los líderes de la organización para fortalecer los lazos, "La monarquía parlamentaria es un producto histórico, pues, no solo, en el Reino Unido, sino también en Europa occidental. No está totalmente "racionalizado" por escrito en el texto de la constitución, sino regulado en gran medida por la costumbre" (Aragón-Reyes, 2004, p. 4).

La evolución que ha tenido la monarquía es eminente en comparación con sus inicios medievales, estableciéndose, ahora, como una institución parlamentaria reconocida. En la sociedad actual es posible percibir una aceptación por lo que simboliza la corona, con su papel diplomático y su representación a nivel nacional. Sin embargo, su futuro es incierto: todo depende de que logren mantener su imagen de pulcritud y evitar la politización de la institución, transformando su carisma en una autoridad legal racional.

La vigencia de la corona radica en cómo ha sobrevivido al mundo moderno mientras mantiene sus rasgos esenciales e incluye diferentes características de una institución racional, La realeza tiene dos opciones en la actualidad: ser funcional o perecer, es decir, debe ejecutar un plan de un sistema definido por la constitución y cooperar con la legitimidad de las elites.

Para empezar a hablar del principio monárquico, también debemos de hablar del otro polo que es la oligarquía. Algunos sostienen que el principio monárquico es necesario para prevenir la oligarquía, esto gracias a que la autoridad monárquica puede tomar distintas formas, en función del devenir histórico. De este modo, se recuerda a los ciudadanos, por medio del Estado la importancia de las familias tanto en nuestras vidas individuales como en la sociedad.

Como mencionamos anteriormente, la familia es muy importante para la monarquía, ya que en ella se consolidan las estructuras de poder, transmitiendo, de generación en generación, todo el conocimiento y evitando la ambición de otros contrincantes políticos que quieren tomar el mando.

La oligarquía es muy peligrosa porque se manifiesta como una forma plutocrático-ideológica, esto es cuando el mando se concentra en un grupo muy reducido que ejerce su poder con base en sus bienes e impone su ideología, logrando avanzar por medio de ella para atender circunstancias específicas.

El mal en cuestión es que Occidente -y ahora parece que también el planeta entero- está dominado por una oligarquía cuya victoria ha sido responsable de innumerables e intencionados males... La oligarquía sustituye la persecución del bien común por la satisfacción de los intereses particulares de una minoría (Rao, 2015, p. 449).

¿Será que podemos determinar si el monarca (Rey) es neutral o neutralizado cuando toma cierto tipo acciones en determinadas ocasiones? Desde siempre, la historia española se ha dividido y regido según los deberes del Rey, cuyo accionar puede influir de manera determinante. Pero existen distintas interpretaciones sobre si el poder que ejerce es realmente neutro o si responde más a intereses propios. Debemos evaluar si las acciones inmediatas del monarca son meramente simbólicas o si responden a un juicio propio. En la Constitución, el rey tiene muchas responsabilidades "decorativas"; sin embargo, es perceptible un matiz de pensamiento personal. "El Rey es únicamente la instancia neutral que permite el juego pluralista. La función del monarca es impulsar el acuerdo político y trasladarlo a la sociedad, pero no ejercer poder político efectivo" (García, 2023, p. 296).

En este caso, la monarquía puede llegar a tener, por medio del rey, un tono insidioso al tomar decisiones desde su privilegio, especialmente en el ámbito de la comunicación, situándose en el centro del sistema y aprovechando esto para su propio beneficio.

La monarquía inglesa, a medida que ha pasado el tiempo, ha sabido incorporarse a todos los cambios históricos y sociales de forma muy estratégica, sin perder lo que representa, es decir, su carácter de símbolo tanto nacional como histórico. Pero su futuro solo tendrá margen de posibilidad si sigue evolucionando de la mejor manera, escuchando al pueblo, conectando con ellos y sus problemáticas actuales, evitando la politización y siguiendo con su rol como ejemplo de integridad.

Como hemos mencionado antes, la monarquía inglesa ha tenido demasiada influencia, especialmente entre los países que componen la Commonwealth.

Dicha influencia se manifiesta de forma notoria al estar esparcida en diferentes ámbitos, que van desde el sistema político hasta las tradiciones y la cultura inglesa.

A lo largo de la historia, el imperio británico se caracterizó por ejercer origen dominio sobre diferentes territorios del mundo; luego de que las colonias inglesas se separan y fueran independientes, se creó lo que ahora conocemos como la Commonwealth como un acuerdo para que todos los países independientes apoyen a otros sin perder su supremacía.

La monarquía desempeñó un papel fundamental en todo este proceso. El jefe de Estado se convirtió en un símbolo que les permitió a estos países mantener la continuidad histórica y las uniones culturales, lo que llevó a garantizar un enlace permanente dentro de la Commonwealth.

Cómo expusimos anteriormente, la monarquía sí es un símbolo de unidad y continuidad, primero que todo, porque crearon la Commonwealth, que agrupa a 54 países que, en su mayoría, fueron parte de las colonias británicas.

Aunque cada país miembro es independiente, la monarquía ha ayudado a promover la unión y continuidad de la Commonwealth.

La presencia del líder británico simboliza una historia compartida, mostrando cómo, por encima de sus diferencias, estos países encuentran los valores que los unen en la Commonwealth, "La monarquía británica sigue siendo un punto de referencia dentro de la Commonwealth, donde mantiene su función representativa en los encuentros diplomáticos" (García, 2023, p. 296).

Pero cada país ha incorporado y adaptado el modelo británico a su propio sistema; por eso podemos ver que existen aspectos similares en la estructura de varios gobiernos, como los derechos comunes o la organización parlamentaria.

Los países más importantes son: Canadá, Australia y Nueva Zelanda. El monarca británico sigue siendo la figura de autoridad y de poder, que es representado como un gobernador general. Como señalamos anteriormente, todos estos países han adaptado ese sistema como propio, aunque dando vía a otras ideas. "Cada país de la Commonwealth ha integrado elementos del modelo británico en su propia estructura gubernamental, adaptándolos a sus necesidades políticas y culturales" (Moreno Luzón, 2015, p. 258).

La monarquía siempre ha estado en una evolución constante, y lo mismo ha ocurrido con la Commonwealth, a medida que los países miembros han consolidado su independencia y su soberanía.

Paralelo al hecho de que el monarca se ha convertido en una figura más simbólica que política, la monarquía sigue siendo fundamental e importante para la cohesión de la Commonwealth. "La presencia del monarca británico sigue siendo un elemento clave en la cohesión de la Commonwealth, proporcionando un vínculo simbólico entre los países miembros" (García, 2023, p. 271).

CAPITULO 3

Hablemos de la monarquía inglesa y de cómo, a lo largo del tiempo, ha cumplido un rol importante en diversos ámbitos.

La forma de mantener su relevancia en la sociedad, utilizando una estructura diplomática o representando un vínculo con las raíces del pasado, ilustra y explica por qué se ha conservado desde el siglo IX, hasta el día de hoy. "La monarquía parlamentaria no es una forma política que se haya producido ex - nov, sino que es consecuencia de un largo proceso evolutivo experimentado en la historia constitucional del Reino Unido" (Aragón-Reyes, 2004, p. 1).

La monarquía inglesa se ha vuelto un emblema nacional, ya que toma el lugar de representación en su sociedad, y genera empatía e identidad histórica. "Las monarquías escénicas en Europa vincularon a las casas reales con las identidades nacionales" (Moreno Luzón, 2015, p. 258). La monarquía hace presente la identidad, ya que nos ayuda a sentirnos pertenecientes a un lugar, a personas, y nos acoge haciéndonos sentir unidos dentro de tanto caos que tiene el mundo.

El monarca representa a los ciudadanos, sus pensamientos y sus deseos, teniendo en cuenta los principios, la moral y lo que conlleva este papel. Porque no se trata solamente de una simple representación del pueblo, sino de su integración como parte fundamental de la monarquía. "La monarca encarna la unidad y permanencia del Estado, con una capacidad de integración histórica y simbólica" (Aragón-Reyes, 2004, p. 12).

La monarquía, como ya hemos apuntado, tiene una influencia significativa en la diplomacia, y el monarca cumple diferentes tareas como realizar y firmar acuerdos extranjeros y vinculaciones con otros países, mantener lazos con la iglesia, a mismo tiempo que cuida y sigue los parámetros que esta determine como certeros; también dictamina y direcciona al gobierno tras convocar las elecciones generales, ejerce representación del país en asambleas extranjeras, decide si aprueba o no nuevas leyes y demás. "El rey es el órgano supremo del Estado, pero desprovisto de competencias de libre ejercicio" (Aragón-Reyes, 2004, p. 9).

El monarca debe seguir reglas éticas, y no dejarse llevar por sus pensamientos o deseos; es decir, debe mantener una neutralidad política y social para seguir conservando la historia. Por consiguiente, el prestigio de la monarquía le abre puertas en el ámbito de la cultura, no solo pensando sus comportamientos en razón a su nación, sino a lo que se percibe en el exterior.

Estas formas de expansión ayudan a que otros países se interesen por el comercio, la inversión y por la historia de Reino Unido, creando alternativas mediante el diálogo para resolver conflictos, entre otros aspectos. "El prestigio de la monarquía británica y su presencia en eventos internacionales han favorecido la atracción de inversiones y la cooperación en diversos sectores" (Moreno Luzón, 2015, p. 259).

La monarquía inglesa, así como otras formas de poder, tiene historia, cultura y tradiciones que son fomentadas por los valores éticos de los pobladores, los desfiles, las ceremonias y el uso de joyas en las vestimentas especiales, las cuales logran que siga latente la marca del pasado en el presente. "Las ceremonias y tradiciones de la monarquía británica refuerzan su papel simbólico dentro de la sociedad, transmitiendo un sentido de continuidad y pertenecía" (Moreno Luzón, 202, p. 257).

Estas prácticas aportan un balance de identidad nacional y tradición en el país, transmitiéndose de generación en generación, tanto la tradición como lo que esta conlleva (valores), por lo que es fundamental incentivar la conservación de estas tradiciones, porque ayuda a proteger este patrimonio y perpetuar la creatividad tanto en las artes como en las ciencias.

La monarquía inglesa ha evolucionado hacia lo que, en el siglo XXI, empieza a llamarse "monarquía escénica", llamada así porque ahora está cumple un rol más público, haciendo uso de espacios como bodas reales, funerales y jubileos; lo que despierta la curiosidad no solo de los ciudadanos, sino también del mundo. Por lo tanto, directa o indirectamente, tiene un impacto significativo en la sociedad. "En el paso de la política de notables masas, las monarquías escénicas, expuestas a la curiosidad de la ciudadanía en múltiples ceremoniales" (Moreno Luzón, 2015, p. 256).

Así como estos eventos contribuyen a la percepción de la monarquía como un símbolo de unión nacional que representa valores y tradiciones, de esta misma manera pueden ser contraproducentes porque la expone a las críticas de otros lugares, que no están de acuerdo con muchas de las tradiciones o que creen que el monarca no es un buen ejemplo para su país. "La constante presencia de los reyes y de sus parientes den los medios adquirirá connotaciones muy favorables, pero también los exponían en un escrutinio cada vez mayor" (Moreno Luzón, 2015, p. 258).

CAPITULO 4

La aprobación colectiva de la que se beneficia hoy en día la monarquía inglesa, desde la perspectiva del marco político y social contemporáneo, es realmente crucial, ya que esta aceptación ciudadana es un elemento fundamental para garantizar su continuidad y su legitimidad como monarquía, "la monarquía legitima surge en torno al siglo xvi, centrada en la consecución de la estabilidad y de los mecanismos que la hacen posible" (Aragón-Reyes, 2004, p. 16). No obstante, dicha aprobación debe entenderse como un proceso dinámico: no es uniforme ni invariable, sino condicionado por su contexto político, social e histórico.

Por ende, es realmente esencial que se tenga en cuenta que esta aprobación se ve determinada por distintas circunstancias que deben ser apreciadas, "la vitalidad, antes que la herencia, definirá la substancia de la Monarquía. Lo esencial del monarca legitimo radicara en el carácter vitalicio de su cometido y no tanto en su transmisión hereditaria" (Aragón-Reyes, 2004, p. 17).

Otro punto adicional es la validez democrática y la capacidad de adaptación ante las nuevas realidades. Tal y como ya fue mencionado, la monarquía inglesa siempre ha sabido adaptarse de la mejor manera ante cualquier cambio, logrando, de ese modo, poder mantenerse en pie hasta el día de hoy. Un buen ejemplo para entender esto es ver cómo la monarquía acepta con plena obediencia la influencia y el dominio del parlamento, y es capaz de resignarse sin rechistar a todos los principios democráticos que esta le imponga (Moreno Luzón, 2015, p. 19).

Y es esta capacidad de adaptación, sin usar su derecho exclusivo para entrometerse en política, lo que ha llevado a conseguir la aceptación total (Aragón-Reyes, 2004, p. 13). La neutralidad ideológica y la representación de la diversidad cultural es otro punto fundamental debido a que el monarca debe de mantenerse con una perspectiva política independiente, para así poder llegar a la aceptación que desea (García, 2023, p. 3). Al seguir adelante manteniéndose neutral respecto a las diferencias políticas, el monarca puede continuar siendo el representante de todos sus ciudadanos. No obstante, la monarquía también debe que ser portavoz de su país y representar sus minorías, entre las que se encuentran diferentes culturas, etnias y religiones. La monarquía tiene que ser el puente para dar a conocer todas estas diversidades. Su capacidad y disposición para vincularse con cada una de las secciones de su población es esencial para mantener su legitimidad e importancia en este nuevo siglo (Moreno Luzón, 2015, p. 9).

La monarquía es un agente de cambio positivo, aporta al progreso común y es apreciada como beneficiosa para su sociedad debido a que juega un papel muy importante en la contribución a la diplomacia, el sentido de pertenencia nacional y la conservación de la herencia cultural (García, 2023, p. 10).

Su eficacia para impulsar la mejora de la vida de su comunidad y apoyar el perfeccionamiento de su país es indispensable para su total aceptación (Moreno Luzón, 2015, p. 10). La monarquía puede destacar, además, por su contribución significativa a la divulgación de ciertas causas sociales, como lo son la defensa de todo lo relacionado con el medio ambiente, el fomento al acceso a la educación para todos, en especial para los grupos en situación de vulnerabilidad y la lucha contra de la pobreza (Moreno Luzón, 2015, p. 4).

Para concluir con este capítulo, no podemos olvidar los desafíos y amenazas a los que se enfrenta la monarquía para obtener la aprobación que desea y por la que lucha incansablemente. Las acciones reprochables, las situaciones delicadas, las opiniones acusantes sobre la manera en que llevan sus vidas, lo que hacen y no hacen, y las puestas en duda sobre su vigencia pueden desmoronar su aprobación pública, "La única forma de recuperar la confianza de los ciudadanos en el trono, y de favorecer así su continuidad, consistía en desvincularlo de la figura monarca" (Moreno Luzón, 2015, p. 19).

Los sentimientos de desencanto y de descontento de las masas populares, en especial entre los jóvenes y movimientos sociales de izquierda, son los que han representado el reto más significativo para la monarquía inglesa, "El rey crea su propio tiempo político vinculado a su existencia física, y no vendrá limitado por el tiempo colectivo como sucede en la republicas" (Aragón-Reyes, 2004 p. 16). Las brechas sociales, las dificultades económicas, la poca rendición de cuentas, los cuestionamientos sobre la poca trasparencia y la escasa fe que se tiene en las instituciones gubernamentales, todo esto también ha jugado un rol clave para sustentar la insatisfacción y desagrado con la monarquía, "La legitimidad es el consentimiento que presta la sociedad a un poder que participa de su misma de política" (Aragón-Reyes, 2004 p. 16).

Conclusión

Para finalizar, la monarquía inglesa viene de una evolución histórica que está marcada por la Carta Magna y la Revolución Gloriosa, hechos que disminuyeron el poder del monarca y fortalecieron al parlamento. La institución ha cambiado a lo largo de los siglos, convirtiéndose en un símbolo de unidad nacional, y siendo capaz de coexistir con el sistema de la democracia, respetando al pueblo y conservando su rol, lo que permite su vigencia en la actualidad.

Con la reflexión expuesta, se ha intentado demostrar que la monarquía ha logrado mantenerse en pie durante tanto tiempo por ser el símbolo que representa a su gran nación, y se ha adaptado a los cambios políticos, sociales y culturales. La aceptación es muy importante para su vigencia; la neutralidad política que ha presentado a lo largo de los años es una de los aspectos que ayuda a entender su estabilidad y cohesión como institución. La corona juega un papel crucial en la diplomacia y en la conservación de la herencia cultural; se volvió una figura de reconocimiento internacional por sus grandes obras sociales, como la lucha contra la pobreza, su defensa del acceso a educación y la preservación del medio ambiente.

A pesar de ello, su poder es limitado. Además, su rol de ser unificador nacional y diplomático sigue siendo crucial. Su influencia actual se debe a la conexión con su pueblo, su participación en eventos y en la Commonwealth. La corona debe evitar la politización, ya que tiene que mantener su integridad y cercanía con el pueblo, asegurándose de seguir siendo una institución respetada y apreciada para el futuro. El papel que juega la monarquía es equilibrar la tradición con la actualidad, para que el vínculo entre la identidad y el orgullo nacional no se vea afectado; esto hace parte del papel simbólico que tienen internacionalmente.

No obstante, se han convertido en un blanco de críticas al tener que enfrentar diferentes retos. Las tenciones sociales y su desconexión con el sector joven ha hecho que su legitimidad se vea en juego. Sin embargo, la realeza está en la lucha por su vigencia, intentado evolucionar, adaptándose a los cambios de las nuevas generaciones, de las nuevas realidades, y manteniendo una conexión con su pueblo. Todo esto depende de su forma de afrontar las nuevas dificultades en este mundo cambiante.

Así, pues, con el pasar de los años, la monarquía inglesa logró una gran transformación desde su comienzo hasta el momento en que se convirtió en una monarquía parlamentaria.

La monarquía demuestra que ha sabido aceptar todas las condiciones que se le han impuesto, logrando habituarse a la democracia y al liberalismo, llegando a transferir su poder a otras entidades de gobierno y tomando un papel meramente simbólico. Aunque tampoco debemos olvidar todos los desafíos que enfrenta y cómo ha sabido sobrellevarlos correctamente, debido a su gran capacidad de amoldamiento, conviviendo acertadamente con la democracia y aceptando su nuevo papel exclusivamente representativo.

Como hemos visto, la monarquía ha evolucionado desde la aplicación total del poder hasta su actual funcionalidad dentro del sistema parlamentario, siendo parte de la identidad cultural de Reino Unido junto con las ceremonias, las costumbres y su presencia en los medios de comunicación. La monarquía ha logrado seguir en pie aumentado su percepción como símbolo de unificación y estabilidad. Su vigencia a futuro se verá condicionada en la medida en que logre mantenerse neutral, responder a las exigencias del pueblo y conservar su legitimidad en un mundo donde la tradición está en constante cambio.

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