UNA MIRADA FREUDIANA AL ORIGEN DEL ESTADO MODERNO: RELACIÓN CON EL TOTEMISMO

https://doi.org/10.24142/raju.v19n38a14

 

Resumen

La sociedad contemporánea enfrenta una evolución hacia un futuro incierto, marcado por el progreso tecnológico y científico. Las instituciones tradicionales, como el matrimonio y la familia, y las estructuras sociales, como las instituciones educativas, se ven afectadas por esta dinámica. En América Latina la historia está determinada por conflictos internos y luchas por la identidad nacional, incluyendo las guerras civiles y las luchas contra el narcotráfico. A pesar de la importancia de comprender la historia para construir un futuro mejor, la sociedad actual tiende a ignorarla, centrándose en el presente. La investigación propuesta busca explorar la relación entre el mito del totemismo de Freud y el surgimiento del Estado moderno en la independencia de Estados Unidos. Para ello, se examinará cómo la teoría de Freud sobre el origen de la cultura y la sociedad puede influir en la comprensión del Estado. Se revisarán textos clave de Freud y análisis contemporáneos para entender esta relación. La investigación se justifica por su enfoque innovador en la exploración del origen del Estado moderno desde una perspectiva freudiana, buscando nuevas visiones y comprensiones sobre el tema.

Palabras clave:

Sigmund Freud, Estado, familia, tótem y tabú, Estados Unidos, América Latina


Abstract

Contemporary society is facing an evolution towards an uncertain future, marked by technological and scientific progress. Traditional institutions, such as marriage and family, and social structures, like educational institutions, are affected by this dynamic. In Latin America, history is marked by internal conflicts and struggles for national identity, including civil wars and fights against drug trafficking. Despite the importance of understanding history to build a better future, current society tends to ignore it, focusing on the present. The proposed research seeks to explore the relationship between Freud's totems' myth and the emergence of the modern State in the independence of the United States. To do this, we will examine how Freud's theory on the origin of culture and society can influence the under standing of the State. Key texts by Freud and contemporary analyses will be reviewed to understand this relationship. The research is justified by its innovative approach to exploring the origin of the modern State from a Freudian perspective, seeking new insights and understandings on the subject.

Keywords:

Sigmund Freud, State, Family, Totem and Taboo, United States, Latin America


Resumo

A sociedade contemporânea enfrenta uma evolução em direção a um futuro incerto, marcado pelo progresso tecnológico e científico. Instituições tradicionais, como o casamento e a família, e estruturas sociais, como as instituições educacionais, são afetadas por essa dinâmica. Na América Latina, a história é marcada por conflitos internos e lutas pela identidade nacional, incluindo guerras civis e a luta contra o narcotráfico. Apesar da importância de compreender a história para construir um futuro melhor, a sociedade atual tende a ignorá-la, concentrando-se no presente. A pesquisa proposta busca explorar a relação entre o mito do totemismo de Freud e o surgimento do Estado moderno na independência dos Estados Unidos. Para isso, será examinado como a teoria de Freud sobre a origem da cultura e da sociedade pode influenciar a compreensão do Estado. Serão revisados textos-chave de Freud e análises contemporâneas para entender essa relação. A pesquisa é justificada por seu enfoque inovador na exploração da origem do Estado moderno a partir de uma perspectiva freudiana, buscando novas visões e compreensões sobre o tema.

Palavras-chave:

Sigmund Freud, Estado, família, totem e tabu, Estados Unidos, América Latina


PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

La sociedad del siglo xxi avanza con mucha rapidez hacía un destino confuso, nublado por el afán del "progreso" tecnológico y científico. Lo que ayer era algo firme hoy es inestable. Esta cuestión se deja entrever en las relaciones interpersonales y figuras de unión tan antiguas como la cultura, los matrimonios, las familias, las instituciones educativas, entre otras.

Vivimos en Estados que no han sido capaces de conformar una unidad nacional: la historia de Latinoamérica es la historia de las guerras civiles, de las guerras de guerrillas y el establecimiento y la guerra contra el narcotráfico, y con las actuales tecnologías y dinámicas de las redes sociales la guerra contra la desinformación. Con el discurso práctico y tecnológico la sociedad ha elaborado un desinterés por la investigación de la historia, por conocer el pasado. Prima en la actualidad la psicología del "concéntrate en el hoy", y nos hemos olvidado, como sociedad, de nuestros antepasados, hasta enterrar sus luchas, sus fracasos y sus fallas, impidiendo un aprendizaje sobre la historia de la humanidad.

La historia y el estudio de los momentos decisivos son claves para comprender la actualidad, pero, sobre todo, son fundamentales para configurar un futuro más próspero y sano para la vida humana, basado en el respeto, la solidaridad y la comunidad, y sin el peligro constante de pertenecer a una cultura donde el hombre es el lobo del hombre.

En la actualidad, existen muchas investigaciones acerca de los estados latinoamericanos, de cómo ha fracasado la democracia o cómo las grandes potencias han influido drásticamente en sucesos terroríficos de la parte sur de este continente; por ejemplo, en la cultura popular se tiende a decir que Colombia es un "Estado fallido". Los estados modernos están perdiendo cada vez más soberanía y legitimidad por parte de los ciudadanos, ya que crece un malestar general sobre el rol de las instituciones y de la política como organización social. Las guerras del siglo 21 son protagonizadas por los principales Estados del mundo: Estados Unidos de América, Rusia, China, Corea del Norte, Reino Unido, Alemania, entre otros geopolíticamente poderosos que poco a poco se han hecho dueños del planeta.

Es por ello por lo que la presente investigación abordará el origen del Estado en la sociedad desde una perspectiva que, a priori, está alejada de la ciencia política ortodoxa, pero que espera arrojar nuevas visiones y luces sobre el origen y la función de los Estados modernos. Para lograrlo, partiremos de la siguiente pregunta: ¿Qué relación tiene el mito del totemismo de Freud con la aparición y creación del Estado moderno en la independencia de Estados Unidos?

Si queremos conseguir una posible repuesta a la pregunta se intentará establecer una relación causal entre el mito del totemismo de Sigmund Freud y el Estado moderno establecido en las trece colonias de Estados Unidos de América. Para ello, primero, se describirá el contexto histórico y político de dichas colonias; luego, se expondrá una visión freudiana sobre el origen de la civilización-sociedad-cultura para el acercamiento teórico al origen del Estado moderno y, finalmente, se intentarán esclarecer los aportes y postulados de Sigmund Freud que puedan ser de relevancia para el dominio político y la teoría del Estado.

ANTECEDENTES

En el volumen número trece de las Obras completas de Sigmund Freud, ordenado y comentado por James Strachey, está presente la obra compuesta de cuatro ensayos titulada Tótem y tabú. Algunas concordancias en la vida anímica de los salvajes y de los neuróticos (1913). En la nota introductoria a esta obra Strachey cuenta que el mismo Freud le comentó, cerca de 1921, que consideraba el cuarto ensayo como una de sus mejores obras escritas. Strachey, psicoanalista inglés y traductor de las obras de Freud al inglés, introduce el texto exponiendo que las contribuciones de Freud a la antropología social están presentes en dicho volumen de ensayos, pero, especialmente, en el cuarto, ya que allí el autor plantea su hipótesis sobre la horda primordial y el asesinato del padre, hecho del que, según su teoría, nacen las primeras instituciones sociales y culturales.

Cabe destacar, de la nota introductoria de Strachey, que existe la intención de resaltar la importancia para el mismo Freud de dicha obra, ya que en 1939 vuelve sobre los postulados de Tótem y tabú (1913), sobre la religión, para elaborar con más profundidad su teoría en ese campo. Es el caso de una de sus últimas obras, Moisés y la religión monoteísta (1939). También en su Presentación autobiográfica (1925), en el capítulo v, se dedica a resumir el contenido y a realizar un examen con particular cuidado.

La raíz principal de esta investigación yace en las páginas de Tótem y tabú, especialmente en cómo el mito y la teoría freudiana del origen de la cultura da sustento al origen de la organización sociopolítica de los humanos.

Esto gracias a dos requisitos o requerimientos psicológicos y culturales, los mismos que para una unidad nacional se repitieron de forma casi explícita en la figura de Estado moderno creado por las trece colonias de los Estados Unidos de América en su proceso de independencia como colonia inglesa. Por esta razón, se enfatizará en buscar y exponer la relación entre la teoría y los postulados freudianos sobre la cultura y sus instituciones con la Teoría del Estado.

El primer texto que se revisó fue un documento de Juan Dorado Romero, investigador predoctoral en el Departamento de Ciencia Política y de la Administración ii de la Universidad Complutense de Madrid. Este artículo, surgido del análisis y el estudio de la obra de Freud a la teoría política, tiene como eje central la evolución del pensamiento político de Freud: un inicio con una perspectiva autoritaria y dictatorial hacia un pensamiento democrático, entendiendo los peligros de la omnipotencia de las ciencias y políticas modernas. Los conceptos más importantes para entender esa primera postura política de Freud son la omnipotencia y la dictadura de la razón. Un gran aporte de este texto reside en su peculiaridad de examinar la idea de que los gobiernos (no los Estados) pueden ser vistos como entidades psicológicas, y que estas se encuentran sujetas a un posible análisis desde postulados psicoanalíticos para comprender los fenómenos políticos. Desde su título se plantea la categorización de los gobiernos como "terminables e interminables". Esta categorización se da por su tiempo en el poder, pues pueden tener una duración ilimitada o prolongada; duración que se encuentra influenciada por dinámicas psicológicas y sociales que alteran la estabilidad (o inestabilidad) de dichos gobiernos y su posible perpetuación o finalización.

El texto expuesto está más enfocado en la ciencia política desde los aportes psicológicos y sociales de Freud. El próximo que se expondrá es escrito por José Brunner, de la Universidad de Tel Aviv, una universidad pública de Israel, y está enfocado en los aportes de la obra política y sociológica de Freud para el pensamiento y el estudio jurídico político, pues se aborda el derecho desde una perspectiva psicoanalítica, lo que puede presentar novedades y contradicciones para el campo del derecho que pueden ser valiosas y que deben tenerse en cuenta. Desde el psicoanálisis se puede hacer un análisis crítico y un cuestionamiento a las estructuras de poder y la normatividad impuesta por el sistema legal. Este texto, al igual que la presente investigación, toma por base la obra de Freud Tótem y tabú; pero José Brunner presenta un pensamiento freudiano sobre el derecho como una fuerza civilizadora dialéctica o paradójica que restringe las pasiones a pesar de que ellas lo conduzcan. Parte de la hipótesis freudiana de la horda primitiva expuesta en el cuarto ensayo de Tótem y tabú y explora las dinámicas inconscientes que están detrás del derecho. El autor hace un llamado a entender que la obra freudiana puede aportarle a los estudios jurídicos sobre el gobierno de derecho siempre y cuando se tenga al derecho, conceptualmente, dentro de la cultura. La reflexión propuesta en el documento es provechosa en el campo del derecho, pues "puede elevar la sensibilidad sobre las dimensiones inconscientes del derecho y revelar una variedad de formas en las que este funciona como parte de la cultura o la civilización, más que como un sistema con normas propias" (Brunner, 2016, p. 30).

El artículo "Freud y política" de Florencio Jiménez, de la Revista Latinoamericana de Psicología, hace una revisión de la relación entre el psicoanálisis freudiano y el campo político. Desde la introducción, el autor trata las actitudes políticas de Freud y las influencias de su pensamiento en la ciencia política. Se muestra a un Freud escéptico en la política, o, mejor dicho, su posición política, que era el escepticismo. Trae a colación, para ejemplificar dicho escepticismo, una cita del libro de Freud Análisis terminables e interminables, que se transcribe a continuación:

Parece casi como si la del psicoanalista fuera la tercera de esas profesiones "imposibles" en las cuales se está de antemano seguro de que los resultados serán insatisfactorios. Las otras dos, conocidas desde hace mucho tiempo, son las de la educación y del gobierno (Freud, 1968, m, p. 568). (Jiménez, 1993, p. 107).

Florencio Jiménez expone los temas que Freud trató en sus obras "sociopolíticas": "los orígenes del Estado, la guerra inevitable a causa de las pulsiones instintuales humanas; la función de las ideologías, etc.". Estas problemáticas fueron abordadas desde una irreconciliable y eterna oposición entre la "indómita naturaleza humana" y las instituciones sociales, incluidas las políticas, naturalmente. Cabe destacar una nota del autor, donde diferencia los dos aspectos con los que el concepto de cultura aparece en la obra de Freud:

Por una parte, el saber humano dominador [la cultura] de la naturaleza para satisfacer las necesidades humanas, y, por otra, que es la que ahora nos interesa "todas las organizaciones necesarias para regular las relaciones de los hombres entre sí, muy especialmente la distribución de los bienes naturales alcanzables" (Freud, 1968, ii, p. 73). (Jiménez, 1993, p. 111 ).

Un tema importante al que se refiere el texto es que, en Freud, "no existe sistemas políticos más o menos emancipatorios", esto es, un sistema que responde a un proceso emancipatorio, dependencia, esclavitud u otro tipo de yugo u opresión. Esto, explicado por la deducción del modelo de sociedad a partir de la teoría psicobiológica y con el método psicoanalítico del ser humano. Florencio apunta que, en Freud, "toda organización política es, en cuanto agente represor, causa y consecuencia de su modelo de hombre" (Jiménez, 1993, p. 108), pues el concepto de naturaleza humana determina su escepticismo político.

En este texto hay un apartado de gran interés para la presente investigación, pues hace un estudio de la influencia del psicoanálisis, como teoría psicológica, en la teoría política. Esta revisión da como fruto el siguiente postulado, que será necesario tener en cuenta y quizá revisarlo más adelante: la demostración del conflicto primitivo, radical y básico entre la biología y el lenguaje. Esto como aporte, pero también repasa tres grandes ejes donde el autor muestra un fracaso de la teoría freudiana en la política: la introducción de complejos de la infancia para una aproximación al sistema político, o sea, al presidente (percibido como la figura del padre); las técnicas del análisis autobiográfico para analizar comportamientos y la psique de figuras importantes de la política a través de sus manuscritos. Aun así, Florencio concluye que estos dos fracasos expuestos no rebajan ni hacen olvidar los aportes de Freud acerca del lenguaje.

Hay dos libros que se podrían tener en cuenta para los antecedentes, que son: Política del psicoanálisis y psicoanálisis de la política, de François Leguil, y Freud y las ciencias sociales. Psicoanálisis y teoría de la cultura, de Paul-Laurent Assoun; pero estos serán tenidos en cuenta en el apartado en el que se habla sobre el estado del arte, dada su proximidad al psicoanálisis. Por ello serán examinados sus aportes para una conversación de estos con los propios textos de Freud que se traen a colación, unos artículos del filósofo contemporáneo Byung-Chul Han y con lo problematizado y expuesto en este apartado de antecedentes.

Después de la revisión de los antecedentes expuestos se encuentra que hay un especial énfasis en tratar las relaciones políticas de Freud e intentar de situarlo en un espectro ideológico político. En los últimos dos textos citados, el escrito por Florencio Jiménez y el otro por Juan Dorado, abundan comentarios de terceros en diarios refiriéndose a las posiciones políticas de Freud. Esta investigación tomará por sentada su posición política como un escéptico; y se hace así para pensar no en un Freud político, sino científico y comprometido con el conocimiento humano, que desconfía de todas las ideologías e ideas no demostrables a través del empirismo y el método científico.

Esta investigación se justifica en su abordaje distinto a muchas otras investigaciones, pues se enfatizará en el valor teórico y conceptual de su obra escrita y cómo en ella se pueden encontrar claves y hallazgos sustanciales para entender con mayor rigor la creación del Estado moderno en la independencia de las trece colonias norteamericanas.

Para esta sección, se examinará la literatura sobre el tema, que es de interés para la investigación; la relación del mito totémico de Freud con el establecimiento del Estado moderno en las trece colonias de Estados Unidos de América. Primero, es de reiterar que la obra de Freud es el primer pilar para la tesis, por ello se trabajarán inicialmente los siguientes textos: Tótem y tabú (1912), El malestar en la cultura (1930) y la correspondencia con Albert Einstein ¿Por qué la guerra? (1933). Después de la primera contextualización sobre las bases freudianas del mito totémico se hará énfasis en textos que se refieran e interpreten la hipótesis de la cultura totémica en escritos más actuales, como Freud y las ciencias sociales. Psicoanálisis y teoría de la cultura (2003), Política del psicoanálisis y psicoanálisis de la política (2001) y Freud, crítico de la Ilustración (1998). También se hará alusión a algunos textos del filósofo contemporáneo Byung-Chul Han, específicamente los postulados y el análisis de la sociedad actual, dada su estrecha relación con el estudio de la constitución pulsional del ser humano. Las obras serán: La agonía del Eros (2012), Capitalismo y pulsión de muerte (2019) y Topología de la violencia (2011). Cabe aclarar que la exposición y redacción del estado del arte no responderá específicamente a este orden, sino que será una construcción de un discurso y una conversación entre estos textos citados para elaborar una idea temática, categorizar conceptos, encontrar barreras y hallar los contrastes y puntos comunes para desarrollarlos en el marco teórico y luego en la discusión, y así relacionarlos estrechamente con la independencia de las trece colonias de Estados Unidos. En este apartado también tendrá un espacio la investigación sobre diversos textos que estén alrededor de las trece colonias estadounidenses; lo que nos permitirá entender, desde los textos, lo que se vivió en aquella época. Por ello, se revisarán textos como la Declaración de derechos del buen pueblo de Virginia (1776), La declaración de independencia de los Estados Unidos (1776) y la Carta de Derechos de los Estados Unidos (1791).

En el cuarto ensayo de Tótem y tabú (1912), Freud desglosa el concepto de totemismo mencionado en los ensayos anteriores, dirigidos especialmente al tabú. El contexto del mito totémico se encuentra en ciertos pueblos primitivos de las regiones de Australia, América Latina y África. Dicho totemismo "hace las veces de una religión y proporciona la base de la organización social". La investigación se centrará en la mencionada "base de la organización social" y su concordancia con la figura del Estado moderno en las trece colonias y su mito fundacional. Es de anotar que Freud se basa en las investigaciones de McLennan, Salomon Reinach (Código del totemismo), de J. G. Frazer (Totemism and Exogamy - 1910), de W. Wundt (Elemente der VolKerpsycologie - 1912) y de Herbert Spencer.

Freud se desliga de estos investigadores al introducirse en el origen del totemismo. Su propuesta yace en la integración de las teorías nominalistas, sociológicas y psicológicas en cuanto al totemismo, junto a la traducción psicoanalítica de estos postulados. Para una contextualización rápida de estas tres teorías que Freud expone parcialmente en su ensayo se sintetiza lo siguiente:

  • Teoría nominalista: el totemismo nace en su esencia respondiendo a una necesidad de diferenciación de los linajes y tribus coexistentes por medio de los nombres. Pues los nombres no son algo baladí como lo son hoy para nosotros, sino que, para los salvajes, primitivos y aun para los niños, son una parte esencial de la persona, una pieza única y llena de significado del alma (tomado de Freud, 1912, pp. 113-116).

  • Teoría sociológica: el tótem es el representante visible de la religión social en estos pueblos.

  • Teoría psicológica: "El tótem constituiría un lugar de refugio seguro para el alma, que era depositada en él a fin de permanecer a salvo de los peligros que la amenazaban". Dicha teoría para Freud no podría explicar el totemismo, pues presupone la existencia de un tótem. Lo que rescata es su énfasis en que existe una identificación o búsqueda de identidad en el tótem (Freud, 1912, pp. 119-122).

El origen del totemismo se debe entender como la reacción a un suceso desgarrador y traumático en aquella horda primitiva de humanos, donde la fuerza muscular determinaba la superioridad de algún macho sobre otros, apoderándose de las hembras de la horda. Freud (1976) expone que:

Un día los hermanos expulsados se aliaron, mataron y devoraron al padre, y así pusieron fin a la horda paterna. Unidos osaron hacer y llevaron a cabo lo que individualmente les habría sido imposible. Que devoraran al muerto era cosa natural para unos salvajes caníbales. El violento padre primordial era por cierto el arquetipo envidiado y temido de cada uno de los miembros de la banda de hermanos. Y ahora, en el acto de la devoración, forzaban la identificación con él, cada uno se apropiaba de un fragmento de su fuerza (p. 144).

Esta escena es la que inicia una cultura totémica estrechamente relacionada con una cultura del tabú. Los machos hermanos se encontraban en una situación de sometimiento físico y de la imposibilidad de satisfacer sus instintos sexuales, pues todas las hembras de la horda le pertenecían al padre primordial pero también representaba en ellos un ideal para seguir. La devoración del padre crea la cena totémica, la cual es para Freud "la primera fiesta de la humanidad", que es en su esencia la repetición y celebración recordatoria de la escena anteriormente expuesta. En Moisés y la religión monoteísta (1939) Freud se refiere al banquete o cena totémica de la siguiente forma:

Una vez al año toda la comunidad de los varones se reunía en un banquete ceremonial en que se despedazaba y se devoraba en común al animal totémico venerado en todo otro caso. Nadie podía excluirse de este banquete; era la repetición ceremonial del parricidio con el cual se habían iniciado el orden social, las leyes éticas y la religión (p. 126).

La cultura y el tótem se imponen en la horda gracias a la ambivalencia de sentimientos en el grupo de hermanos, pues nace la culpa por la muerte del padre y el miedo a que les ocurra lo mismo. Es así, que sucede un traslado o desplazamiento: el padre muerto será ahora el tótem. Este hecho responde a la conciencia de culpa creada, que se encargó de continuar con el impedimento del padre en vida, y ahora muerto, serán ellos mismos quienes continúen con el legado, revocando la hazaña al declarar no permitida la muerte del padre sustito (el tótem) y la renuncia a tomar sexualmente a las mujeres liberadas. Es aquí donde se instauran los dos tabúes que están presentes y son condiciones del llamado complejo de Edipo. Por ello, el clan se vincula al tótem debido a la creencia que del tótem el clan desciende, por ello se nombran de igual forma y posee sobre ellos una rigurosa observancia y restricción.

El tótem crea un sistema social al imponer obligaciones de los miembros del clan, un respeto y la búsqueda de una paz social entre los hermanos varones, pues el tabú de no poseer mujer de la misma casta o linaje presupone la eliminación de la rivalidad entre hermanos de la misma raza. "Los miembros de un clan totémico son hermanas y hermanos, están obligados a ayudarse y protegerse mutuamente... Los lazos totémicos son más fuertes que los familiares tal como nosotros lo entendemos; y no coinciden con estos" (Freud, 1912, p. 108). Es por lo anterior, que se afirma que el tótem es configurador y articulador de la organización de la tribu.

En esta imposición surge ese primer conflicto y contraposición de la naturaleza y la cultura (tótem y tabú). Paul-Laurent Assoun (2003) hace una interpretación de este conflicto, donde cree que es "legítimo presentar la institución social como una formación reactiva al complejo de Edipo" (p. 53). Esta asociación la hace debido a la relación entre el complejo de Edipo y las prohibiciones capitales del totemismo. Por ello, tal como se ha expuesto, el orden estatal, la moral, el derecho, la ética y la religión surgieron conjuntamente en la época primordial de la humanidad. Assoun, en Freud y las ciencias sociales, en el capítulo 3, "Edipo, neurosis y Sittlichkeit", relaciona causalmente la Sittlichkeit (forma estatal) con el complejo de Edipo, cumpliendo el papel de ser una especie de facilitador para el "vencimiento" del complejo.

El funcionamiento de estas estructuras sociales es también el inicio del proceso de la cultura. Para Freud, la cultura o la civilización es un proceso que busca la dominación de la naturaleza humana, naturaleza que está marcada por dos conceptos claves: pulsión de Eros y pulsión de Tánatos. En El malestar en la cultura (1930) Freud escribe que el hombre, con su "cruel agresividad", es una "bestia salvaje que ni siquiera respeta a los miembros de su propia especie" (p. 108). Esa tendencia agresiva es explicada desde la teoría psicoanalítica gracias a los conceptos ya mencionados. Es de aclarar que la cultura no es ajena a tener implicaciones al revisar la constitución pulsional de su creadora: el humano. Se comprende claramente que la cultura es opresora y a su vez emancipadora; que la cultura, que se materializa a través del ciudadano, posee tendencias y movimientos que responden a las dos pulsiones humanas. Estas siempre van de la mano, es inútil pretender el desarraigo de una de la otra. La pulsión de Eros es aquella que siempre tiende a preservar, conservar, reunir, por ejemplo, las acciones eróticas o sexuales. La otra pulsión, la de Tánatos, es la que busca destruir o matar, por ello son denominadas también pulsión de agresión o destrucción, pues esta trabaja en todo ser vivo y se afana en la producción de su descomposición y en conducir la vida a la materia inanimada. Desde el psicoanálisis, Freud plantea que la única forma de combatir la pulsión de muerte es indirectamente, apelando al Eros. En su carta a Einstein ¿Por qué la guerra?, Freud planteó que la única vía para la búsqueda de una paz mundial es la promoción de la cultura a pesar de sus fallas y espejismos.

Byung-Chul Han, filósofo y ensayista universal y crítico de la sociedad actual, ha relacionados las pulsiones expuestas con la cultura del siglo 21. En uno de sus textos, Capitalismo y pulsión de muerte, relaciona los dos conceptos del título con una magistral lucidez e interdisciplinariedad. En el primer artículo de dicho libro Chul Han (2019) deja entrever una relación muy medida de la pulsión de muerte y el capitalismo, pues "el capitalismo genera una paradójica pulsión de muerte, pues le quita la vida a la vida" (p. 22). Esto es lo que llama la "vida no-muerta" o la "muerte en vida"; situación dada en primer momento porque el capitalismo está basado en la negación de la muerte. Byung-Chul Han (2019) plantea que "el capital se acumula para hacer frente a la muerte como pérdida absoluta. La muerte general la presión para producir y para crecer" (p. 17). Es así como el discurso capitalista de los imperativos de acumulación y crecimiento son reacciones a la amenaza de muerte en forma de consumismo y capitalismo. Todo este sistema, basado en el poder, la violencia y la muerte produce la presión de "aportar rendimiento" que solo es una forma más de la pulsión de destrucción, pues busca la autoexplotación sin escrúpulos y la autodestrucción para optimizarse, y da como resultado los colapsos mentales. Es de mencionar la estrecha relación de lo escrito por Chul Han alrededor de la "sociedad del cansancio" con los aportes sobre la cultura establecidos por Freud: la cultura contemporánea de los dos autores produce inmensos daños en la mente del sujeto. Pero se entrevé una actualización; en Freud, la pulsión de muerte es orgánica: busca llevar la materia viva a materia inerte. En Chul Han, la pulsión de muerte del capital busca volver al ciudadano un esclavo sin matarlo, busca la muerte espiritual y matar al individuo para convertirlo en zombi. A finales del primer artículo, homónimo al libro, escribe: "Freud es muy consciente de la necesidad de reconciliar la vida con la muerte" y comparte esto al exponer:

Afirmar la vida significa afirmar también la muerte. La vida que niegue la muerte se niega a sí misma. Lo único que nos libera de la paradoja de una vida sin muerte es una forma de vida que devuelva la muerte a la vida: estamos demasiado vivos para morir y demasiados muertos para vivir (Chul Han, 2019, p. 30).

En el mismo libro, en el apartado "Conversaciones", se tomará como referencia la titulada "El Eros vence a la depresión". En esa conversación, cuando le preguntan sobre la tesis de la "sociedad del cansancio", vuelve a traer a colación la discusión sobre el tipo de sociedad en la que estamos, la llamada sociedad disciplinar. Es aquella que busca la autoexplotación voluntaria, es la explotación sin dominación, es la evolución de la anticuada sociedad disciplinar. Es desde este punto que se explican el auge y las barreras que han sobrepasado el capitalismo, pues para Chul Han (2019) la autoexplotación es ilimitada: "Nos explotamos voluntariamente hasta colapsarnos. Si fracaso, me responsabilizo a mí mismo del fracaso. Si sufro, si me arruino, el único culpable soy yo" (p. 127). Es en esta situación donde se empieza a percibir el infierno de lo igual, y es en este infierno donde no hay lugar para el Eros, pues "una sociedad sin el otro es una sociedad sin Eros" (Chul Han, 2019, p. 130), ya que el Eros se dirige a lo totalmente distinto; un ejemplo es la literatura, el arte y la poesía. La política también ha sido afectada por la expulsión del Eros, pues el autor considera que la política debería ser un experimento del que no se sabe cómo va a resultar, pero en la actualidad, todos los días hay que presentar un resultado óptimo, ya que en la liquid feedback o la "democracia liquida" ya no son posibles proyectos a largos plazos. En la conclusión de su entrevista, Chul Han habla y enfatiza sobre la necesidad de sustituir el sujeto por el proyecto, así como Heidegger sustituyó el sujeto por la existencia, pues ya no tenemos destino y nos hemos vuelto "proyectos proyectantes de la inmediatez". En La agonía del Eros (2012), en el artículo "Política del Eros", se refirió por primera vez que en la sociedad del rendimiento no hay espacio para una política del amor, y que sin Eros hay una degeneración del logos, pues este se convierte en un "cálculo dirigido por datos, sin capacidad de prever el acontecimiento, lo incalculable" (Chul Han, 2012, p. 78). El acontecimiento del que habla es el momento de verdad que introduce una nueva forma de ser muy distinta a la tradición, a la costumbre de habitar. Para Byung-Chul Han hay una relación secreta entre el Eros y la política, pues las "acciones políticas como un deseo común de otra forma de vida, de otro mundo más justo, está en correlación con el Eros en un nivel profundo" (Chul Han, 2012, p. 80). Entonces, podemos deducir que el Eros es la fuente de energía para la protesta política, para los movimientos de sublevación y rebeldía ante un establecimiento vil. Los surrealistas también vieron en el Eros un medio para una revolución poética del lenguaje y de la existencia, es la fuente de renovación. "A través de su fuerza universal une entre sí lo artístico, lo existencial y lo político. El Eros se manifiesta como aspiración revolucionaria a una forma de vida y sociedad completamente diferente" (Chul Han, 2012, p. 82). Lo ya citado es el final de Chul Han para dicho artículo, y será de gran importancia para la discusión, pues se intuye que los movimientos independentistas están basados en su gran medida como respuesta del Eros.

El pensamiento de Byung-Chul Han permite introducir la relación actual entre la política y los postulados freudianos, especialmente la constitución pulsional. Ahora, se adentrará un poco más sobre la política desde el psicoanálisis. El psicoanalista François Leguil, en su quinta conferencia en Medellín, y reunido en el libro Política del psicoanálisis y psicoanálisis de la política, plantea muchas temáticas que se pueden vislumbrar a través del ojo psicoanalítico. Una de las que compete la investigación son las instituciones y estructuras sociales. Primero, Leguil (2001) plantea la noción de institución como "un cuerpo de leyes que determinan un real de comportamiento, un real de solidaridad o de hostilidad" (p. 145). Especifica una enseñanza del psicoanalista francés Jacques Lacan sobre esto, quien planteó que estas instituciones se deben conocer desde el interior, que hay que atravesarlas con la lupa psicoanalítica y crítica. Es así que las instituciones, en todo caso, son "montajes de ideales., semblantes que distribuyen el goce, esas instituciones reposan sobre un mito, un mito que responde a sus necesidades y que le prestan un servicio" (Leguil, 2001, p. 145). Pero el mito que responde a sus necesidades es enteramente una represión del deseo. Las instituciones saben que no responden a las necesidades, sino que son causadas por los deseos. Esos mitos por los que están basados las instituciones las convierten en algo natural para Leguil, ya que lo que hace es recubrir el deseo, reprime el deseo de cierta forma y, al hacerlo, se adscribe un carácter tiránico y errático.

Byung-Chul Han nos recuerda en Topología de la violencia (2011) que "la decapitación en la sociedad de la soberanía, la deformación de la sociedad disciplinar y la depresión en la sociedad del rendimiento son estudios de la transformación topológica de la violencia" (p. 7). Entonces, si las instituciones responden a la represión del deseo como lo plantea François Leguil, se puede analizar cómo las instituciones modernas derivan directamente de la interiorización de la violencia y dominación externa de las monarquías y las autocracias. En el artículo "Política de la violencia", del libro mencionado al inicio del párrafo, Chul Han reflexiona sobre la relación entre la violencia y el derecho, iniciando con los contrapuntos de un Hegel idealista que sostiene que lo único que conserva el vínculo entre el Estado es el sentimiento fundamental del orden que todos tienen, y de un Walter Benjamín que parte del supuesto de que la violencia es fuerza fundadora del derecho, pues el derecho es "el privilegio de los poderosos". Chul Han aborda las teorías de estos dos opuestos, para luego proponer una política aristotélica basada en la vida y la amistad como una especie de alternativa a los dos polos. Está política no es dominadora, sino que busca el "buen vivir". Explica que para Aristóteles la política surge "a partir de un sentimiento de falta y no de una voluntad de poder y dominación". Chul Han explica que, en este sentido, la política es mediación, y está sobre lo jurídico y la justicia y de ahí la necesidad de la amistad. Este valor, para Aristóteles, está elevado en el más grande de los bienes para las ciudades, significa politizar la vida: decidir la convivencia.

Recordamos lo expresado por Freud en su carta a Einstein: la humanidad ha transitado un camino de la violencia al derecho, y su historia está marcada por la lucha entre los sectores de la sociedad desigual. El derecho surge como contraposición a la violencia de uno, así como en el mito totémico los hermanos constituyen el derecho en oposición a la violencia del único. El derecho es el poder de una comunidad, y este derecho se ve reflejado en las normas y leyes impuestas a través del tótem. Para que de esta unión contra un hiperpoderoso haya podido surgir una comunidad estructurada y cohesionada debiómdarse una unión permanente y duradera, o sea, que no esté basada en el combate, sino en el establecimiento de ligazones de sentimientos, o los "sentimientos comunitarios" (Freud, 1933, p. 195). Por este motivo, la comunidad debe organizarse, promulgar ordenanzas (legislar), prevenir las sublevaciones temidas, estatuir órganos que velen por la observancia de leyes y estatuir órganos que tengan en su cargo la ejecución de los actos de violencia acordes al derecho (monopolización de la violencia).

MARCO CONCEPTUAL Y MARCO HISTÓRICO

Este apartado responde a la necesidad de contextualización de aportes y conceptos importantes para la discusión que fueron expuestos en el Estado del arte como fundamento para el marco teórico de la presente investigación. Se resaltan los conceptos de constitución pulsional del ser humano, el tótem, la monarquía y el Estado moderno.

Freud solía referirse a la constitución pulsional del hombre como la teoría de la libido o la doctrina de las pulsiones. La concebía como una mitología, y describía las pulsiones como seres míticos y grandiosos en su indeterminación. En la conferencia 32, perteneciente al título Nuevas conferencias de introducción al psicoanálisis (1932-1933), Freud trabaja sobre la angustia y la vida pulsional. Recuerda el carácter biológico de dichas pulsiones y se refiere a dos grandes tipos, la pulsión sexual y la pulsión "yoica". Más tarde serán conocidas como la pulsión de Eros y la pulsión de Tánatos o de muerte; con estos últimos dos nombres nos referiremos a ellas en la presente investigación. Las pulsiones tienden a reproducir un estado anterior, y es que cuando aquel estado sufre una perturbación es cuando nace la pulsión a recrearlo, de allí es donde se basa Freud para establecer el concepto de compulsión a la repetición, que es característico de las pulsiones. Explica esto desde diversas perspectivas para caracterizar las pulsiones de forma universal: por ejemplo, la biológica, pues de la pulsión de Eros deriva la pulsión de sanación a la que se le debe la curación natural del cuerpo, pero además de esto hay un afán y una necesidad de mejorar los auxilios terapéuticos para expandir dicha pulsión. También, como muestra Freud (1932-1933), expone que "las vivencias olvidadas y reprimidas de la primera infancia se reproduzcan en el curso del trabajo analítico en sueños y reacciones" (p. 99), pero también fuera del análisis es posible observar que personas "durante toda su vida repiten sin enmienda siempre las mismas reacciones en su perjuicio, o que parecen perseguidas por un destino implacable, cuando una indagación más atenta enseña que en verdad son ellas mismas quienes se deparan su destino" (Freud, 1932-1933, p. 99). De lo anterior se puede expresar que las dos pulsiones básicas del ser humano, opuestas, operan para la repetición de un estado anterior, sea de dicha, o sea de desgracia. Estas operan de forma pasiva y activa, interviniendo en las acciones y los acontecimientos humanos significativamente.

Para efecto de la investigación, se vuelven a recordar las dos pulsiones básicas: Eros y Tánatos (muerte). La pulsión de muerte deriva a su vez en pulsión de agresividad, de destrucción o de autodestrucción; busca reproducir y volver al estado de materia inanimada a los cuerpos orgánicos. Freud ubica su origen en el momento exacto en que de la materia inanimada "en una época inimaginable y de un modo irrepresentable" surgió la vida. Esta pulsión no puede estar ausente en ningún proceso vital. Los fenómenos de la vida nacen en la oposición de la meta pulsional de la pulsión de muerte y de la meta de la pulsión erótica, o de Eros, que es aquella que busca aglomerar cada vez más sustancia viva en unidades mayores, busca unir y si es necesario reunir.

El castigo, una necesidad inconsciente, se comporta como un fragmento de la conciencia moral, y tiene su origen en el mismo momento en que la agresión se interioriza. Ya la investigación le ha advertido al lector la cantidad de consecuencias que suscitó el asesinato del padre de la horda y la imposición de un nuevo sistema moral, religioso y social, y no solo el tótem significa el origen del derecho, de la religión, de un gobierno, de una identidad colectiva, también significa el origen de la conciencia moral. El tótem es la sustitución del padre, por ende, de su dominio, por ende, del dominio de uno, por el dominio de muchos, de los hermanos. Para asegurar ese dominio se establecieron las primeras normas, dos prohibiciones capitales que vale la pena recordar: no matar al tótem (al animal en que está representado el tótem) y el incesto, tener relaciones sexuales con la misma casta o familia. Pero para ello primero hubo la interiorización del padre agresor y opresor por medio de la cena totémica. Hay una clara identificación con él, de tal forma que es considerado un protector, pero se le debe rendir tributo, respeto y acatamiento.

Para la relación de lo ya expuesto con el Estado moderno, es importante conceptualizar dos conceptos: las monarquías y el Estado moderno. Las monarquías, según la Real Lengua Española, es una "organización del Estado en la que la jefatura y representación supremas son ejercidas por una persona a título de rey o reina". Es de aclarar que la investigación no toma en cuenta esta definición por la falta de rigurosidad histórica: define las monarquías pos-Estado. Cuando se hable de monarquías serán las feudales de la edad media. Aclarado esto, son aquellas ubicadas históricamente en Europa Occidental y cronológicamente desde el siglo 5 al 6 que ejercen un control social y económico a través del papa y del emperador o rey, son hereditarias de padre a hijo y su economía estaba basada en el sector agrícola, de allí la existencia de feudos. Su característica principal es la intrínseca relación de la Iglesia cristiana y los feudos o reinos, que muestran una complicidad y una mutuo-legitimación de poder, pues el rey tenía derecho sobre la tierra y los feudos en razón y medida que el papa le otorgara su apoyo y lo nombrara representante de Dios en la tierra. Estas monarquías tenían una fuerza opresora a los vasallos o súbditos, pero hay una incapacidad de ser soberanas por identificación en su mayoría, de controlar el territorio y de ejercer una fuerza política y social que cohesionara al pueblo. Desde el siglo 15 al 18hubo muchos sucesos históricos importantes, pero solo se resaltan los que en gran medida propiciaron la creación del Estado. Estos son la decadencia de la unión religión-política, la conquista y masacre de los pueblos nativos de América por monarquías europeas, las fuertes y duraderas guerras religiosas que debilitaron las monarquías feudales, la aparición del liberalismo económico y el mercantilismo y el inicio de la Ilustración.

El Estado moderno nace históricamente en Estados Unidos y Francia, a raíz de la independencia estadounidense y las revoluciones francesas. Se toma como referencia el caso de las trece colonias estadounidenses por estas tres razones: primero, temporalmente sucedió antes que la Revolución francesa; segundo, por el inmenso mito fundacional que suscitó, y tercero, por cimentar las bases del constitucionalismo moderno y la democracia liberal. Por razones de extensión no se explicará la conquista por parte de la monarquía inglesa en los territorios que habitaban los pueblos nativos de Norteamérica. Entre los siglos 16y 17 el Imperio británico fundó las trece colonias: Massachusetts, Nuevo Hampshire, Rhode Island, Connecticut, Nueva York, Pensilvania, Nueva Jersey, Delaware, Maryland, Virginia, Carolina del Norte, Carolina del Sur y Georgia. En el siglo18, entre 1756 y 1763, el Imperio británico y Francia disputaron la Guerra de los siete años por el control colonial. Aun habiendo salido vencedor el Imperio británico, impuso unas medidas económicas exorbitantes para las trece colonias y de esta manera costear los gastos y las deudas de la guerra. El ambiente político en las colonias inglesas estuvo marcado de cierta autonomía y gobiernos propios hasta el fin de la guerra, pues la capital del Imperio, Londres, tuvo una intervención directa en la actividad económica de los colonos, he allí la razón del rechazo a los nuevos impuestos. Como es sabido, las protestas y los aires revolucionarios eran respondidos desde el establecimiento con hostilidad y agresión, y solo confirmaron la opresión británica a las colonias.

El inicio de esta independencia yace en 1774, cuando en Filadelfia se realiza el Primer Congreso Continental, donde se expiden los decretos intolerables y se exige la autonomía gubernamental y el fin de la relación colonial con el Imperio británico. Más tarde, el 12 de junio de 1776 aparece la Declaración de Virginia, en donde se declaran los derechos del "Buen Pueblo de Virginia". La primera manifestación de pueblo-nación, pues los colonos ya no se percibían ingleses de la corona británica, nacía una identificación como pueblo estadounidense. El suceso más importante para la historia estadounidense y más emblemático es el 4 de julio de 1776, cuando se expidió la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América. Este hecho y esta fecha hacen parte de todo un mito fundacional del país-nación, a tal punto que las celebraciones actuales por ese día son reconocidas a nivel global. Significó la recuperación del poder soberano al pueblo, el establecimiento del ciudadano como sujeto de derechos universales, entre ellos "la vida, la libertad y la búsqueda de felicidad" (Congreso Continental, 1776) y la conformación y los cimientos del Estado-nación o el Estado moderno. En la Declaración de Independencia de 1776, el primer párrafo deja vislumbrar un claro deseo de separación no solo política, sino también cultural, pues reconocen a los británicos como un pueblo al que han estado ligados y buscan disolver aquel vínculo político en pro de tomar con un nuevo gobierno propio el territorio habitado.

El Estado Moderno creado por Estados Unidos es una forma de gobierno que está basado en la constitución, que implicó una positivización y normativización de una ley y derechos universales y del funcionamiento orgánico del gobierno, y que tiene el fin de la búsqueda de la paz por medio de la seguridad pública, por medio de la justicia, la conciliación y un ejército nacional capaz de proteger al ciudadano. Es en la busca de estas dos metas que se materializa la centralización del poder o la monopolización del mismo a la figura del Estado, otorgándole a esta soberanía legitimidad y un poder real de administración territorial y legislativa.

MARCO METODOLÓGICO

La presente investigación es de carácter cualitativo en su totalidad. Se expone con un sentido narrativo pero fundamentado en los textos originales, y se busca abordar los aportes de Freud de forma primaria sin tantas interpretaciones y sesgos de otros autores, siempre de forma crítica y comparativa a la realidad material. Por esta razón, la investigación Una mirada freudiana al origen del Estado moderno: relación con el totemismo es teórica comparativa motivada en la hipótesis de que es posible abordar el origen del Estado en las trece colonias desde la perspectiva psicoanalítica de Freud. Se fundamentó a partir de las lecturas y en la bibliografía presentada, y espero que el lector pueda encontrar novedad y algo diferente a lo habitual en el siguiente apartado donde se relacionará todo lo investigado y trabajado para lanzar la hipótesis al objetivo principal, de relacionar causalmente el mito totémico y la creación del Estado en la independencia de las trece colonias estadounidenses.

Entonces, la línea de trabajo fue buscar primeramente los antecedentes al enfoque propuesto. Dada la pobreza de contenido y material, se inició con una prevención, según la cual la presente investigación implicaba una novedad, o que los anteriores no encontraron similitud alguna o que la hipótesis propuesta era un fracaso. Se tomó la decisión de continuar con el enfoque propuesto, pero delimitándolo más, centrándose en el caso estadounidense. En el estado del arte se realizó una condensación de la base teórica en que se basa la investigación, para su posterior resumen y contextualización en los marcos conceptuales e históricos, estos responden al análisis teórico y crítico, la discusión y las conclusiones responden a la narración de lo ya expuesto.

DISCUSIÓN

¿Qué relación tiene a primera vista la independencia de Estados Unidos con el mito del totemismo de Freud? No habría una relación evidente en primera instancia. La presente investigación espera que después de leer esto se puedan encontrar algunas concordancias, o al menos que se genere interés y resulte encantadora esta hipótesis que se aleja de la explicación ortodoxa materialista económica. La premisa de la siguiente discusión es que la relación y el origen del Estado moderno es psíquico; mítico, diría Freud (derivado de las pulsiones humanas).

Partimos por aclarar y reflexionar sobre algo: la política. ¿Cómo se originó esto que llamamos espectro político? Sería tema para otra investigación, sin embargo, se relacionará el mito totémico (que ya de por sí explica el origen de las estructuras sociales y la organización humana) con la política de Aristóteles, tal como lo recordó Byung-Chul Han: la búsqueda del buen vivir se cimienta en la vida y la amistad. Se expuso en páginas anteriores que para Aristóteles la política surgió de un sentimiento de falta, y por ende los humanos nos unimos en sociedades y culturas. ¿Acaso esa acción de unirse no responde a la pulsión de Eros? ¿Acaso la violencia y el poder físico de un macho en la horda primitiva sobre los demás no es la interrupción de la paz y la tranquilidad que algún día hace muchísimos siglos se tuvo? Si lo pensamos de esa forma, las dos pulsiones trabajaron coercitivamente para el asesinato del padre primitivo, pues al matarlo eliminaron la fuerza opresora, pero también cometieron algo que sus almas no deseaban: el nacimiento de la culpa y el arrepentimiento. En el afán de volver a lo que había crearon el tótem, y sustituyeron al padre después de interiorizarlo e identificarlo, de engrandecerlo y ascenderlo. De allí las normas, la religión y la estructura social, que responden a mantener el orden, la paz y la tranquilidad en la población. Para ello, prohíben las dos cosas que suscitaron tal asesinato, la muerte del padre y el apoderamiento y la lucha por las hembras. Pensándolo así, y recordando que el totemismo está basado en una cultura de hace miles de siglos, podemos observar que la banda de hermanos, después de matar al padre, no buscó poder y dominar, sino que decidió convivir, politizar la vida del ser humano. Aristóteles se refiere a un vínculo como la amistad; Freud, en su mito, habla de un vínculo totémico, más grande que el familiar tal como lo conocemos o el social. Continuando con la tesis de Aristóteles que la política nace en razón de algo, Freud explica ese algo: el padre muerto. Los dos manifiestan que la política surge alrededor de la vida y de la voluntad de supervivencia; Freud, menos romántico, añade la culpa de haberlo matado y el miedo de que les suceda lo mismo.

Ya reflexionando sobre esto, entonces pensemos en la importancia y la incidencia de las pulsiones humanas en la constitución del Estado moderno. Primero, recordemos que la humanidad venía de una época opresora y represora de sentimientos, de razón, de pensar diferente, de crear, de tener relaciones sexuales con quien se quisiese; entonces, se puede decir que en la Edad Media se reprimió el Eros. De allí que no hubiera casos reales de identificaciones y ligazones tan fuertes para la creación de una nación, siendo el único carácter unificador en ese entonces Dios, como prototipo del padre, pues se refiere como el "padre nuestro". La religión cristiana fue quien encarnó tan buen papel de seguir con la tradición del totemismo, limitar los deseos sexuales y honrar al padre (al Dios cristiano). En este periodo no existió la noción real de la libertad actual, defendida por Estados Unidos. La mayoría de los reinos en la Edad Media eran absolutos, rey y papado, y no la noción de igualdad ni dignidad en los súbditos; por ende, la inexistencia de ciudadanos. La comunidad totémica era igual entre sí en razón de la identificación con su tótem, que se puede traducir a la igualdad de ciudadanos ante el Estado (la ley). Los colonos americanos siempre estuvieron en una opresión constante por sus conquistados.

La relación amo y esclavo se convirtió en la época colonial en una relación conquistador y conquistado, y las dos responden a la relación de padre e hijo del mito totémico, donde la liberación del oprimido solo se resolvería con la rebelión de muchos dándole fin al opresor. Recordemos que, así como la cena totémica era el ritual y la festividad por la que se conmemoraba la hazaña de sublevación y a su vez era el recibimiento de la fuerza del padre muerto, la celebración anual de independencia de los Estados Unidos puede ser entendida como un rezago de aquella tradición milenaria: cada 4 de julio se celebra a nivel nacional la independencia, se honra a los "padres fundadores" y se recuerda con festividad y con presencia callejera en todos los estados federales. Esta fiesta significa, desde la perspectiva presentada en la investigación, la reactivación de los lazos nacionales o las ligazones de sentimientos. La cena de acción de gracias, tan característica de la cultura estadounidense, también es una derivación de la cena totémica, pues el 23 de noviembre las familias se reúnen en torno a una cena tradicional de los nativos, de un animal en específico, y, aclaro: el animal elegido, el pavo, es de gran importancia para la festividad. Retomando el mito fundacional de Estados Unidos, se encuentra de sumo interés la interiorización de los llamados "padres fundadores": George Washington, Thomas Jefferson, John Adams, Benjamín Franklin, Alexander Hamilton, John Jay y James Madison. La capital de Estados Unidos, el centro político más importante, se llama Washington D. C. en honor a él. Estos personajes, importantísimos en la lucha por la independencia, fueron los encargados de crear y encarnar la figura del Estado moderno, y los ciudadanos se identificaron arcaicamente; esto es, que se identificaron con un vínculo tan fuerte que les es posible considerarlos familia sin haber tenido lazos sanguíneos.

El símbolo nacional de Estados Unidos, el tío Sam, también es considerado familia y padre de la nación. Todos estos son rezagos de la influencia de las pulsiones humanas en la constitución del Estado moderno, y, aún más importante, es el rezago del totemismo arcaico, pues aunque la civilización y el proceso cultural tienen miles de años en desarrollo, hay todavía conductas y mociones pulsionales salvajes; para ejemplificar esto, se trae el ejemplo de Luis xvi, que fue decapitado por el pueblo francés junto a su esposa María Antonieta. La meta pulsional sexual en el siglo 18ya tenía más libertad, pero una necesidad básica del ser humano, como comer, estaba siendo interferida por la corona de Luis xviii. Recordemos que el rey era considerado la representación de Dios en la tierra, del "padre nuestro", y, aun así, se le decapitó en plena plaza. ¿Acaso esto no es una repetición de lo vivido en el mito totémico? ¿Acaso después de este asesinato el pueblo no se organizó en un autogobierno y se dispuso a realizar uniones entre todos? ¿Acaso después de este suceso no es que se crea la figura de República (gobierno de varios) y se deja a un lado la monarquía (gobierno de uno)? Al Estado se le encargó después de estos hechos sangrientos y violentos la seguridad de orden nacional por medio de un ejército nacional y un legislador universal.

CONCLUSIONES

Con la discusión presentada lo que se espera y desea es provocar la curiosidad del lector y mostrar una luz diferente sobre el origen del Estado. En el diálogo de las diferentes ramas del conocimiento humano se encuentra el camino para buscar verdades, versiones no vistas, y, sobre todo, actualizar las teorías. Tal como se propuso al inicio de la investigación, presentar los aportes de la teoría freudiana y el mito totémico a la teoría del Estado. Se halló que en la creación del Estado moderno hubo acciones y momentos que respondían a las mociones pulsionales del Eros y de Tánatos, porque al tener un carácter conservador se buscó restituir un orden y una paz que estaba siendo interrumpida por el Imperio británico; la destrucción y la guerra fueron necesarias para la unificación en torno a la idea de nación. Es de aclarar que esto no es nacionalismo, pues los estadounidenses reconocían en los ingleses europeos un pueblo y una nación diferente y querían desligarse de ellos. La relación causal, fundamental, entre el mito totémico y la independencia de las trece colonias está en la creación de una figura superior a una persona, que contiene rasgos del Antiguo Régimen, que busca la paz en la comunidad, que tiene el carácter unificador y creador de identidad y, sobre todo, que son productos de las pulsiones y mociones pulsionales de las dos épocas: liberación. Es por ello por lo que el mito totémico es el primer antecedente del Estado moderno.

REFERENCIAS

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