Revista Ratio Juris

Editorial

Doi: 10.24142/raju.v17n35a1

 

HACIA UNA EPISTEMOLOGÍA DECOLONIAL BIOCÉNTRICA LATINOAMERICANA

 

PARA UMA EPISTEMOLOGIA DECOLONIAL BIOCÊNTRICA LATINO-AMERICANA

TOWARDS A LATIN AMERICAN BIOCENTRIC DECOLONIAL EPISTEMOLOGY

 

 

 

María José Sepúlveda Arellano*

* María José Sepúlveda Arellano, trabajadora e investigadora social con experiencia en el área de transferencia tecnológica, urbanismo e interculturalidad. Activista feminista del Grupo Latino Americano de Ecofeminismo. Investigadora en el Instituto Forestal de Chile y asesora externa de la Fundación Basura. ORCID: https://orcid.org/0000-0003-0380-8278; Google Scholar: https://scholar.google.cl/citations?user=hG2tRlEAAAAJ&hl=es. Correo electrónico: mariajosesepulvedar@gmail.com

 

Recibido: 23 de marzo de 2021 - Aceptado: 2 de septiembre de 2022 - Publicado: 30 de diciembre de 2022

 


Resumen

La transformación sociopolítica a la que está apostando una masa considerable del territorio-cuerpo-nación de Chile invita a cuestionar nuestra ética y posicionamiento político a la hora de producir conocimiento. Se realiza un análisis crítico de la realidad de los cientistas sociales de la región latinoamericana, cuestionando la producción de conocimiento y la sostenibilidad de este en un contexto global capitalizado y gobernado por el tecnicismo, postulando la importancia de aprender a sostener las preguntas e incertidumbres en el periodo de transición sin abandonar un enfoque crítico que incorpore la transindividualidad y decolonialidad.

Palabras clave: Latinoamérica, biocentrismo, epistemología, ontología, método, sostenibilidad, tecnicismo, decolonialidad.


Abstract

The socio-political transformation to which a considerable mass of chile´s territoty-body-nation is betting, invites us to question our ethics and political positioning when it comes to producing knowledge. The author makes a critical analysis of the reality of social scientists in the Latin American region, questioning the production of knowledge and its sustainability in a global context capitalized and goberned by technicality. Postulating the importance of learning to sustain the questions and uncertainties in the transition period whthout abandoning a critical approach thar incorporates transindividuality and decoloniality.

Key words: Latin America, biocentrism, epistemology, ontology, method, sustainability, technicality, decoloniality.


Resumo

A transformação sociopolítica em que aposta uma massa considerável do território-corpo-nação do Chile nos convida a questionar nossa postura ética e política na hora de produzir conhecimento. É realizada uma análise crítica da realidade dos cientistas sociais na região latino-americana, questionando a produção do conhecimento e sua sustentabilidade em um contexto global capitalizado e regido pelo tecnicismo. Postulando a importância de aprender a sustentar questões e incertezas no período de transição sem abandonar uma abordagem crítica que incorpore a transindividualidade e a decolonialidade.

Palavras-chave: América Latina, biocentrismo, epistemologia, ontologia, método, sustentabilidade, tecnicidade, decolonialidade.


1. Introducción
2. Notas
3. Referencias

 

HACIA UNA EPISTEMOLOGÍA DECOLONIAL BIOCÉNTRICA LATINOAMERICANA

Durante los últimos dos años y medio del tiempo gregoriano en Chile, la nación-territorio-cuerpo donde habito, ha estado en el ojo mundial debido a la crisis social y política que está atravesando. Palabras, como gobernabilidad, derechos fundamentales, derechos humanos, plurinacionalidad, crisis climática, crisis migratoria, justicia social, paridad, memoria, mucha memoria… identidad y género, aborto, ayuda humanitaria y nueva constitución tienen cooptado nuestro imaginario colectivo con matices que se dibujan en función de nuestras historias personales con las que se escriben y describen esperanzas, ilusiones y miradas combativas conforme al medio relacional y la capacidad de pensamiento crítico o no, que tenemos como seres que habitamos este espacio geográfico de conflicto. El acceso a información no es un problema en la era digital, incluso para quienes tienen un corazón y tiempo de reloj de arena.

Lo cierto es que el estallido hizo mucho más que poner al filo “la copia feliz del edén” (como dice el himno patrio) del experimento sociocultural y de relacionamiento humano que tuvo sus bases y estructuras en la economía, la política y las prácticas sociales que aún tiene implicancias físicas y psicosociales en todos nosotros, el mito de la libertad neoliberal.

El neoliberalismo es la invitación definitiva a una utopía de oportunidades desde un ideal impuesto por una cultura mundial, o más bien capitalista, que no solo ha limitado nuestras capacidades creativas y pensamiento, sino también nuestras preferencias y decisiones como individuos, ya no libres y salvajes, porque algo nos antecede y en ocasiones nos determina.

Las ciencias exactas o cuantitativas son nuestro paradigma imperante como cultura y sociedad. Dan origen a una verdad tangible y “segura” de lo que es legítimo y razonable para las decisiones y acciones que tomamos, pero lejos de liberarnos nos limitan a no indagar en las profundidades de la cotidianidad y de las inteligencias inmateriales de la vida humana. Cobra sentido cuestionar lo que sentimos, pensamos y creemos como verdad.

La filosofía sostiene que existe una diferencia entre la verdad y la razón, donde la primera estaría determinada por la cosmovisión y percepción individual mientras que la segunda sería la construcción colectiva de lo que es correcto para un bien común. Pero ¿qué pasa si quienes han tenido el privilegio de escribir desconocen la existencia de otras narrativas y sensaciones acalladas?

El movimiento decolonial ha tenido una verdad y razón persistente que ha posibilitado poner en jaque las epistemologías 1 y, por consiguiente, las ontologías, 2 de donde provienen las verdades con las que la ciencia crea y sostiene antiguos o nuevos mundos.

Los cientistas somos una especie trans que intenta homologar todos estos relatos dentro de nuestros sentires y pensares, que se contraponen o anulan una realidad que cada vez es más visible y palpable, pero no dentro de la lógica patriarcal neoliberal colonial homogénea, sino sobre todo cuantificable.

¿Qué es lo que escribes?, ¿para quién escribes?, ¿puedes escribir realmente lo que piensas y sientes? Son preguntas que me atormentan cuando debo entregar una investigación que debiese dar cuenta de las deficiencias o realidades que analizo. Porque lo cierto es que no, no podemos escribir lo que realmente sabemos que tenemos que escribir porque no es funcional a un modelo ya determinado y con mucha responsabilidad, ya pensado y estructurado. ¿Cómo equilibramos las fuerzas del pensamiento y acción desde nuestro lugar de narradores de una historia? Son más que interesantes los intentos indigenistas decoloniales y de cientistas trans que cada vez se animan a escribir relacionando variables que antes no solo estaban separadas, sino que incluso eran incompatibles.

La filosofa argentina María Lugones, en su libro Colonialidad y género, plantea relevantes cuestionamientos sobre la procedencia de la indiferencia masculina heterogénea que no solo es protagonizada por el hombre cis, sino por una sociedad masculinizada, con respecto a las diferencias y los pesares que sufren los cuerpos feminizados o no normados desde una lógica interseccional que incorpora la discriminación de raza, clase, sexualidad y género. Cobrando relevancia, pero también dando valor a las subjetividades de los relatos de disidencias tal como sucede con el término queer, por ejemplo, que no es más que la fusión de las experiencias del colonialismo y la colonialidad con las necesidades del capitalismo, creando un universo específico de relaciones intersubjetivas de dominación bajo una hegemonía eurocéntrica (Quijano, 2000). ¿Cómo, desde el continente suramericano colonizado, podríamos seguir identificados con lo hegemónico si nuestra particularidad está cada vez más latente en nuestra psiquis?

Lugones es clara a la hora de precisar sobre las necesidades cognitivas del capitalismo y las relaciones coloniales hacia la producción de conocimiento del poder, por eso es tremendamente vivaz y necesaria para la creación de nuevos mundos la propuesta teórica conceptual que realiza el biólogo transgénero chileno Jorge Díaz en su libro Microscopio invertido, donde rompe con el relato del paradigma tecnocrático de la ciencia aplicada y la humaniza de forma poética para dar herramientas de comprensión a una ecología fundamental que concibe las complejidades que no solo nos habitan como individuos, sino como cuerpo social ambiental, bajo la premisa “No es la familia el núcleo fundamental de la sociedad, sino la biodiversidad”.

Al igual que la bióloga chilena Barbara Saavedra, Jorge hace una invitación a salir de la burbuja académica y repensar el conocimiento.

Cuestionar que la especie humana es solo una más de los miles que existen y que cada componente que tenemos hoy repercute en todo lo que hacemos con las otras es fundamental [...]. Luego del estallido social Bárbara Saavedra publicó un texto donde habla de la importancia de la ecología para una nueva constitución, donde no puede ser la familia el núcleo de la sociedad porque eso es muy antropocéntrico y mezquino. Yo pienso que también es heteronormativo, ya que el núcleo de la sociedad no es la familia humana, sino la biodiversidad del planeta (Díaz, 2021, s. p. ).

El autor plantea una transición para la vinculación de lo exacto y social queriendo ser parte de esta transformación de códigos que nos darán elementos teóricos prácticos de una nueva epistemología y ontología bio-psico-social-ambiental.

Parece presuntuoso que sean los latinos subdesarrollados quienes estemos criticando tantos años de saberes y estilo de desarrollo o concepción del progreso. Pero siempre me ha parecido ensimismado ese aire de supremacía del saber que tiene el método científico impuesto por el antiguo mundo (me huele a sesgo). También me parecen poco críticas las aspiraciones de algunos de mis compatriotas de la región continental por buscar aún el sueño americano a sabiendas de que es insostenible, y lo precarizadas que son las vidas de los migrantes en un sistema subsidiario neoliberal. No me malinterpreten, mi problema no son las personas, sino la calidad de sus decisiones y las formas o herramientas con las que nos posicionamos para cambiar el antiguo paradigma. Me hace evidenciar la paradoja del esclavo feliz 3 donde los individuos no solo sufren las dinámicas asimétricas del capitalismo, sino que también tienen incorporadas sus aspiraciones. ¿Cómo podremos crear un movimiento emancipatorio del conocimiento capitalista si los individuos desean encarnar un estilo capitalista y sus aspiraciones se sostienen en lo que el capitalismo ofrece?

Mi experiencia como cientista social señala que el nivel de necesidades de algunos de estos individuos sigue siendo muy bajo para lograr sostener un análisis desapegado y empoderado de lo que deciden para sus vidas; el principal motivo de la migración es mejorar la calidad de vida de los individuos que determinan tal movimiento, incluso aunque algunos de los derechos fundamentales no estén garantizados por las sociedades que los reciben. De ahí la importancia de escribir y también cuestionar las motivaciones que inclinan estas decisiones. La biología, desde su teoría de la evolución de las especies, ha tenido fuertes reconceptualizaciones donde el naturista Charles Darwin ha sido cuestionado por la bióloga Lynn Margulis, quien planteó el error del primero en sostener que la especie más fuerte es la que sobrevive, postulando que la base de la evolución de las especies es la mutua cooperación y simbiosis como fuerza evolutiva.

La filósofa Francesa Muriel Combes, ya se cuestionaba en el año 1999 esta desconexión de lo humano y lo natural retomando la teoría de la transindividualidad de Simondon. 4 Pretendiendo equilibrar a favor de la potencia política y social de la individualización como problema, dando una nueva lectura al simondonismo para elevar la politicidad y la eticidad a la altura de la tecnicidad bajo la premisa: “Contra la tecnocracia y la especulación una lectura ética y política”, la autora busca interpelar haciéndonos pensar cuál es objetivo de la individualización.

También hay teóricos que objetan a Simondon el no problematizar sobre el desacople y la diferencia de la velocidad entre las individualizaciones psico-colectivas y las individualizaciones técnicas, ya que la innovación se impone de forma permanente frente a la dinámica social, como estrategia primaria de subjetivación, 5 pero que no son capaces de diluir la memoria de la experiencia humana en y con el mundo.

Combes crea el concepto de “intimidad de lo común”, aclarando que lo que nos une es mucho más que nuestras fallas. La autora sostiene que todo pensamiento político y social ha de apoyarse primariamente en una “vida afectiva preindividual”, pues sería ilegítimo afirmar que toda invención técnica es la base de la producción de novedad del ser, en particular la base de toda transformación social (Combes, 2017). Asimilando así que la normatividad técnica no estaría en los objetivos técnicos, sino en la “tecnicidad” que gobierna nuestras acciones y crecimiento personal debido a la tendencia de organizarnos en redes, que tendría una significación en la tecnología y en la ética. Ya que el esquema en red da indicios de que la técnica no debería ser pensada meramente como el “medio para”, sino desde una mirada teórica ética del acto y las acciones que se contrapone al paradigma del trabajo asalariado.

Esto quiere decir que la capacidad de innovación de la técnica ha invisibilizado la innovación de la reproducción del ser, y han sido nuestras prácticas tecnicistas, que responden a una lógica neoliberalista que tiene otra velocidad y tiempo, las que están normando nuestras actividades cotidianas, invitándonos a tener una reflexión ética política de los actos, el consumo y nuestra vinculación con la técnica y las tecnologías.

Dice el italiano Virno que la técnica es transindividual en la medida en que expresa lo que no llega a individualizarse en la mente del individuo, alejando la posibilidad consciente de beneficio, pues la máquina brindaría aspectos externos a lo que hay de colectivo en el pensamiento humano. Un ejemplo de esto sería la tecnología de mis anteojos, los cuales no podrían ser transindividuales porque satisfacen mi consumo y necesidad humana de mirar realizando un beneficio consciente individual. De esta forma, Virno hace una relectura de Marx a través de Simondon en la relación del ser humano y la máquina bajo tres supuestos que son la alineación, la reificación y la fetichización. 6

Simondon rechaza incluso en el marxismo la equivalencia entre trabajo y técnica. Cientistas somos tecnócratas que hemos ignorado la profundidad y complejidad de la reproducción humana. Al igual que Marx, hemos olvidado que son los cuidados y la reproducción de los seres humanos lo que dan vida y sostenibilidad al modelo capitalista o comunista. De ahí la importancia de la liberación de nuestros cuerpos.

Luego del posfordismo la alineación del capital tradicional, donde lo preindividual no goza de convertirse en algo transindividual de bien colectivo, ha mutado en un fetichismo por la propiedad privada y en una reificación donde bajo distintos discursos y argumentos con fines capitalistas intentamos hacer posible un común no capitalista.

Algo que me interesa rescatar de Simondon es que, por medio del término transindividual, nos permite salir del paradigma obligatorio relacional entre individuo y sociedad para indicarnos que no existe una mirada sociológica que pueda captar esa no relación preexistente, dando cabida, a mi parecer, a salir incluso de las explicaciones de la psicología social y revalorizar los afectos. El individuo entra a la lógica social solo cuando es visto desde lo social; lo mismo pasa en la psicología, en ambas ocasiones, la persona es vista desde una individualización, incluso como grupo categorizado.

Cientistas sociales podemos aprender de los microscopios utilizados por las ciencias exactas a apreciar las fuerzas que habitan a los individuos o grupos humanos como ecosistemas autónomos, y hasta ese momento no definidos o con capacidad de redefinir.

Por supuesto que esta es una teoría que no se sostiene con un modelo de innovación incremental, es totalmente contraproducente para los fanáticos de las estructuras, pero quizás es el momento de la innovación disruptiva y el desafío de crear ecosistemas que les permitan vivir o sobrellevar mejor su muerte. Tanto en planes como en las políticas estatales.

Nuestra constitución permitió cuarenta años de innovación neoliberal incremental, perforó no solo los suelos y las aguas, sino nuestros sentidos y mentes. Llamé a este texto “Hacia una epistemología decolonial biocéntrica” porque creo, después de todo lo que he plasmado, que quizás es momento de que seamos quienes sepamos sostener las preguntas y dar respaldos a nuevos argumentos disruptivos, aunque para algunos sean en primera instancia radicales.

Pero no soy ingenua, lo mío es solo una proposición de ideal que se entrelaza con mis ambiciones y códigos filosóficos estoicos; sabemos/ sé que no es tan fácil y, sobre todo, para las mujeres y disidencias sexuales, validar certezas, aunque entremos al juego de cuantificar. A veces los argumentos no parecen suficientes, por eso este escrito es una semilla que tiene la esperanza de tocar algún recoveco de nuestros fundamentos éticos políticos de cientistas sociales, pero, sobre todo, de privilegiados para escribir.

Existe un componente de clases y nuevas economías que no he mencionado. Pero con el fin de no seguir reproduciendo la lógica tecnicista emplazo a todo a quien lea esto a volverse un consumista transindividual, y a los cientistas sociales a sostener la no verdad. Dar más tiempo para comprender la complejidad de los sistemas y equilibrar la importancia de la biodiversidad para una producción, reproducción y conservación sostenible desde la decolonialidad epistémica.

Notas

1. Epistemología —episteme y logos—: rama de la filosofía que estudia el conocimiento, su posibilidad, naturaleza y alcance de fundamentos.

2. Ontología, rama de la filosofía que estudia las relaciones entre seres o entes y la relación entre los actos y sus participantes.

3. La dialéctica del amo y el esclavo de Hegel describe la lucha entre dos conciencias que buscan reconocimiento, pero que debido a su asimetría resulta ser imperfecto. Pese a la universalidad de la relación ignora las dinámicas en las cuales está inmersa. Para el filósofo un concepto fundamental es el deseo como motor del movimiento de la conciencia hacia el exterior; en un mundo conforma- do por objetos, el deseo es pura insatisfacción luego de su posesión.

4. Simondonismo es una propuesta dialéctica que entrega elementos para normar el devenir, dotando de herramientas para elaborar preguntas en el campo de las innovaciones tecnológicas, pero también antropológicas y ecológicas.

5. Michael Foucault establece la subjetivación como una construcción subjetiva del yo del sujeto frente al lugar que ocupa en una sociedad, ignorando que el individuo está dividido entre su interior y los otros.

6. Alineación de lo preindividual “interno” que no puede convertirse en transindividual, el fetichismo es lo preindividual emplazado falsamente en las cosas ya existentes, y la reificación es el “proceso por el cual la realidad preindividual se transforma finalmente en una “cosa” externa, un fenómeno manifiesto, una política pública (Combes, 2017).

 

Referencias

Combes, M. (2017). Una filosofia de lo transindividual. Cactus.

Díaz, J. (2021). Microscopio invertido. Libros de Cardo.

Lugones, M. (2014). Colonialidad y género. Editorial Subversión Feminista, Frontera Sur Biobío.

Quijano, A. (2000). Colonialidad del poder y clasificación social. En El giro decolonial: reflexiones para una diversidad epistémica más allá del capitalismo global. Siglo del Hombre.