El valor social de la criminología y criminalística está en los resultados que den sus profesionales; por otra parte, de la responsabilidad social de los centros de educación en estos campos se pueden desprender dos áreas: la primera consiste en instancias que forman personas con sentido de compromiso ante los problemas de la sociedad, creando profesionales con capacidad para identificar, entender y proponer cambios, y la segunda, es un compromiso de los centros de educación superior de producir no solo personas capacitadas en la criminología y criminalística, sino en el estudio de las sociedades, para dar respuesta a sus necesidades.
Los alcances para la criminología-criminalística y el criminólogo-criminalista están revestidos por los centros educativos, ya que estos dan los conocimientos básicos para desarrollar el presente y futuro hacia la comprensión y transformación de la sociedad. Dichos avances y compromisos se encuentran en la medida en que adviertan a los ideales de la educación como un máximo estándar que se debe seguir, e incorporen en sus sistemas escolares los criterios de calidad y responsabilidad social universitaria.
Todo esto se establece mediante un marco de referencia, una guía (política de sistemas administrativos) que sentará las bases de operatividad de cada área, puesto, función, que encamine a los resultados deseados con conocimiento claro de lo que se puede hacer, lo que no, y en lo que hay que mejorar o pretender como fin constante (Massé, 2007), esto es, cumplir con la misión previamente definida, lo que implica una sana gobernanza organizacional (Vences, Juárez y Flores, 2015).
El ideal es que exista una articulación entre todos los postulados que se plantean en la escuela, desde las normas internas hasta los planes de estudio, que correspondan a la realidad del contexto y las necesidades sociales (Gaete, 2015). En este sentido, se presenta una guía toral para que las escuelas centren su activación de estándares de calidad orientados a las mejoras administrativas, de formación, vinculación con los sectores públicos y privados, y de relevancia social.
Método
El método empleado es el de investigación documental, técnica para estudiar y analizar la comunicación de manera objetiva y sistemática, que permite hacer inferencias válidas y confiables de datos con respecto a su contexto (Cadena, Rendón, et al., 2017, p. 1614).
Se consulta la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, presentando la plataforma del sistema educativo nacional y su operación, también la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, para conocer cuál es la dependencia encargada de la educación y que establece la rectoría de la misma de forma nacional y local, por último, la Ley General de Educación, que amplía los procesos de la educación en México y los estándares de calidad; todos ellos, en esencia, fundamentan las bases de las instituciones públicas y privadas de enseñanza superior.
Por último, en la sección de resultados se emite la recomendación articulada de los textos surgidos de los organismos acreditadores de calidad, que son los Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior (CIEES) y el Consejo para la Acreditación de la Educación Superior (COPAES), para obtener el referente de los puntos que se deben considerar en un diagnóstico de cualidades de calidad. Con ello, se presenta una guía de los aspectos que se consideran de calidad en los centros escolares y que son establecidos por los organismos reguladores de tal evaluación y acreditación.
Discusión
La máxima norma legal en México es la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión, 2019a), cuya última reforma fue publicada el 20 de diciembre de 2019 en el Diario Oficial de la Nación. Dicha constitución establece en su artículo 3 que los Estados deben proveer la educación superior por medio de mecanismos que faciliten su acceso. En la presente investigación, se irán conceptualizando los elementos estructurales para la educación, el primero de ellos se refiere a los formadores del conocimiento, sobre los que la constitución señala: “Las maestras y los maestros son agentes del proceso educativo y, por tanto, se reconoce su contribución a la trasformación social” (Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión, 2019a, p. 5); otro aspecto son las instituciones: “Los planteles educativos constituyen un espacio fundamental para el proceso de enseñanza aprendizaje” (Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión, 2019a, p. 6), como tercer elemento se encuentran los contenidos de la formación: “Los planes y programas de estudio tendrán perspectiva de género y una orientación integral, por lo que se incluirá el conocimiento de las ciencias y humanidades” (Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión, 2019a, p. 6), y la máxima educativa, rectora del proceso de enseñanza en todos sus niveles, es: “El criterio que orientará a esa educación se basará en los resultados del progreso científico, luchará contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios” (Cámara de Diputados, 2019a, p. 6).
En México se abre la oportunidad de que las instituciones públicas y privadas impartan educación, con una evaluación previa por parte de la oficina de asuntos educativos a nivel federal que es llamada Secretaría de Educación Pública (SEP); y cuando corresponda, en los estados locales, el mismo artículo 3 decreta: “En los términos que establezca la ley, el Estado otorgará y retirará el reconocimiento de validez oficial a los estudios que se realicen en planteles particulares” (Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión, 2019a, p. 7). Sobre las escuelas públicas señala que estas, de contar con autonomía, se gobernarán a sí mismas, persiguiendo los fines de educar, investigar y difundir, y determinarán su planeación formativa.
Pasando a la referencia de la sep, la ley que le confiere las bases de su funcionamiento es la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, que en el artículo 38 enmarca su quehacer en la organización, vigilancia y desarrollo de las escuelas, y, a su vez, en la enseñanza superior y profesional (Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión, 2021, pp. 42 y 43). Sobre la calidad educativa, la cual aborda la evaluación de los planteles y que da creación también a los organismos privados acreditadores, establece que, dentro de las facultades de la sep, están: “Ejercer la supervisión y vigilancia que proceda en los planteles que impartan educación” (Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión, 2021, p. 42).
La primicia se asienta en el artículo 8 de la Ley General de Educación: “El Estado está obligado a prestar servicios educativos con equidad y excelencia” (Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión, 2019b, p. 4), reiterado en el 72: “Recibir una educación de excelencia” (Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión, 2019b, p. 25), así como: “Tener un docente frente al grupo que contribuya al logro de su aprendizaje y desarrollo integral”, y “recibir becas y demás apoyos económicos” (Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión, 2019b, p. 26). Estas no son todas las bases de la evaluación de calidad educativa, pero sí algunas torales, si partimos de aquella primicia de la educación de excelencia.
Resultados. Guía de criterios de calidad educativa en los centros escolares para criminología y criminalística
Los programas de calidad son el resultado de dictámenes técnicos llevados por organismos acreditadores especializados (autorizados por la sep y que no sean gubernamentales), que se realizan a petición de la institución educativa, y como efecto tienen observaciones y sugerencias que, de ser atendidas, le otorgan a la institución el “testimonio público de calidad” (Secretaría de Educación Pública, 2018).
Este testimonio es útil para principiar y mantener los estándares iniciales de calidad en la estructura y funcionamiento, focalizado en la mejora educativa. La sep autoriza, entre otras, las siguientes dos, pero existen distintos organismos para cada área del conocimiento, así como para las evaluaciones específicas, por ejemplo, egreso y habilidades. Los organismos de interés son el Consejo para la Acreditación de la Educación Superior (copaes) y los Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior (ciees).
El primero es a su vez acreditador de acreditadoras mediante otros procesos de evaluación. Brevemente, el copaes “es una asociación civil sin fines de lucro que confiere el reconocimiento formal y supervisa a organizaciones cuyo fin sea acreditar programas académicos del tipo superior que se imparten en México, en cualquiera de sus modalidades” (Consejo para la Acreditación de la Educación Superior, 2022). Los ciees “son el organismo que le dio nacimiento en 1991 al proceso de aseguramiento de la calidad de la educación superior mexicana” (Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior, 2022).
Con base en estos dos organismos se postulan los estándares (ciees, 2018, pp. 11-20; copaes, 2016, pp. 17-39) que se deben observar para la autoevaluación escolar antes de presentarse a la evaluación por parte de alguno de estos organismos (tabla 5.1); es decir, los directivos y encargados de la calidad o mejora escolar deberán revisar cada punto para determinar con cuáles cuentan, qué pueden mejorar y cuáles deben implementar.
Tabla 5.1 Estándares rectores de autoevaluación de calidad de programas educativos de licenciatura
La tabla 5.1 muestra las secciones en las que se dividen los criterios de evaluación de calidad para las instituciones escolares de nivel licenciatura; son trece sectores de los que se desprenden treinta y ocho áreas sobre las cuales las escuelas deben observar su condición para cumplir con los estándares básicos de calidad educativa. El sector de la organización comienza con el personal administrativo idóneo y la cantidad necesaria para dar cobertura a cada una de las siguientes áreas, de tal manera, en las escuelas de criminología y criminalística deberá haber un encargado de cada departamento en los que se divida la coordinación de criminología y criminalística, encargados de biblioteca, laboratorio, prácticas, servicio social, vinculación laboral con los sectores preventivos, seguridad privada, periciales, penitenciario, entre otros.
El sector de los objetivos del programa se divide en tres campos enfocados a la necesidad social del programa educativo; es decir, qué necesidades atiende el plan de estudios del licenciado en criminología o criminalística en México y a qué fenómenos está enfocado, también consiste en realizar estudios sobre la evolución de la criminalidad para alimentar el programa educativo con teorías contemporáneas y, por tanto, formar profesionales actualizados y aptos para atender esa problemática.
El siguiente sector es el de las , en este se encuentra el marco legal que soporta la existencia de la licenciatura en criminología o criminalística, partiendo de que el centro escolar cuente con la infraestructura correcta para cubrir los requerimientos de la profesión y los alumnos, así como su registro ante la autoridad gubernamental correspondiente; esto significa que el programa de estudios esté postulado ante esta autoridad y haya sido evaluado y aprobado para ponerlo en función.
Adicional a lo anterior está el modelo educativo, pues la licenciatura en criminología o criminalística deberá estar regida por un conjunto de tácticas de enseñanza, métodos y objetivos que le den solidez al programa de estudios y que además estén enfocados al máximo aprovechamiento por parte de los alumnos y en función de los resultados sociales. Dentro de ese mismo modelo se encuentra la actualización constante de las teorías de la criminalidad y de la bibliografía, las revisiones eventuales a los planes de estudio y el cuerpo docente adecuado a las materias y en recurrente capacitación.
También se encuentra el sector de las actividades extraformativas; es decir, más allá de la formación en el aula y las prácticas se debe fomentar la realización de congresos, ciclos de conferencias con expositores internos o invitados, clases especiales, profesores de otras instituciones que permitan el intercambio cultural y de conocimientos con otras escuelas de criminología y criminalística, centros de investigación, organizaciones, gobierno, entre otros, y conocer las perspectivas y formas de abordaje desde diversos contextos institucionales. Sumado a ello, es idóneo tener el dominio de una segunda lengua, con los términos propios de la profesión, para desempeñarse en otros contextos, además de interpretar y tropicalizar los estudios extranjeros sobre lo forense, la justicia criminal, la prevención del delito, las políticas criminales, el penitenciarismo y la criminología azul, entre otras ramificaciones de la profesión.
Así mismo, el centro escolar debe tener un proceso de ingreso, siendo este otro sector de la calidad educativa enfocada a dar a conocer las características del programa de estudio, su perfil de ingreso y egreso, un proceso transparente en sus trámites y selección, además de áreas encargadas de nivelar en los alumnos los aspectos que puedan mejorarse. En la trayectoria escolar se medirá periódicamente la formación del alumno en el actuar de administración de justicia, la prevención del delito, la atención a víctimas, la atención penitenciaria, el asistencialismo y el desarrollo social. Un aspecto muy importante es la vinculación con el sector laboral de la seguridad pública, la administración de justicia y los derechos humanos, entre otros.
En el sector de egreso del programa se estima la ágil titulación y salidas profesionales. En cuanto a los resultados de los estudiantes se evalúa la capacidad del alumno con exámenes de conocimientos sobre su formación, aprendizaje de otra lengua, participación en proyectos y actividades complementarias con otros campos que conecten con la violencia, la criminalidad, los delitos o las conductas sociopatológicas. En los resultados del programa se evalúan la continuidad del alumno en el programa de estudios, la obtención del título, sus salidas laborales, la continuación al posgrado y la percepción de los egresados sobre el programa de criminología y criminalística. Sobre el personal académico se persigue que la planta docente cubra de manera satisfactoria las materias en relación conocimiento-enseñanza, así como la realización de investigaciones.
En infraestructura, las escuelas de criminología y criminalística deberán contar con laboratorios para materias como entrevista e interrogatorio, poligrafía, balística forense, toxicología forense, dactiloscopia, grafoscopia, polvos, brochas, armas, fotografía forense, revelado de imágenes, yeso, esqueletos, microscopios, visitas carcelarias, visitas a instituciones de derechos humanos y a agencias internacionales, de desarrollo de la familia, asistencialismo, desarrollo social, atención a víctimas, mediación comunitaria, entre otras. Adicional a esto, es importante contar con bibliotecas digitales y físicas con las actualizaciones óptimas, a fin de que la criminalidad no rebase la capacidad del centro escolar ni del alumno. Para terminar, los servicios de apoyo consisten en que la escuela oferte alimentos variados y sanos, facilite el transporte al interior del campo universitario, así como rutas externas o públicas y ofrezca becas escolares e incentivos al destacamento estudiantil que fomenten el bienestar estudiantil con una buena administración escolar.
Con base en lo anterior, la relación con la calidad consiste en que la institución de educación superior sea reconocida en sus programas educativos, lo que implica su alta capacidad académica, competitividad e innovación, por ende, obtiene la distinción de certificación de sus procesos académicos (Cantú, 2015). De modo general, el proceso consiste en un autodiagnóstico de la institución para detectar qué tiene y qué podría mejorar, y si es necesario solicitar la asistencia de evaluadores externos, técnicos y especialistas, o realizar auditorías de calidad, efectuadas por externos a la institución que revisen los procesos, las prácticas, los programas y los servicios, entre otros; esto puede ser de manera voluntaria, mientras que para poner en función una institución de educación la vigilancia es obligatoria. La acreditación de la calidad permite controlar la misma, el cumplimiento de estándares, la rendición de cuentas y la transparencia de los procesos, y mejora y favorece el prestigio de la institución, impulsa la economía y permite la vinculación institucional, entre otros objetivos y beneficios.
Conclusiones
Se mostró que el fenómeno de la criminalidad es abordado por los profesionales formados para tales estudios, en este caso, los criminólogos y criminalistas de educación universitaria a nivel licenciatura. La existencia de esta profesión obedece a una necesidad social de atender una problemática; dicha formación universitaria ocurre en los centros escolares especializados en los asuntos sobre ciencias criminales, teorías de la criminalidad, procuración de justicia, tratamiento penitenciario y prevención del delito. Las escuelas de criminología y criminalística cumplen con el interés social de capacitar alumnos para crear profesionales idóneos para este trabajo. Dentro del ejercicio de formación educativa existen diversos parámetros, los cuales fueron señalados, basados en las normas legales mexicanas que dan sustento a la calidad educativa, como el registro de la institución en las secretarías de educación pública local o federal, tener una estructura organizacional y marcos reglamentarios que den estructura a la escuela, un personal administrativo y una guía para los alumnos y su trabajo formativo. Adicionalmente al estándar básico, existen otros parámetros que, aunque versan sobre aquellas bases, permiten, gracias a su crecimiento continuo, mejorar la calidad educativa global, como son las áreas de oportunidad que pueden renovarse y trabajarse continuamente. Tales estándares fueron señalados en los ejes rectores de autoevaluación de los programas educativos de licenciatura y en el propósito de cada uno de ellos. De tal manera que el lector tiene una guía legislativa e institucional de criterios de evaluación en la búsqueda de su acreditación de calidad.