ARTÍCULOS
doi: 10.24142/rvc.n18a4
| Suly Sendy Pérez Castañeda | Doctora en ciencias administrativas.Profesora Investigadora en Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. Maestra en Administración de Instituciones Educativas, Licenciada en Contaduría y Finanzas, Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. México. ssendy_2005@yahoo.com.mx |
| Dorie Cruz Ramírez | Doctora en ciencias administrativas.Profesora Investigadora en Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo.Maestra en Gestion Administrativa, Especialista en Impuestos, Licenciada en Contaduria. Email: doriec@uaeh.edu.mx |
| Beatriz Sauza Ávila | Doctora en ciencias administrativas.. Maestra en Administración de Instituciones Educativas, Licenciada en Contaduría y Finanzas. Profesora de tiempo completo UAEH. beatriz_sauza@uaeh.edu.mx |
| Aníbal Humberto Cervantes Monsreal | Licenciado en Contaduría y Finanzas. Profesor de tiempo completo UAEH. anibal_cervantes@uaeh.edu.mx |
Recibido: 24 de junio de 2018
Aceptado: 27 de septiembre de 2018
Resumen
Con base en la premisa de la Teoría de Pecking Order, que establece que los empresarios determinan una escala jerárquica de preferencias al momento de realizar inversiones, se llevó a cabo el presente trabajo con el objetivo de identificar los factores que influyen en las empresas mexicanas para el establecimiento de dicha escala, realizado a partir de datos estadísticos sobre montos totales de financiamiento, número, tamaño, región, sector y edad de 628 mil 263 unidades económicas mexicanas que, durante el año 2014, reportaron haber recibido financiamiento. Para el análisis se utilizaron las pruebas ANOVA de dos factores, Chi Cuadrada y Goodman y Kruskall, obteniendo como resultado que el tamaño es una de las variables que influyen en la elección de la fuente de financiamiento.
Palabras clave: Teoría Pecking Order, jerarquía, fuente de financiamiento, tamaño.
Abstract
Given the premise of the Theory of Pecking Order that establishes that employers determine a hierarchical scale of preferences at the time of making investments, the present work was carried out with the objective of identifying the factors that influence Mexican companies for the establishment of said scale, made from statistical data on total amounts of financing, number, size, region, sector and age of 628 thousand 263 Mexican economic units that, during the year 2014, reported having received financing. Two-factor ANOVA, Chi Cuadrada and Goodman and Kruskall, were used for the analysis, obtaining as a result that only size is the variable that influences the choice of funding source.
Key words: Pecking Order theory, hierarchy, funding source, size.
1. Introducción
2. Fundamento teórico
3. Teoría de los contratos: el contrato laboral
4. Enfoque de agencia en la relación laboral
Conclusiones
Notas
Referencias
Ante el cuestionamiento de ¿cuáles son los factores que se relacionan con la elección de la fuente de financiamiento en las empresas? Resultados obtenidos en diversos estudios manifiestan que la región, el sector, el tamaño y la edad son variables que determinan las decisiones de financiamiento que las empresas eligen a la hora de realizar inversiones y estas decisiones se ubican en una escala jerárquica, supuestos en los que se basa la Teoría de Pecking Order (TPO). Sin embargo, para el caso mexicano, las decisiones de elección de fuentes de financiamiento se relacionan únicamente con el tamaño, sin responder a la jerarquía establecida por la TPO, al mostrar en este estudio, realizado a 628 mil 263 empresas a nivel nacional, a través de datos estadísticos oficiales financieros y no financieros, que la región, el sector y la edad no tienen relación con la elección de las fuentes de financiación utilizadas en 2014 por las unidades en estudio.
Para mostrar estos resultados, el trabajo se ha divido en 4 apartados. En el primero se muestra el fundamento teórico de la Teoría Pecking Order, en donde se plantea la jerarquía de preferencias y de manera breve los resultados obtenidos en estudios previos que fundamentan las hipótesis del estudio; en el segundo, la metodología empleada a partir de las características de las variables y el tamaño de la población; en el tercero los resultados obtenidos por cada una de las variables utilizadas; tamaño, etapa de crecimiento, sector y región y en el último se incluyen las conclusiones.
La Teoría de Pecking Order (TPO), que parte de los conceptos de costos de transacción, asimetría de la información y efecto de señalización, basa sus supuestos en que no existe una estructura óptima de capital, sino que los empresarios usan la jerarquía de preferencias a la hora de realizar nuevas inversiones. Esto debido a que, si bien los rendimientos no pueden ser los más altos posibles, los directivos puedan tener un menor control por parte de los acreedores y nuevos socios; por otra parte, el financiar proyectos con beneficios retenidos genera un menor costo de capital en comparación con la deuda o capital (Gómez, 2008).
Esta teoría tiene sus orígenes en 1977 con los trabajos de Myers y en 1984 con Myers y Majluf, que sostienen que las empresas tienen un orden de prioridad al momento de decidir financiar una inversión. Esta teoría describe la preferencia, primero, con el financiamiento interno, la segunda la emisión de deuda y la tercera con el aumento de capital.
Respecto a su fundamento de costos de transacción1, la TPO hace referencia a todas aquellas erogaciones monetarias que la empresa tiene que realizar al momento de una transacción financiera, de ahí que el financiamiento de proyectos de inversión con beneficios retenidos genera menos costos, es decir, es la forma menos costosa, ya que no están sujetos a condicionamientos por parte de acreedores o nuevos accionistas. La siguiente preferencia, que se refiere a la emisión de deuda, a pesar de generar más costos de transacción que los beneficios retenidos, son una alternativa de menor costo que la emisión de nuevas acciones. Finalmente la tercera prioridad, la emisión de acciones, es la fuente más elevada en cuanto al costo (Gómez, 2008).
En cuanto a la información asimétrica2, en contextos de incertidumbre pueden existir diferencias en cuanto a la disponibilidad de información, ya que en una transacción financiera las dos partes no manejan la misma información, siendo los propios directivos los que tienen mayores ventajas en su acceso, lo que puede generar conflictos entre accionistas internos y externos y entre los propios tenedores de deuda; de ahí que el financiamiento con beneficios retenidos genera menos asimetrías informativas entre los directivos y accionistas; la emisión de deuda genera mayores asimetrías que el autofinanciamiento, pero menos que la emisión de capital en la modalidad de acciones comunes (Moreira y Rodríguez, 2006).
Ahora bien, respecto a la señalización3, las decisiones que toma una empresa son señales que se envían al mercado financiero que son valoradas por los agentes que intervienen en estos mercados, generando señales positivas o negativas según el contexto en donde esté la empresa. Desde esta perspectiva, las empresas con bajos beneficios podrían emitir capital en una quiebra, asimismo la emisión de deuda es una señal favorable para el mercado de capitales en el sentido que la empresa tiene un alto rendimiento (Gómez, 2008).
Zambrano y Acuña (2013) comentan que actualmente la TPO tiene gran aceptación al haber gran cantidad de empresas que no buscan la combinación óptima deuda y capital, sino más bien intentan financiar sus nuevos proyectos con recursos propios debido a la asimetría de información, los costos de transacción y la señalización.
2.1. Estudios previos
Al respecto, diversos estudios se han hecho para contrastar los fundamentos de esta teoría (Aybar, Casino y López, 2001; Talberg, Winge, Frydenberg y Westgaard, 2008; Bulan y Yan, 2009; Karadeniz, Kandir, Iskendeoglu y Onal, 2011; Acedo, Ayala y Rodríguez, 2012; Guo y Leinberger, 2012; Qureshi, Sheikh, Khan, 2015; Mugosa, 2015; Channar, Maheshwari y Abbasi, 2015; Terreno y Sattler, 2015; Sarlija y Harc, 2016) y los resultados obtenidos manifiestan que existen varios factores que determinan la jerarquización del financiamiento, entre los que se encuentran el tamaño, la etapa de crecimiento, el sector y la región, que están influenciados por la información asimétrica, los costos de transacción y señalización.
Tamaño
Respecto al tamaño, entendido como la dimensión que expresa el mayor o menor volumen de cada una de las magnitudes de una entidad económica (Udima, 2018), estudios llevados a cabo en Croacia, Pakistán, Europa y América (Holmes y Kent, 1991; Scherr, Sugrue y Ward, 1993; Hamilton y Fox, 1998; Aybar, Casino y López, 2001; Karadeniz, Kandir, Iskendeoglu y Onal, 2011; Acedo, Ayala y Rodríguez, 2012; Guo y Leinberger, 2012; Qureshi, Sheikh, Khan, 2015; Mugosa, 2015; Sarlija y Harc, 2016) muestran que el tamaño tiene una relación estadísticamente significativa con la fuente del endeudamiento, apoyado por la reducción o aumento de la asimetría de la información y los costos de transacción: a menor tamaño más asimetrías, a menor tamaño mayores costos de transacción. Estos estudios muestran que entre menor sea el tamaño de las empresas, las preferencias de financiamiento tienen mayor relación con los fundamentos de la TPO, más que las de mayor tamaño. De aquí la primera hipótesis:
• H1. El tamaño de la empresa tiene relación positiva con las preferencias
de financiamiento de la TPO
Edad (etapa de crecimiento)
En cuanto a la etapa de crecimiento, que se refiere a los años que la
empresa tiene operando, Qureshi, Sheikh, Khan (2015) en empresas pakistaníes,
Bulan y Yan (2009) con estadounidenses, Sarlija y Harc (2016)
con empresas croatas y Terreno y Sattler (2015) con argentinas, han presentado
resultados que muestran que existe una relación significativa
entre la etapa de crecimiento de las empresas con las preferencias de
financiamiento, resultados que mayoritariamente se ubican en dos etapas:
crecimiento y maduración. De aquí la segunda hipótesis.
• H2: La etapa de crecimiento de la empresa tiene una relación positiva
con las preferencias de financiamiento de la TPO
Sectores
Respecto al sector, entendido como la clasificación de las actividades llevan
a cabo las empresas, Guo y Leinberger (2012), Talberg, Winge, Frydenberg
y Westgaard (2008) y Channar, Maheshwari y Abbasi (2015)
encontraron que las preferencias financieras varían según los sectores y
las experiencias de las industrias, concluyendo que las características de
las industrian afectan las opciones financieras de las empresas. Aquí la
tercera hipótesis
• H3: Las preferencias de financiamiento tienen relación con el sector
Entorno empresarial
Finalmente en cuanto al entorno empresarial, que hace referencia a
indicadores de infraestructura, calidad, equipamiento, educación, empleo,
Guo y Leinberger (2012) muestran el impacto que tiene éste en la
determinación de la estructura de capital y considerando la diversidad
territorial, poblacional, cultural, educativa y económica existente a lo
largo de todo el territorio mexicano (INEGI, 2014), surge la cuarta
hipótesis.
• H4: Las preferencias de financiamiento se relacionan de acuerdo al
entorno empresarial donde se ubican las empresas.
Las muestras utilizadas proceden del Censo Económico 2014 y de la ENEPROCE4 2014, ambos realizados por el Instituto Nacional de Geografía, Estadística e Informática en México (2016). La unidad de análisis de las fuentes de datos es la empresa y la información fue obtenida a través de cuestionarios realizados por el INEGI. Del total de unidades económicas de las que se incluyen resultados (3,798,105), se extrajeron solo aquellas que recibieron financiamiento y que tuvieran identificación en tamaño, crecimiento, sector y región, quedando un total de 628 mil 263, población a la que se aplicaron los análisis siguientes.
Por las características de cada una de las variables en estudio, los análisis llevados a cabo fueron los siguientes:
Para la determinación de la relación entre tamaño de la empresa y la preferencia de las fuentes de financiamiento, se tuvieron dos clases de variables: a) tamaño de la empresa: categórica (cualitativa), identificadas como micro, pequeña, mediana y grande empresa; b) preferencia de financiamiento: continua (cuantitativa), identificada por los montos en millones de pesos que por tamaño se recibió por tamaño de cada fuente de financiamiento (internas, deuda o capital). Se inició determinando el tipo de distribución de la variable preferencia de financiamiento, a través del contraste Kolmogorov-Smirnovcon. Como su distribución fue normal, se utilizó la prueba paramétrica ANOVA de dos factores, al ser más de dos muestras independientes, con una variable cualitativa y otra cuantitativa, para determinar la relación entre las dos variables.
Para el análisis de las etapas de crecimiento y la preferencia de las fuentes de financiamiento, con dos variables categóricas: a) etapa de crecimiento, identificada como de reciente creación (hasta 2 años de operaciones), jóvenes (entre 3 y 5 años), adultas (de 6 a 10 años) y mayores (más de 10 años), y b) fuentes de financiamiento, identificada por el número de unidades económicas que recibió dinero de cada una de las opciones existentes, se utilizaron Chi Cuadrado en Excel y de manera manual, así como el coeficiente Lambda de Goodman y Kruskall.
En cuanto al análisis de sector y preferencia de las fuentes de financiamiento, con dos variables categóricas: a) sector, identificada como manufactura, comercio y servicios privados no financieros y b) fuentes de financiamiento, identificada por el número de unidades económicas que recibió dinero de cada una de las opciones existentes y considerando las limitaciones de Chi Cuadrado para muestras muy grandes, que podría dar resultados significativos donde se considere que las diferencias no sean en realidad interesantes, se optó por el coeficiente Lambda de Goodman y Kruskall.
Para el análisis de región y preferencia de las fuentes de financiamiento, con dos variables categóricas, se aplicó también el coeficiente Lambda de Goodman y Kruskall. Para este caso las variables fueron identificadas a) fuente de financiamiento, por el número de unidades económicas que recibió dinero de cada una de las opciones existentes de acuerdo a la región y b) región, considerando las divisiones socioeconómicas que tiene México, de acuerdo a indicadores de infraestructura, calidad y equipamiento de vivienda, hacinamiento, salud, educación y empleo; así los estados que integran cada región se presentan a continuación, considerando que el 1 es la región con más bajos indicadores y el 7 con los más altos:
1. Guerrero, Oaxaca y Chiapas
2. Campeche, Tabasco, Veracruz, Puebla, Hidalgo y San Luis Potosí
3. Michoacán, Guanajuato, Zacatecas, Tlaxcala y Durango
4. Estado de México, Querétaro, Morelos, Colima, Nayarit, Yucatán,
Quintana Roo y Sinaloa
5. Tamaulipas, Chihuahua, Sonora, Baja California y Baja California Sur
6. Jalisco, Aguascalientes, Coahuila y Nuevo León.
7. Ciudad de México
En la tabla 1 se observa que el mayor porcentaje de recursos para financiarse que tienen las empresas provienen del sistema financiero formal, que corresponde a la segunda prioridad establecida por la TPO, con porcentajes muy similares, sin encontrar diferencia significativa entre el tamaño; la micro tiene el 49%, seguida de la mediana con 48%, después la pequeña con el 46% y la grande con el 45%.
Fuente: Elaboración propia
Con estos resultados de frecuencias absolutas y relativas (tabla 1), se puede observar que no existe una jerarquía de preferencias de fuentes de financiamiento de acuerdo al tamaño, ya que es coincidente la fuente de financiamiento independientemente del tamaño de la empresa. Al respecto se observa que los cuatro tamaños de empresas tienen un mayor porcentaje de financiamiento procedente del sistema financiero formal (deuda), seguido del crédito de clientes y proveedores (deuda), después los recursos propios y utilidades retenidas (autofinanciación). Para el caso de las microempresas, la tarjeta de crédito (deuda) es la cuarta preferencia. Las demás fuentes de financiamiento carecen de un patrón coincidente entre los cuatro grupos de empresas.
Ahora bien, para elegir la prueba que determinaría la relación existente entre el tamaño y la preferencia de financiación de acuerdo a la distribución de los datos, se llevó a cabo el contraste Kolmogorov-Smirnovcon para los montos de financiamiento por preferencia. Los resultados se muestran en la tabla 2.
Fuente: Elaboración propia
Como el estadístico s-k teórico (0.270) es mayor al estadístico calculado (0.253), entonces se acepta la hipótesis de que los datos de las preferencias de financiamiento tienen una distribución normal. Con este resultado, se aplica la prueba paramétrica ANOVA de dos factores, considerando el tipo de variables a contrastar, obteniendo los resultados mostrados en la Tabla 3.
Fuente: Elaboración propia
Al comparar los valores del tamaño de la empresa (tabla 3), se observa que el valor F con 4.9707 es mayor que su valor crítico de 3.2874, por lo que se rechaza la hipótesis nula al identificar que no todas las medias poblaciones son iguales; aceptando así la hipótesis alternativa: en los montos de financiamiento de las empresas en estudio existen diferencias en las fuentes de financiación y el tamaño, es decir, el tamaño de la empresa tiene un efecto significativo en las fuentes de financiamiento. Asimismo, la probabilidad (p-valor) de 0.0137 es menor al valor de significancia (0.05), apoyando la relación entre ambas variables.
4.2. Etapa de crecimiento
En la tabla 4 se muestra la distribución de las preferencias de las fuentes de financiamiento por etapas de crecimiento, considerando a las empresas de reciente creación aquellas que tienen hasta 2 años de operación, las jóvenes de 3 a 5 años, las adultas de 6 a 10 y las maduras con más de 10 años de actividades. Estos datos muestran que las empresas de reciente creación muestran un comportamiento de preferencias acorde a la TPO, ya que se observa que el mayor porcentaje de financiamiento de recursos de familiares y amigos lo tienen estas empresas con el 48.46%, seguido de cajas de ahorro con el 34.29%, prestamistas privados con el 34.15% y el gobierno con el 30.86%, es decir, inician con préstamos de bajo costo, seguido de fuentes con gastos financieros pero informales y la siguiente opción se ubica dentro del financiamiento formal.
Para el caso de las empresas jóvenes, estas no siguen un comportamiento acorde a la TPO; sin embargo, un dato sobresaliente es el porcentaje tan alto en emisión de títulos de deuda, con el 63.38%, que de acuerdo a la teoría éste es reservado para las empresas maduras. Respecto a las adultas, tampoco muestran un comportamiento diferenciado de acuerdo a la jerarquía de preferencias de la TPO.
Las mayores son las que tienen el mayor porcentaje en la preferencia de propietarios y socios, con el 45.68%, seguido de proveedores con 42.10% y de bancos con 39.61%; estos resultados no responden al orden jerárquico de la TPO.
Para determinar la relación existente entre la etapa de crecimiento y la preferencia de financiación, se optó por el estadístico de Chi Cuadrado al ser variables categóricas las estudiadas; sin embargo, al hacer el cálculo en Excel, el resultado de X2 = 0 y al hacerlo manual, el resultado fue X2 = 33,840.17. Por lo anterior y considerando las limitaciones de este estadístico para muestras muy grandes, que establece que en estos casos dará resultados significativos incluso donde, posiblemente, se considere que las diferencias no sean en realidad interesantes, se optó por el coeficiente Lambda de Goodman y Kruskall, al ser un estadístico que no depende de X2, el cual fue aplicado a los datos de la tabla 5.
Fuente: Elaboración propia
Fuente: Elaboración propia
Al considerar que el factor explicado es X (fuente de financiamiento) e Y el explicativo (etapa de crecimiento), se evaluó la capacidad de Y para predecir X mediante:
(1)
Así, para las variables etapa de crecimiento y fuente de financiamiento, la medida de asociación Lambda, con valor de ʎx = 0.0927, dice que se contribuye a reducir en un 9.27% los errores en predecir la variable dependiente (fuente de financiamiento) a partir de la etapa de crecimiento; sin embargo, es un valor muy débil. De esto se infiere que no existe dependencia de estas variables y por lo tanto la etapa de crecimiento de la empresa no explica las preferencias de financiamiento de éstas, así que se rechaza la H2.
4.3. Sectores
En la tabla 6 se muestra la distribución de frecuencias de sectores y fuentes de financiamiento, en donde se observa que los mayores porcentajes por fuentes de financiamiento se ubican en el comercio, excepto por la emisión de títulos de deuda, que tiene un porcentaje muy alto (83.86%) en servicios. El sector manufacturero es el que menor porcentaje muestra en comparación con los demás.
Fuente: Elaboración propia
Para la determinación de la relación existente entre las variables, al ser las dos categóricas, se aplicó el estadístico Chi Cuadrado; sin embargo, al ser una muestra muy grande, considerando las limitaciones de este, Excel reporta un valor de X2 = 0. Por lo anterior, al igual que la etapa de crecimiento, se opta por el coeficiente Lambda de Goodman y Kruskall aplicado a los datos de la tabla 7, con la ecuación 1 por considerar la fuente de financiamiento (X) el factor explicado y el sector (Y) el explicativo.
Fuente: Elaboración propia
Con los datos anteriores, para las variables sector y fuente de financiamiento, la medida de asociación Lambda tuvo un valor de ʎx = 0.001, es decir, contribuye en reducir en menos del 1% los errores al predecir la fuente de financiamiento a partir del sector, observando que es un valor prácticamente nulo, infiriendo que no existe dependencia de estas variables y por lo tanto el sector al que pertenecen las empresas no explica las preferencias de financiamiento, por lo que se rechaza la H3.
4.4. Entorno empresarial
Para el análisis del entorno empresarial de las empresas en estudio, se consideraron las 7 regiones en que INEGI divide a los estados de la República Mexicana. Considerando que en la región 4 se ubica el Estado de México, que representa en lo individual un valor atípico en cuanto a los montos de financiamiento, esta región se dividió en dos considerando en la 4 los estados de Querétaro, Morelos, Colima, Nayarit, Yucatán, Quintana Roo y Sinaloa y en la 4a el Estado de México.
En la tabla 8 se muestra la distribución de frecuencias de regiones y fuentes de financiamiento, en donde se observa que los mayores porcentajes de fuentes se ubican en los bancos, no importando la región, es decir, los montos mayores de financiamiento se encuentran en el financiamiento formal, en la segunda etapa de la TPO, en todo el país.
Ahora bien, si se determinan las preferencias en toda la población en estudio, se observa que las regiones 2 y 6, la primera con bajo nivel socio económico y la segunda con alto nivel, muestran un comportamiento parecido a la jerarquía de preferencias, donde los porcentajes se mueven de menores a mayores, comenzando con recursos internos y terminan con emisión de títulos (tabla 9).
Ahora bien, para la determinación de la relación existente entre las variables, por las características de las variables y de la muestra, se aplica el coeficiente Lambda de Goodman y Kruskall a los datos de la tabla 10, con la ecuación 1, considerando la fuente de financiamiento (X) el factor explicado y la región (Y) el explicativo (tabla 10).
Fuente: Elaboración propia
Fuente: Elaboración propia
Fuente: Elaboración propia
Para las variables región y fuente de financiamiento, la medida de asociación Lambda tuvo un valor de ʎx = 0.0165, es decir, contribuye a reducir en 1.65% los errores en predecir la fuente de financiamiento a partir de la región, valor prácticamente nulo, por lo que se infiere que no existe dependencia de estas variables y por lo tanto la región al que pertenecen las empresas no explican las preferencias de financiamiento, por lo que también se rechaza la H4.
A pesar que en diversos países los estudios realizados respecto a la jerarquía de preferencias de financiamiento utilizada por empresarios para el desarrollo de proyectos muestran que factores como el tamaño, la etapa de crecimiento, el sector y la región determinan dicha jerarquización, para el caso mexicano es el tamaño la variable que parece influir en las preferencias de los empresarios para decidir sobre las fuentes de financiamiento las estudiadas, ya que los resultados muestran una ANOVA de 4.9707 con un valor crítico de 3.2874, indicando que no todas las poblaciones son iguales, es decir, que existen diferencias entre las fuentes de financiamiento y el tamaño.
Ahora bien, respecto a la etapa de crecimiento, los resultados descriptivos parecen mostrar un comportamiento relacionado con la TPO; sin embargo, el análisis inferencial muestra un valor Lambda de 0.0927, el cual es muy débil al inferir que reduce en un 9.27% los errores para predecir la fuente de financiamiento a partir de la etapa de crecimiento.
En cuanto al sector, los resultados descriptivos no muestran comportamiento de la fuente de financiamiento y el sector de acuerdo a la jerarquía de preferencias de la TPO, lo cual se confirma con los resultados inferenciales, al obtener un valor Lambda de 0.001, es decir, que solo se reduce en menos del 1% los errores para predecir la fuente de financiamiento a partir del sector.
Finalmente, en la región los resultados descriptivos muestran una tendencia a preferir los bancos como fuente de financiamiento sin mostrar una relación con el entorno, lo cual es confirmado con los resultados inferenciales, al obtener un valor de Lambda de 0.0165, valor que indica que se contribuye a reducir en 1.65% los errores en predecir la fuente de financiamiento a partir de la región.
Así que la región, la etapa de crecimiento y el sector muestran que estadísticamente no están relacionados con la elección de las fuentes de financiamiento utilizadas en 2014 por las empresas mexicanas en estudio.
Lo anterior adquiere relevancia al obtener los resultados a partir de datos no financieros, es decir, a través de información estadística nacional de micro, pequeñas, medianas y grandes empresas, que van desde aquellas de reciente creación hasta maduras, lo anterior al no existir o no estar disponibles estados financieros de las empresas privadas en México para ser analizados, a diferencia de diversos estudios que llegan a estas conclusiones a través del análisis de ratios financieros de empresas que cotizan en bolsas de valores.
1Desde la teoría económica, Dahlman (1979) los define como aquellos en los que se incurre para realizar un intercambio económico, por ejemplo los de investigación, información, negociación, vigilancia, ejecución.
2 Se dice que existe cuando en un mercado las partes que intervienen no tienen la misma información sobre el producto o servicio objeto de la compraventa (Bebczuk, 2000)./p>
3 Desde la perspectiva de Mascareñas (2007), cualquier acción financiera implica una transmisión de información, es decir, la emisión de señales, de donde se puede extraer información útil que pueden indicar en cambio en las expectativas de la directiva.
4 Encuesta Nacional sobre Productividad y Competitividad de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas 2014
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