ARTÍCULOS

doi: 10.24142/rvc.n17a6

 

Exhortación por una perspectiva crítica de investigación en contabilidad coherente

 

Exhortation for a critical perspective of investigation in accounting coherent

 

 

 

Juan David Cardona Hernández Contador Público, Magister en sociología. Docente investigador de la Universidad de Antioquia con trabajos en distintas áreas y teorías sociales para el estudio de la Contabilidad, la Contaduría Pública y las organizaciones. Juan.cardonah@udea.edu.co

 

Recibido:23 de abril de 2018
Aceptado:31 de mayo de 2018

 


Resumen

Los grandes problemas de la humanidad demandan, para hacerles frente, un esfuerzo activo de los diversos profesionales. El mundo de hoy y las grandes inequidades producen disparidades que se acentúan día a día: hambre, explotación, destrucción ambiental son moneda corriente en las diferentes latitudes del planeta. De esto, que el presente escrito manifieste la importancia de la perspectiva crítica de investigación en contabilidad, encarando diversas disertaciones en relación a lo ontológico, epistemológico, metodológico y de la praxis; buscando mostrar el potencial investigativo y de acción que tiene dicha perspectiva de investigación. Congruentemente, se marcan algunos puntos de deslinde frente a ciertas vicisitudes que enfrenta esta perspectiva y las posibilidades de trabajo en campos que transciendan el accionar meramente gremial y disciplinar.

Palabras clave: Perspectiva crítica de investigación en contabilidad, praxis, diálogo de saberes, emancipación, sectores sociales.


Abstract

The great problems of the humanity demand an active effort from the different professionals to face them. The world today and the great iniquities, produce disparities that are accentuated day by day, hunger, exploitation, environmental destruction are common currency in the different latitudes of the planet. From this, that the present writing manifests the importance of the critical perspective of research in accounting, addressing various dissertations in relation to the ontological, epistemological, methodological and praxis, seeking to show the investigative potential and action that this research perspective has. Congruently some points of demarcation are marked in front of some vicissitudes that this perspective faces and the possibilities of work in fields that transcend the purely gremial and disciplinary action.

Key words: Critical perspective of research in accounting, praxis, dialogue of knowledge, emancipation, social sectors.


1. Introducción: el mundo de hoy y la necesidad de una perspectiva crítica en contabilidad
2. Puntos relevantes sobre la perspectiva crítica de investigación en contabilidad
3. La denuncia y el ideal emancipatorio como fundamento de la perspectiva crítica
4.Visión desde la administración estratégica para lograr la empresa competitiva al aplicar la fórmula estimulación/recompensa
Conclusiones
Notas
Referencias

 

 

1. Introducción: el mundo de hoy y la necesidad de una perspectiva crítica en contabilidad

Vivimos en tiempos complejos y de crisis recurrentes, y decirlo parece una redundancia dada la vastedad de ejemplos indicativos de ello. Como expresa Galeano (1998), haciendo referencia a nuestros tiempos: “si Alicia renaciera en nuestros días, no necesitaría atravesar ningún espejo: le bastaría asomarse a la ventana para encontrar el mundo al revés” (p. 2). Hoy en día, esa ventana es digital, una pantalla, y de manera a veces difusa y otras tantas tendenciosa, las noticias son muestra de cómo la injusticia campea a sus anchas por el mundo y, en la era de la globalización, constatamos que no se trata solo del vecino cercano, sino también del desasosiego de millares en diferentes latitudes, donde ni siquiera los mal llamados países desarrollados se escapan a la inclemencia de la desigualdad y las tribulaciones de un mundo funcional para unos pocos.

La violencia y virulencia de la actual sociedad se codifica, se fabrica y se coteja desde la comodidad de un sillón, y se instala en las subjetividades mientras se manifiesta de diversas formas. El mundo de lo virtual transgrede la pantalla, se instala en el pensamiento, y se vincula a prácticas y sentires que moldean la cotidianidad, el vínculo con los otros y consigo mismo.

Los medios de comunicación que más mundo, y más gente, abarcan, nos acostumbran a la fatalidad de la violencia y nos entrenan para ella desde la infancia. Las pantallas, cine, televisión, computadora, sangran y estallan sin interrupción […] la violencia de los medios, que expresa la violencia del mundo, también contribuye a multiplicarla. (Galeano, 1998, p. 301).1

La realidad, desde el mundo digital, se torna en espectáculo: los crímenes frente a los otros y el ecosidio solo son un show transmitido con estética para un público ávido de entretenimiento. Y más que la indignación, esta situación se naturaliza, hace parte del ambiente cotidiano y, en vez de repudio, la ignominia se vuelve parte del paisaje. “A través de los medios masivos de comunicación, los dueños del mundo nos comunican la obligación que todos tenemos de contemplarnos en un espejo único, que refleja los valores de la cultura de consumo” (Galeano, 1998, p. 27). Nos sumimos en una suerte de inmovilismo, en la perplejidad de lo propio, del bienestar individual.

Lo significativo de toda esta situación es el punto al que se ha llegado en términos de importantes problemas, tanto en lo social, político, económico y ambiental. Todo esto da cuenta de que en el mundo hay unas grandes desigualdades, no solo económicas, sino también disparidades de poder. Varios ejemplos al respecto se presentarán en los siguientes párrafos.

La distribución de la riqueza a nivel mundial tiene la forma de una copa de champaña, donde, a 2012, el 60% de la población mundial apenas recibía el 5,6% del dinero, mientras el 20% más rico guardaba el 82,7% (Correa, 2012). El tema es más complejo si se mira más detenidamente y se ve que el 1% de la población tiene casi la mitad de la riqueza en el mundo; geográficamente. la Unión Europea y Norteamérica concentran casi el 80% de la riqueza mundial, es decir, hay una desigualdad geográfica donde unos países también se sobreponen a otros, y para acercarlo a nuestro contexto, América solo percibe el 4% de los ingresos mundiales. Por su parte, India cuenta con 2% y África con un 1% de la riqueza mundial (Portafolio, 2012).

Cinco años después, el panorama mundial no es alentador, “según el informe de Oxfam, 3.700 millones de personas, es decir el 50% de la población mundial, no se benefició para nada del crecimiento que experimentó el planeta el año pasado, mientras que el 1% más rico se embolsó el 82%” (Dinero, 2018). De lo anterior, que la directora de la Oxfam afirmara que "el boom de los multimillonarios no es signo de una economía próspera sino un síntoma del fracaso del sistema económico" (Dinero, 2018).

En relación al poder de los emporios económicos mundiales y la concentración de la riqueza es de resaltar que:

Según Willis Towers Watson’s Global 500, el total de activos que manejan las 500 administradoras más grandes del mundo llegaba, a finales de 2016, a los 81,2 billones de dólares. Es, aproximadamente, la suma del producto bruto mundial en 2017. Las de EEUU reunían activos por 47,4 billones de dólares; las europeas, incluyendo las británicas, por 25,8 billones de dólares. (Astria, 2018, p. 2).

Es por esta razón que Eduardo Galeano (1998) no vacila en señalar que:

La economía mundial es la más eficiente expresión del crimen organizado. Los organismos internacionales que controlan la moneda, el comercio y el crédito practican el terrorismo contra los países pobres, y contra los pobres de todos los países, con una frialdad profesional y una impunidad que humillan al mejor de los tirabombas. (p. 6).

En cuanto a la realidad colombiana, el panorama no deja de ser humillante y no deslinda de la realidad mundial. Para el año 2010, Colombia ocupaba el tercer lugar entre los países más desiguales del mundo (solo estaban por encima Haití y Angola), según las Naciones Unidas (Lizcano, 2011); asimismo, el 46% de la población estaba por debajo de la línea de la pobreza y el 18%, en la indigencia (Ronderos, 2010). Para el año 2017, según el Banco Mundial, Colombia seguía siendo el segundo país más desigual del hemisferio, después de Haití (Noticias RCN, 2017), a lo que se le suma, según la CEPAL, el hecho de que, entre los años 1993 y 2014, haya sido el país de la región donde más se concentró la riqueza en el 1% más rico.

Según el estudio de Thomas Piketti (como se citó en López, 2017), autor del texto “El capital en el siglo XXI”, “el 20% del ingreso de Colombia está en manos del 1% de la población, mientras que la mitad de esos ingresos pertenece solo al 10%”.

Para el año 2015, en relación al problema de la concentración de la tierra (problema estructural del país),

el 69,9 por ciento de las Unidades de Producción Agropecuaria (UPA) tiene menos de 5 hectáreas y ocupan solo el 5 por ciento del área censada, mientras que terrenos de más de 500 hectáreas están en manos del 0,4 de los propietarios y representa el 41,1 por ciento de las 113 millones hectáreas censadas. (El Tiempo, 2015, párr. 8).

Según datos más recientes, “en la actualidad el 1% de la población más rica del país, junto con las compañías transnacionales, son dueñas del 81% de las tierras” (López, 2017).

Asimismo, asistimos a la devastación del planeta; desde hace varias décadas hemos sido alertados ante el cambio climático y la destrucción misma que viene haciendo la humanidad de las condiciones que sustentan los procesos bióticos. La vida de consumo actual que mantiene al sistema económico vital y la racionalidad instrumental que alimenta la sed de acumulación del capital nos precipitan hacia una catástrofe ambiental sin precedentes. En el año 2013, diferentes medios de comunicación anunciaban que la humanidad estaba en saldo rojo con el planeta, y para el 20 de agosto del mismo año se decía que:

la humanidad ha agotado los recursos naturales renovables que nuestro planeta es capaz de renovar en un año. Para el resto del 2013 estamos en saldo rojo –hemos agotado el balance de los bienes y servicios de la naturaleza que necesitamos para sobrevivir. (WWF, 2013).

Había dicho El Mundo (2014) que “siguiendo esta tendencia, se necesitarían al menos tres planetas para que la humanidad se siga abasteciendo en 2050”.

Todo lo anterior muestra un panorama desalentador, pero a la vez plantea retos muy profundos. En esta condición de injusticia cotidiana, donde la infamia campea día a día en nuestros territorios, la perspectiva crítica, en general, y la perspectiva crítica en contabilidad, en particular, se convierten en una potente fuente de trabajo para la reflexión y la propuesta de escenarios futuros alternativos.

Lo complejo de estos problemas es, más bien, una invitación a la acción, a la búsqueda de soluciones colectivas que permitan transformar las condiciones que desde diferentes ámbitos alimentan la exclusión, dominación y explotación del otro, la subyugación cotidiana del ser y de la vida misma. De esto, que se requiera que los investigadores y sus sensibilidades se aglutinen para conocer las condiciones mismas que alimentan la injusticia y, desde allí, puedan proponer cambios.

En congruencia, el presente trabajo busca destacar la importancia de la perspectiva crítica en contabilidad que, frente a los avatares del mundo de hoy, ofrece alternativas de conocimiento y de acción colectiva que posibiliten forjar nuevos escenarios para la vida y, así, habiliten nuevas sensibilidades, nuevas prácticas que sustenten formas de relacionamiento que propendan por lo común. Esto implica no solo pensar en la potencia de los parámetros epistemológicos de la perspectiva crítica, sino también la configuración de una praxis que posibilite que confluyan el pensamiento y la acción, donde, como le dirá un pescador al sociólogo Orlando Fals Borda (2008), se combine el pensamiento y el corazón en la configuración de seres sentipensantes.2

 

2.Puntos relevantes sobre la perspectiva crítica de investigación en contabilidad

Partiendo de las clasificaciones3 que presenta la profesora Chua4 se pueden identificar tres perspectivas o corrientes de investigación en contabilidad, las cuales se diferencian por las:

• Creencias sobre la realidad física y social
• Creencias sobre el mundo social
• Creencias sobre el conocimiento
• Creencias desde la relación teoría y práctica

A partir de allí es que construyen estas clasificaciones, definiendo así la corriente principal (o funcionalista) en contabilidad, la visión interpretativa y la perspectiva crítica. Es de resaltar que dichas creencias están íntimamente ligadas, y unas con las otras convergen para dar sentido a una determinada forma de interpretar y desarrollar investigación en contabilidad.

Dado que la centralidad del presente texto es la perspectiva crítica en contabilidad, este apartado abordará las asunciones que sustentan dicha perspectiva, a la vez que se resaltan los puntos fuertes y discusiones diversas en torno a esta alternativa de investigación. Para dicho cometido, se destacan las creencias sobre la realidad físico-social (de orden ontológico), las asunciones sobre el mundo social, las creencias sobre el conocimiento (en el sentido epistemológico y metodológico), y la relación que esta corriente de investigación plantea entre la teoría y la práctica.

Para la perspectiva crítica en contabilidad, la pregunta por la realidad físico-social tiene un talante ontológico que a su vez se concatena con los aspectos epistemológicos, metodológicos, y la relación entre teoría y práctica. Esta simbiosis permite un entendimiento singular de la realidad, pero también la suscita una praxis frente a los avatares del mundo. De allí, que haya que especificar los vínculos entrañables entre estos diversos aspectos.

En correlato, esta perspectiva entiende que la realidad para el hombre no es solo física, sino también social y simbólica; es una realidad que, en lugar de tener ya un destino fatídico, contempla el cambio, es así que los procesos materiales, sociales, organizacionales y contables son pensados en el devenir, en lo que se está haciendo, y no en un ser petrificado que permanece inerme en el tiempo y en el espacio.

En ese estarse haciendo de la realidad hay una potencialidad, es decir, se reconoce que la realidad, como la vivimos hoy, depende de unas circunstancias históricas contextuales, pero en ese mundo de posibilidades hay alternativas para otras formas de racionalidad, relacionamiento y sociabilidad. Se parte entonces de que “los seres humanos no están restringidos a existir en un estado específico. Su ser y su entorno material no está agotado por las circunstancias inmediatas” (Chua, 2009, p. 58).

En el mundo de lo social, tanto lo material como lo simbólico se concatenan para dar concreción a determinadas formas de organización de la vida social. Esto se evidencia cuando se develan los vínculos que hay entre las condiciones materiales de existencia (las formas de producción, distribución de la riqueza y de organización política, por ejemplo) con los procesos subjetivos que van asociados a la manera en que pensamos el mundo (allí, por ejemplo, se enmarcan la ideología, las formas de expresar algo como verdad, las taxonomías para nombrar el mundo, la conciencia de sí y de los otros, el sentido común y la naturalización del orden existente). Y en ese vínculo de las condiciones materiales y de lo subjetivo, se entiende también que hay unas relaciones de poder, y allí la contabilidad juega un papel relevante porque se inserta en esas prácticas sociales e institucionales que posibilitan, en ese entramado de relaciones, reproducir o transformar el mundo.

Desde estas asunciones, no hay un antagonismo entre una realidad que es externa (objetiva) y una interna (subjetiva), sino que hay una relación entre lo que es el mundo material (físico y social) y el mundo de lo subjetivo (simbólico). De lo que se deriva la idea de que “la realidad social es creada subjetivamente y objetivamente real” (Chua, 2009, p. 59).

Por otra parte, en relación al conocimiento, se asume que lo que se establece como verdad, lo que se determina como científico, lo que se denomina como un conocimiento válido está inscrito a unas condiciones históricas de posibilidad y, en ese sentido, que haya unas formas de veridicción (Foucault) disímiles en épocas diferentes, pues el conocimiento no está exento de unas relaciones de poder ni de unas condiciones de desarrollo de la ciencias, la cultura y la técnica. Como dirá Chua (2009): “La verdad está en buena parte en proceso de ser formada y se basa en las prácticas sociales e históricas” (p. 60).5

De estas consideraciones sobre la realidad física y social, y el conocimiento, se derivan unos preceptos metodológicos. Desde esta perspectiva, la discusión entre lo cuantitativo y cualitativo resulta ser exigua, pues al considerar aspectos tanto simbólicos como materiales de la realidad social, ambas metodologías de investigación tienen la posibilidad de converger para dar una comprensión más amplia de la realidad.6 Como dirá María Eumelia Galeano (2004), “La realidad social comporta dimensiones posibles y necesarias de cuantificar y dimensiones que es significativo cualificar, unas y otras hacen parte de un mismo proceso y su naturaleza obedece a criterios metodológicos” (p 25).

Asimismo, en las creencias sobre el mundo social que la perspectiva crítica nos plantea (Chua, 2009) se asume que no hay una separación entre el sujeto y el objeto de estudio.7 El investigador está implicado en la realidad que desea comprender y desde sus intereses la problematiza, construye el objeto de investigación (Bourdieu, Chamboredon, & Passeron, 2008).

A su vez, en esta corriente de investigación hay un imperativo de construir nuevos escenarios para superar los vejámenes que día a día se producen y reproducen en la sociedad. Esta perspectiva destaca el carácter desigual que existe en la sociedad, los procesos dispares de distribución de los recursos, la explotación del hombre por el hombre, la alienación, la opresión de género, la expropiación de unos países por otros y la expoliación de la naturaleza, entre muchas otras situaciones ignominiosas.

El investigador contable (y el contador) no estaría exento a dichas situaciones y, por el contrario, estaría fuertemente embebido. Las organizaciones, la contabilidad y el contador público son entendidos como parte de un sistema de relaciones, donde los intereses del capital juegan un papel preponderante y, de hecho, estructuran prácticas económicas y de poder que subsumen a gran parte de la humanidad y la naturaleza, y los subordinan como parte del entrecruzamiento de recursos y saberes que posibilitan el lucro. De esto, que Larrinaga plantee (siguiendo a Chua) que:

no se puede estudiar la contabilidad como una actividad de servicio técnica y racional que está separada de relaciones sociales más amplias. Por el contrario, ha de estudiarse como una particular forma de racionalidad calculativa que construye y a su vez está construida por relaciones sociales. Lo particular está siempre incompleto y su existencia sólo se consuma mediante la totalidad de relaciones de la que sólo es una parte. Por lo tanto, la única forma de alcanzar la comprensión de los fenómenos sociales es a través del estudio de la totalidad que proporciona sentido a lo particular. (2009, p. 118).

Otro aspecto relevante a resaltar de la contabilidad es su dimensión simbólica, la cual posibilita pensarla más allá de sus efectos técnicos y prácticos. Se postula que el orden de lo simbólico no es neutral y, por el contrario, las taxonomías, conceptos y clasificaciones desde las que aprehendemos el mundo, implican un poder simbólico (en el sentido de Bourdieu), dado que este aspecto de lo simbólico también hace parte de las disputas por configurar (prefigurar) el mundo. “La realidad empírica se caracteriza por relaciones reales y objetivas, pero se transforma y reproduce mediante interpretación subjetiva” (Ryan, Scapens, & Theobald, 2004, p. 62). De allí que sea importante la lucha por las representaciones por el carácter prescriptivo y performativo que se deriva de esta situación.8

Lo simbólico entonces no es solo un referente de pensamiento y de aprehensión del mundo, sino también un punto de partida para la práctica, para determinadas redes de relaciones; no solo dota de sentido al mundo, sino que también tiene un papel activo en su construcción. De allí se deriva que haya fuertes implicaciones prácticas y políticas de la contabilidad. Dirá Chua (2009), al respecto, que “el mundo social no está mediado sólo simbólicamente, sino que las condiciones materiales de dominación contribuyen a formarlo” (pp. 60-61). Por lo anterior se entiende que hay una relación bidireccional entre lo simbólico y las condiciones materiales de existencia. El papel del conocimiento (en general, y el contable en particular) no es neutral, sino que se advierte que también tiene unas consecuencias prácticas y unas potencialidades para la acción colectiva.

Finalmente, en cuanto a la relación entre teoría y práctica, vale señalar que esta perspectiva implica la praxis, dado que “se busca iniciar un cambio social que permita corregir la injusticia y las iniquidades” (Chua, 2009,p. 61). Esto deriva en el imperativo moral de que la injusticia y los demás procesos de dominación (ya sean económicos, de género o políticos) deben ser expuestos y transformados (Chua, 2009, p. 61).

Hay entonces una simbiosis entre la teoría y la práctica, donde la primera se posiciona como elemento que permite comprender y deconstruir el mundo, pensar nuevos horizontes, puntos de vista y taxonomías que ayuden a configurar el mundo de otras formas posibles, y de allí el potencial de la investigación, que invita a una práctica emancipadora que a su vez se convierte en fuente de conocimiento y es capaz de movilizar el pensamiento, el corazón y las sinergias de múltiples agentes comprometidos con un mundo más justo. En otras palabras, la perspectiva crítica implica, como dirá Marx, “el imperativo categórico de echar por tierra todas las condiciones sociales en las que el ser humano es alguien rebajado, sometido, abandonado, despreciable” (Löwy, 2015, p. 28).

 

3. La denuncia y el ideal emancipatorio como fundamento de la perspectiva crítica

Como se ha venido argumentando, la perspectiva crítica, para cumplir su cometido (a partir de sus referentes ontológicos, epistemológicos y metodológicos, además de la praxis), debe vincular a la par de la construcción teórica y la comprensión del mundo, dos dimensiones relevantes de denuncia. Por un lado, debe posibilitar la denuncia del rol de la contabilidad y el contador público, las consecuencias derivadas de su actuar en la sociedad actual; y por otro, debe estar la denuncia al orden social, político, ambiental y cultural vigente desde el arsenal teórico y conceptual que se puede desarrollar desde la disciplina y del actuar consecuente de la profesión.

En el primer aspecto, se debe reiterar el carácter no neutral del contador y el papel de la contabilidad en el entrelazamiento de relaciones de poder, a nivel social y organizacional. En esto, plantea Chua (2009) que:

La contabilidad ha sido proclamada como una actividad de servicio que es “neutral por sus fines”, cuando en realidad las metras de los propietarios del capital son asumidas de forma implícita como prioritarias. También, los contadores son retratados como profesionales que son independientes de sesgos y que ofrecen un servicio universal a la comunidad. Estas afirmaciones, no obstante, son vistas como dudosas (p. 65).

Esta visión presenta un panorama complejo de la contabilidad, pero permite hacer un examen menos idealizado de la disciplina y la profesión, lo que conlleva a una postura que angustia, inquieta y descoloca; no obstante, posibilita una mirada más potente, capaz de reconocer el escenario donde el conocimiento y el actuar profesional hacen parte de unas relaciones sociales contradictorias más amplias, lo que a su vez tiene consecuencias cognitivas y materiales en la vida de las organizaciones, el Estado y la sociedad. Es así que esta perspectiva permite, desde sus asunciones, una investigación menos ingenua y posibilita análisis más portentosos para comprender la realidad profesional y disciplinar en su dinamismo, contradicciones y potencialidad.

En correlato, esta perspectiva abre problemáticas para la investigación, las cuales conllevan necesariamente a una perspectiva inter y transdisciplinar o, en términos más generales, un diálogo de saberes. Las puertas que se abren posibilitan (entre otras) las preguntas por:

a. La forma en que se construye el conocimiento y las normas contables, cómo se presentan ciertas formas de veridicción en las contiendas por dotar de unos contenidos a la profesión y la disciplina.
b. La manera en que desde redes de relaciones diversas se constituyen formas de pensar la organización y el mundo (ideologías en Marx, subjetividad en Foucault, habitus en Bourdieu), las taxonomías que la contabilidad permite y la transformación (configuración) del yo que suscita la formación disciplinar y profesional.
c. La constitución de prácticas concretas en el contexto de la organización que, en el marco de unas dinámicas sociales estructurales,9 permiten un campo contingente para la acción de agentes dotados con capacidad cognitiva para actuar de maneras disímiles e intereses diversos en la organización.
d. Las consecuencias de las prácticas contables en el contexto de las organizaciones, el ambiente y la sociedad. Las disyuntivas presentes en este aspecto posibilitarían la conciencia de las consecuencias sociales y políticas del ejercicio profesional.10

Por otra parte, es posible que la contabilidad y el contador público jueguen un papel relevante de denuncia utilizando el conocimiento que construyen, ya no para hacer una crítica disciplinar o profesional, sino que utilizan su conocimiento para denunciar los vejámenes que día a día se producen en la sociedad, tales como la explotación del trabajo, los procesos de destrucción de las condiciones de vida en el planeta, los procesos de expropiación de unos países por otros, la dominación de género, étnica, entre otros muchos aspectos.11

En este sentido es posible forjar nuevas subjetividades y sensibilidades que permitan comprender lo ignominioso de la sociedad de hoy, de manera que sea posible constituir prácticas colectivas para transformar las condiciones que producen y reproducen la miseria del mundo (Bourdieu, 1993). Podría decirse, siguiendo a Foucault en una discusión con Noam Chomsky:

La verdadera tarea política en una sociedad como la nuestra es realizar una crítica del funcionamiento de las instituciones que parecen neutrales e independientes; hacer una crítica y atacarlas de modo tal de desenmascarar la violencia política que se ha ejercido a través de éstas de manera oculta, para que podamos combatirlas (Chomsky & Foucault, 2006, p. 59).

El papel de la denuncia estaría en exponer la ignominia de esta sociedad, hacerla explícita. Habría que hacer, siguiendo las palabras de Marx, “la ignominia más ignominiosa pensándola, haciéndola conocer” (Feinmann, 2011).12 La conciencia de la ignominia posibilita otra subjetividad, una toma de conciencia que implica un quiebre con el yo, un nuevo sentido del mundo, de la realidad. “Ahí me miro desde otro lugar y me digo a mí mismo: esto no puede ser. Cuando digo esto no puede ser estoy revolucionando mi situación particular” (Feinmann, 2011), y se construyen las bases para revolucionar las condiciones sociales. En este sentido, Archel (2014) planteó, sobre la contabilidad social, que esta “puede llegar a una práctica clave en la agitación de la sociedad civil y en el intento de fomentar espacios de contra-poder que reequilibren la sociedad” (p. 28).

La posibilidad de la emancipación, entonces, adquiere su potencia y se acerca a su concreción solo a partir de sujetos que encarnen de manera crítica el sentido del cambio, y esto implica la configuración de una praxis que transforme el pensamiento de los profesionales, pero que trascienda más allá, es decir, que posibilite la acción conjunta de profesionales y académicos comprometidos con las reivindicaciones y luchas de diversos sectores sociales expoliados por los agravios permanentes de esta sociedad.

El reto frente a la emancipación presenta dos imperativos necesarios, uno en torno al saber y otro frente a la práctica. El escenario de la teoría conlleva un necesario diálogo de saberes13 que posibilite un conocimiento más complejo de una realidad.14 Por el lado de la práctica, la acción transformadora no es posible –en el sentido que lo plantea la perspectiva crítica– sin un vínculo con las problemáticas que no son solo profesionales (luchas simplemente endógenas), sino sociales. Como dirá Archel (2014):

ni la contabilidad, ni los informes alternativos tomados de forma aislada pueden por sí mismos alterar de forma sustancial el statu quo. En este proceso es necesaria la fuerza de la sociedad entera y de sus organizaciones que pueden actuar como contrapunto a la hegemonía del discurso oficial elaborado por la firma (2014, p. 26).

Todo esto conlleva a la necesaria conjugación de fuerzas y anhelos con los diversos sectores sociales que propenden por un mundo diferente. Sin estos preceptos, la perspectiva crítica en contabilidad se quedará en un discurso vacío y, en consecuencia, en un movimiento sin capacidad de cambio, de manera que no será posible una praxis emancipadora.

 

4. Disyuntivas frente al quehacer de la perspectiva crítica en contabilidad

Si bien son muchos los dilemas que suscita el trabajo de quienes se posicionan en la perspectiva crítica en contabilidad, es menester resaltar algunos puntos de discusión sobre tópicos que se tornan relevantes para la reflexión colectiva. Entre estas disyuntivas se señalarán tres puntos de discusión. El primero, en relación al aspecto que resulta más relevante en el trabajo desde la perspectiva crítica; el segundo se centra en una tendencia que puede ganar fuerza como son los críticos y la crítica funcional; y, finalmente, pensar en el ámbito de trabajo para la investigación que descentre la mirada de los lugares tradicionales de estudio y de propuestas alternativas.

4.1 Problemas en torno al fundamento de la perspectiva crítica

Un primer elemento que se debe resaltar es que la perspectiva crítica no se define por la temática que el investigador decide abordar, pues la temática por sí sola no garantiza un proceso crítico y de transformación. Temas como la contabilidad ambiental o social, por dar dos ejemplos, no derivan necesariamente en planteamientos contrahegemónicos y, por el contrario, pueden llegar a ser parte de procesos de legitimidad de prácticas organizacionales o ser puestas al servicio de la rentabilidad de manera funcional.

Por otra parte, temas que han sido de preferencia de investigaciones funcionales pueden ser objeto de trabajo de los investigadores críticos, con un alto potencial para la denuncia. Temáticas de la contabilidad financiera, mercados financieros, contabilidad de gestión, procesos tributarios, auditoría y otros, son un campo fértil para el trabajo crítico, en el marco de develar los procesos en los que concretamente opera la racionalidad del capital, y la subsunción de la vida humana y natural.

Un segundo deslinde –que se insinuaba anteriormente– tiene que ver con el cisma que se plantea entre enfoque y técnicas de investigación con determinada corriente de investigación, planteando así una dicotomía entre un enfoque cuantitativo asociado a la corriente principal de investigación en contabilidad (o funcionalista, en el lenguaje de Larrinaga, 2009) y el enfoque cualitativo vinculado a las corrientes heterodoxas (interpretativa y crítica).

El equívoco lleva a una escisión difícil de mantener, pues dentro de la perspectiva crítica y su concepción de la realidad físicosocial, el estudio de la misma no soporta dicha disyuntiva y debe superarla, no desde el positivismo, 15 sino, más bien, desde una perspectiva que posibilite que desde técnicas de investigación cuantitativas se genere una comprensión mayor de la realidad social. Que se haga desde lo cuantitativo no significa que pierda el filo de la crítica y no implica, además, que sea un trabajo funcional. El carácter de la investigación, más que derivar de una serie de técnicas, está definido por la intencionalidad del investigador o grupo de investigadores; de hecho, la utilización de técnicas cualitativas y cuantitativas de investigación desde la perspectiva crítica en contabilidad puede posibilitar una comprensión mayor de la realidad social.16 Lo anterior, dado que “lo cualitativo y lo cuantitativo se ocupan de diferentes dimensiones de la realidad, dimensiones que se complementan y hacen parte de la misma realidad” (Galeano, 2012, p. 25).

Otro punto de debate está asociado a la relación que hay entre la citación de ciertos autores con la perspectiva crítica. Desde una mirada ingenua, puede pensarse que citar a unos autores en específico (como Marx o Foucault) significaría, per se, el vínculo con la perspectiva crítica.17 Así, la referencia a autores y teorías terminan siendo un criterio de clasificación.

Pese a esta posible relación, es importante resaltar que los usos de una teoría y de un autor no siempre se hacen desde una perspectiva de transformación y, más bien, pueden ser citados por estudios que, desde la funcionalidad, acogen dichos marcos de referencia para reforzar el orden social; por ejemplo, desde la teoría de Marx, reconocer los procesos de producción y reproducción del capital e implementar medidas para la maximización de beneficio y la expansión de la plusvalía, ya sea absoluta o relativa. Otro ejemplo sería comprender los procesos de crisis del capitalismo para hacerles frente sin que se ponga en cuestión el status quo. También podría presentarse, desde Foucault, un estudio que posibilite comprender cómo operan los dispositivos o tecnologías de poder, para así construir ciertas formas de gobierno de sí y de los otros que refuerce las redes de relaciones de poder existentes en un momento determinado.

Lo anterior no significa falta de importancia de los autores para la perspectiva crítica, sino que una teoría o la utilización de ciertos referentes teóricos, por sí mismos, pueden hacer una investigación de tipo crítico.

Frente a estas tres instancias (el tema, el método y las teorías) habría que sobreponer la intencionalidad que tiene el investigador en relación a su investigación, lo que implica dos cosas: por un lado, cómo aborda la problemática estudiada y, por el otro, la perspectiva emancipadora que encarna.

Una investigación con perspectiva crítica desde las problemáticas que aborda entiende que en la sociedad hay diversos conflictos sociales (de clase, género, étnicos, geopolíticos), además de reconocer los efectos de las políticas y prácticas contables en la distribución de riquezas y poder en la sociedad (Archel, 2007, p. 54). Pero a esta perspectiva para abordar los problemas se le suma, desde la postura de la economía política de Pablo Archel (2007), “la adopción de un enfoque emancipatorio acerca del papel de la contabilidad en la sociedad, es decir, que reconozca el potencial de las personas (y también de la contabilidad) para promover cambios y reflejar diferentes intereses y preocupaciones sociales” (p. 55).

Siguiendo esta línea de análisis, la perspectiva crítica de investigación en contabilidad se define por el carácter emancipador que encarnan la investigación y los investigadores, y esto no está asociado simplemente con el accionar práctico inmediato, pensando la transformación como un proceso instantáneo, sino en la posibilidad de un conocimiento y accionar que, en el mediano o largo plazo, vaya gestando las condiciones de posibilidad subjetivas y materiales para un nuevo mundo.

Pensar solo en el corto plazo desconoce que los procesos históricos son también una decantación de sucesos, de hechos que en una relación causal generan procesos de ruptura y que, en ese devenir de la realidad, los esfuerzos colectivos se materializan ya sea desde referentes teóricos que posibiliten otras miradas del mundo y, así, prácticas colectivas contrahegemónicas o –utilizando el concepto de Gramsci–18 subalternas, que construyen un nuevo mundo.

4.2 Vicisitudes frente a una crítica y unos críticos funcionales

La perspectiva crítica en contabilidad ha ganado terreno en las discusiones académicas contables, y si bien es muy relevante que sea cada vez más el trabajo desde dicha corriente de investigación, esto también puede tener contravenciones. Entre estas, la posibilidad de que la “crítica” se vuelva funcional y los investigadores “críticos”, funcionales. Desde esta mirada, la crítica no es tal, y el trabajo académico se convierte en un proceso hedonista que persigue intereses individuales por acrecentar el capital simbólico, social, económico y cultural personal, más que buscar algún impacto transformador en la sociedad.

El crítico funcional se alinea a lo que está en auge y desde allí se posiciona, posa, pero en realidad busca figurar, ganar puntos para acrecentar su remuneración, abonar a los indicadores de acreditación institucional o adquirir prestigio. La crítica se desvirtúa y se vuelve su contrario. Lo individual prima sobre lo colectivo, y lo que debería ser una apuesta por un mejor vivir en sociedad se convierte en la lucha crematística que hace de la academia el lugar indicado para el lucro económico y simbólico. Lo crítico se instrumentaliza.

4.3 El giro de la mirada frente al referente de transformación o la necesidad de ir más allá del ámbito empresarial y del Estado

En el ámbito contable ha sido un lugar común centrar la atención en procesos contables y el quehacer profesional vinculados al mundo empresarial y del Estado. Si bien hay muchos tópicos importantes que problematizar y aspectos para proponer –y de hecho hay que seguir investigando allí–, hay que buscar otros lugares para la investigación y el trabajo crítico.

Es importante destacar que el trabajo propositivo en las organizaciones tiene sus límites y más cuando las propuestas que se han buscado para atenuar la lógica instrumental de acumulación de las organizaciones en pos del bienestar social y ambiental se han quedado en buenas intenciones. Hacer un capitalismo más humano y ambientalmente amigable termina en intentos fútiles que derivan en la legitimación de ciertos procesos organizacionales. Un ejemplo de esto está en lo que ha pasado con la contabilidad ambiental, la cual ha derivado en un tipo de marketing económico que permite lavar la imagen de ciertas compañías.19

Por otra parte, al Estado habría que problematizarlo y más cuando se trabaja desde la perspectiva crítica. Así, el Estado no es un árbitro neutral que dirime las diferencias entre intereses sociales en disputa, más bien está atravesado por relaciones de poder que responden a los intereses de sectores (clases, en el sentido marxista) hegemónicos. Como dirá Archel (2007), hay un poder político y económico que sirve como un elemento necesario para que el Estado pueda desempeñar su activo papel en el mantenimiento de las estructuras económicas, así como las de dominación (p. 55).

Si bien el Estado no es un ente monolítico, y allí hay disputas relevantes por el poder, sigue siendo un campo problemático, más por los intereses económicos que lo atraviesan. Es decir, el Estado no solo juega un papel relevante en las disputas políticas, sino que es un bastión de la lucha económica, donde las clases hegemónicas se juegan el destino de ciertas relaciones de propiedad, producción y distribución de los recursos. Desde allí se pueden proponer cambios formales (más no sustanciales), pero eso depende de la correlación de fuerzas que haya en la sociedad y al interior del mismo. Es por esto que las propuestas que se hagan tendrán ciertos límites y no podrán desempeñar una labor emancipatoria real bajo un Estado que se sitúe de lado de los intereses del capital nacional y transnacional.

Por supuesto que hay mucho por hacer desde el trabajo de investigación sobre el Estado y la contabilidad, sobre todo por el papel de este en la regulación contable y en el ámbito de la contabilidad pública.20 Pero esto que se propone no es antagónico con tener otros referentes para la investigación y el trabajo social.

Desde otra perspectiva, habría que dar un giro a la mirada y buscar diferentes contextos para la investigación, para el trabajo académicopolítico. A partir de allí, propóngase puede proponer ir a otros escenarios a buscar nuevos horizontes que permitan concatenar esfuerzos y esperanzas con la realidad de “Los Nadie” de los que habla Eduardo Galeano,21 de los subalternos, de esos parias del sistema, en los que la opresión velada o directa se manifiesta día a día. Habría que ir, en esta dirección, a trabajar con los obreros y campesinos, organizaciones de mujeres, procesos sociales de base y de resistencia social, propuestas alternativas de organización del trabajo y de producción, juntas de acción comunal, sindicatos, comunidades indígenas, afro, entre otros. Allí hay un campo muy fértil de trabajo y los aportes de la investigación contable y de los contadores como profesionales y sujetos políticos tienen mucho que aportar, mucho que aprender. Desde estos sectores, la denuncia y la propuesta tendrán un papel activo, un potencial emancipatorio más fértil.

Se entiende así que la transformación social no es un hecho gremial e implica diversidad de agentes que en la conjugación de esperanzas y fuerzas posibiliten nuevos sujetos, nuevos mundos. Sin el accionar colectivo no habrá fuerza importante que gane terreno real para el cambio. El gremio contable crítico, por sí solo, sería una isla, un agente marginal que basado en los anhelos se queda sin impacto relevante. De allí que el actuar mancomunado de contadores y sectores sociales sea un imperativo indispensable en el nacimiento de un nuevo mundo.

Hace más de cuatro décadas, Jack Araujo (1976) hacía una invitación importante a unir fuerzas con diferentes sectores sociales contra el imperialismo yankee, mencionando que no es suficiente con la lucha meramente gremial:

cualquiera que sea la magnitud de esa fuerza, somos conscientes de un hecho muy concreto: que no es una fuerza suficiente para vencer al enemigo y, por lo tanto, es necesario recurrir a fuerzas por fuera de nuestra profesión. En el análisis de las fuerzas externas observamos que no somos únicamente los contadores públicos quienes en nuestro país estamos librando luchas contra el imperialismo norteamericano, sino que también las libran los estudiantes universitarios y de secundaria, así como los profesores y maestros de escuela, los campesinos y los obreros y muchos otros sectores de la población que tienen contradicción demostrada con el imperialismo; en ese sentido el imperialismo se presenta como un enemigo común de los diferentes sectores populares, es decir, del pueblo colombiano. Y observamos también que para librar victoriosamente esa lucha es necesaria la unificación de todas las fuerzas anti-imperialistas, esto es, la fuerza de los estudiantes, de los profesores, de los campesinos, de los obreros, de los contadores públicos, de los agrónomos y demás sectores populares, que sólo de esta manera podremos expulsar al imperialismo del territorio colombiano. (p. 12).

Hoy, más que nunca, estas palabras cobran vigencia y ya no solo en la lucha contra el imperialismo, que no es una lucha exclusivamente nacional, sino también por esas múltiples formas en las que se reproducen relaciones de poder que subsumen de muchas maneras las naciones, las comunidades, las etnias, los géneros y la naturaleza.

Los retos de hoy en la globalización invitan, además, a unir fuerzas gremiales en diferentes latitudes, pero también al vínculo con sectores subalternos en todo el mundo, en una lucha conjunta que trascienda el espacio de lo local y sea cosmopolita.

 


Notas

1Dirá, en ese mismo contexto, de manera ilustrativa: “Una investigación de dos universidades de Buenos Aires midió la violencia en los programas infantiles de la televisión, abierta y por cable, en 1994: había una escena cada tres minutos. La investigación llegó a la conclusión de que, al cumplir los diez años de edad, el niño argentino ha visto ochenta y cinco mil escenas violentas, sin contar los numerosos episodios de violencia sugerida. La dosis, se comprobó, aumentaba los fines de semana. Un año antes, una encuesta realizada en los alrededores de Lima reveló que casi todos los padres estaban de acuerdo con este tipo de programas. Las respuestas decían: son los programas que los chicos prefieren; así están entretenidos; si a ellos les gusta, por algo será; mejor, así aprenden cómo es la vida. Y también: no los afecta, es como si nada. Simultáneamente, una investigación del gobierno del estado de Río de Janeiro llegó a la conclusión de que la programación infantil concentraba la mitad de las escenas de violencia transmitidas por la Red Globo de Televisión: los niños brasileños recibían una descarga de brutalidad cada dos minutos y cuarenta y seis segundos” (Galeano, 1998, p. 301).

2 Le dirá el pescador en San Benito Abad (Sucre), al sociólogo barranquillero: “Nosotros actuamos con el corazón, pero también empleamos la cabeza, y cuando combinamos las dos cosas así, somos sentipensantes".

3 Es de anotar que a Colombia llegan, previamente a la aparición en español del texto de Chua, diversos artículos de España que enfocaban la discusión principalmente en lo que Leandro Cañibano y Antonio Gonzalo (1996) llamaban paradigmas y programas de investigación en contabilidad, retomando los conceptos de Thomas Kuhn de paradigmas de investigación y de programas de investigación de Imre Lakatos. Posteriormente, el texto de Larrinaga (1999) “Perspectivas alternativas de investigación en contabilidad: una revisión” incluía el debate desde la propuesta taxonómica de Chua, es decir, hablando de perspectivas de investigación en contabilidad. A partir de los preceptos presentados por Burrell y Morgan (1979) en su texto “Paradigmas sociológicos y análisis organizacional”, se establecieron, con algunos puntos de divergencia, las perspectivas de investigación en contabilidad. Hasta finales de la primera década del siglo XXI, la discusión por las perspectivas de investigación en contabilidad en nuestro contexto no tenía fuerza, pues las disertaciones se centraban en lo que Cañibano y Gonzalo habían propuesto. Según la línea que se viene presentando, habría que situar la discusión fuerte sobre las perspectivas de investigación en contabilidad posterior a la publicación del libro de Gómez y Ospina (2009), esto pese a que ya se venía hablando previamente de estos temas por parte de algunos autores como Gómez (2005) en “Breve introducción al estado del arte de la orientación crítica en la disciplina contable”, y Giraldo (2008) en “Repercusión de la teoría crítica en la investigación contable en Colombia”.

4 En términos de las diversas formas de clasificar la investigación contable, habría que anotar que la postura que plantea Chua no es radicalmente diferente a las perspectivas que plantea Larrinaga (1999), pese a eso, se parte de que las taxonomías de este último pueden llevar a confusiones teóricas que podrían acarrear imprecisiones conceptuales, esto, dado que la cuarta perspectiva (las otras son la funcional, la interpretativa y la crítica) que plantea Larrinaga en “Investigaciones sobre las relaciones entre poder y la contabilidad”, suscita, frente a la perspectiva crítica, una ruptura difícil de asimilar. Al hablar de la relación entre contabilidad y poder hay un campo muy amplio de discusión, pero Larrinaga lo circunscribe a investigaciones que tienen como referente teorías de Michel Foucault, lo cual deja de lado el hecho de que, desde diversos autores, como los que trabajan desde la perspectiva crítica, tienen un fuerte componente de análisis desde las relaciones de poder en contabilidad. Solo basta revisar los trabajos que se inspiran en teorías marxistas (o desde Giddens, Bourdieu, Gramsci, entre otros) para identificar que allí hay un vínculo importante sobre el poder, poder económico, simbólico, de clase, ideológico, entre otros. Al igual, entonces, de lo que plantean Ryan, Scapens y Theobald (2004); Foucault, que no estuvo dentro de la tradición marxista, “estuvo siempre políticamente comprometido, y como tal se le debe clasificar aquí” (p. 61), es decir, no se aleja de los parámetros presentes en la clasificación de la perspectiva crítica de investigación en contabilidad.

5 Para una interesante discusión sobre la perspectiva crítica y diversos aspectos derivados del conocimiento, véase Gómez (2005). Véanse también los textos “La estructura de las revoluciones científicas” de Thomas Kuhn, “El oficio de científico” de Pierre Bourdieu, y “Las palabras y las cosas” de Michel Foucault.

6 En relación a esto, manifestará Chua (2009) que en la tradición académica de esta corriente ha habido una predilección por las técnicas cualitativas, afirmando que: “Hay un empleo en menor grado de los métodos de investigación cuantitativos que tienden a la modelización matemática y estadística […] Se privilegian los métodos cualitativos de investigación. Las explicaciones históricas (arqueológicas o genealógicas), etnográficas, observación participante, entrevistas, etc.” (p. 60). No obstante, esto no es sinónimo de que haya un vínculo inequívoco entre lo cualitativo y la perspectiva crítica en detrimento de lo cuantitativo.

7 De hecho, se prefiere hablar, más que de objeto, de sujeto o sujetos de investigación.

8 Dirán Bourdieu y Wacquant al respecto que “si aceptamos que los sistemas simbólicos son productos sociales que contribuyen a hacer el mundo, que no sólo reflejan las relaciones sociales sino que ayudan a constituirlas, entonces, dentro de ciertos límites, es posible transformar al mundo transformando su representación” (Bourdieu & Wacquant, 1992, pp. 38-39). De esta forma, se “explota la posibilidad de cambiar el mundo social cambiando la representación de ese mundo que contribuye a su realidad" (Bourdieu, 1985, p. 96)

9 Por ejemplo, en el contexto que plantean Roberts y Scapens (2009) en relación a los sistemas contables y los sistemas de rendición de cuentas.

10 Pueden verse, entre otros, los trabajos de Peter Miller y Ted O'Leary (2009), el trabajo de Leslie S. Oakes, Barbara Townley y David J. Cooper (2009) y el artículo de Mauricio Gómez (2009).

11 Se podría pensar aquí en una contabilidad social, ambiental y cultural que se salga de los márgenes de la legitimación organizacional y, más bien, posibilite una denuncia al orden establecido, que muestre, por ejemplo, los procesos desiguales que hay, no solo en las organizaciones, sino también en la sociedad en general ahora globalizada, que destaque los procesos en que el capital destruye las condiciones de vida de las diferentes especies del planeta, o se muestre cómo, también, en el mundo existen tensiones significativas alrededor de los procesos culturales. Esto, a su vez, implica la salida de la lógica de la contabilidad financiera y patrimonialista, además de buscar escenarios distintos a las organizaciones y al Estado, como lo dirá Archel (2014) al hablar de las cuentas en la sombra. Desde esta perspectiva, dirá dicho autor que “una cuenta sombra está formada por información disponible al público, pero producida de forma independiente a la organización y publicada en canales externos a los de la firma. Si la contabilidad social es algo más que la simple autoproducción de información de las empresas sobre sí mismas, operando en un ámbito que no esté siempre determinado por la base económica, entonces se atisbaría un espacio para una contabilidad social con potencial emancipador” (Archel, 2014, p. 26).

12 Pablo Feinmann presenta un ejemplo interesante en relación a las revoluciones europeas por la democracia. Dirá dicho autor que: “en tanto los enciclopedistas explican la situación de oprobio del pueblo, aclaran las bases de la ignominia, inciden en los revolucionarios porque los revolucionarios, siempre que la realidad es puesta en ideas, no sólo luchan sino que saben por qué luchan” (Feinmann, 2011).

13 Puede decirse que hablar de diálogo de saberes es un concepto de mayor alcance que el de interdisciplinariedad, pues implica poner también en discusión los conocimientos que desde ciertos sectores sociales no académicos se han desarrollado, y que implican, por parte de los investigadores, una actitud de aprendizaje hacia esos saberes no doctos, que se producen en el hacer cotidiano de las comunidades y, así, establecer un verdadero diálogo que posibilite otras vías para construir conocimiento y transformar la sociedad sin la arrogancia tradicional del intelectual que posa como superior por su paso por el saber disciplinar institucionalizado.

14 En relación a este tópico, se pueden ver los textos de Cardona (2010, 2014).

15 Es importante aclarar que técnicas cuantitativas de investigación no son sinónimo de positivismo, pues este último implica, más que técnicas, un horizonte ontológico y epistemológico que deslinda con la perspectiva crítica en contabilidad, aspecto señalado en un acápite anterior.

16 Véanse, por ejemplo, trabajos de Pierre Bourdieu (2001, 2008, 2013).

17 En relación a los referentes teóricos, hay que hacer algunas acotaciones frente a equívocos desafortunados sobre el papel de la teoría en investigación y su papel en la perspectiva crítica en contabilidad. Frente a las diferencias que se presentan entre la investigación interpretativa y crítica, Macías (2013) plantea que “los autores interpretativos se distancian de los críticos en tres sentidos: plantean que los investigadores críticos llegan a conclusiones antes del trabajo de campo, que menosprecian la capacidad de los actores para comprender los fenómenos y que están más interesados en la generalización de sus conclusiones que en comprender profundamente la dinámica interna del fenómeno estudiado” (p. 4). Lo desafortunado en dicha afirmación está no solo en el hecho de que es una mala interpretación del texto de Larrinaga (1999), sino también en que se desconoce el papel no monolítico de la teoría y los marcos teóricos en investigación.

18 Se sugiere al lector consultar el concepto de hegemonía en Gramsci (pp. 7-24 y 89-111).

19 Como señalará Mauricio Gómez (2004), la contabilidad ambiental, según constatan diversos estudios de caso “puede estar ayudando a reforzar el statu quo, al no conseguir transformaciones en la lógica de operación de las organizaciones y, que por el contrario, están creando el efecto ‘realidad’ de que las organizaciones que aplican contabilidad ambiental están comprometidas con el respeto por el medio ambiente. Lo cual es un acto de legitimación, posibilitado por el poder constitutivo de la contabilidad” (p. 104).

20 Entre otros textos, se pueden ver los trabajos investigativos de Ocampo (2017) y Gómez (2009).

21 “Los Nadie: Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba. Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada. Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la Liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos: Que no son, aunque sean. Que no hablan idiomas, sino dialectos. Que no hacen arte, sino artesanía. Que no practican cultura, sino folklore. Que no son seres humanos, sino recursos humanos. Que no tienen cara, sino brazos. Que no tienen nombre, sino número. Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica Roja de la prensa local. Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata”. Eduardo Galeano.


 

Referencias

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