ARTÍCULOS
doi: 10.24142/rvc.n17a5
| Pedro Pablo Salazar Carvajal | Contador público con wxperiencia práctica de 25 años. Tres años docente de cátedra de Calculo diferencial e Investigación de operaciones. Docente Politécnico Jaime Isaza Cadavid. ppsc_1@hotmail.com |
Recibido:26 de marzo de 2018
Aceptado:24 de mayo de 2018
Resumen
El propósito de este artículo es proveer elementos argumentales para justificar la necesidad de llegar a una contabilidad pura, entendida como una ciencia social independiente del campo de aplicación, sustancialmente independiente de su medición, valoración y clasificación. Pretende una disquisición entre forma y contenido, con el fin de separar lo sustancial de la contabilidad y que esta no sea atada a ninguna rama del conocimiento. Aboga también por el método axiomático para su formalización. La contabilidad pura, anhelo de muchos académicos que miran más allá de la parte práctica de esta, haciendo su abstracción, buscando su autonomía, como la tienen las demás ciencias, es esencialmente independiente del derecho, la economía, la matemática, la estadística. No es servidumbre del derecho, como se ha afirmado a veces. Formalizar la contabilidad es condición sine qua non para que sea pura, que universalice con el método deductivo, da coherencia y evita convencionalismos, dogmas y modelos no relacionados entre sí. La contabilidad no debe diferir dependiendo del campo de aplicación. Existen desarrollos contables que, por desconocimiento, no han cristalizado en formalización para llegar a la contabilidad pura. Se espera crear inquietud en la comunidad contable, para que la disciplina retome el método científico y no se anquilose, pues una característica de la ciencia es ser un sistema de conocimientos en desarrollo, bajo algunos de los métodos científicos.
Palabras clave: Contabilidad pura, formalización, axiomática, fenómeno.
Abstract
The purpose of this article is to provide plot elements to justify the need to arrive at an accounting pure, understood as a social science independent of the field of application, substantially independent of its measurement, valuation and classification. Pretend a disquisition between form and content, in order to separate what substantial accounting and that this Do not be tied to any branch of knowledge. Advocates also for the method axiomatic for its formalization. Pure accounting, longing for many academics who look beyond the practical part of this, doing its abstraction, seeking autonomy, as the other sciences have it, it is essentially independent of the law, the economics, mathematics, statistics. It is not servitude of the right, as It has been affirmed at times. Formalize accounting is a condition sine qua non to be pure, that universalize with the deductive method, gives coherence and avoids conventionalisms, dogmas and unrelated models yes. Accounting should not differ depending of the field of application. There are accounting developments that, for ignorance, they have not crystallized in formalization to get to accounting pure. It is expected to create restlessness in the community accountant, so that discipline resumes the scientific method and do not anquilose, as a characteristic of science is to be a knowledge system in development, under some of the methods scientists
Key words: Pure accounting, formalization, axiomatic, phenomenon.
1. Introducción
2. Forma y contenido
3.Contabilidad pura y axiomática
4.La contabilidad pura y su parte instrumental
Conclusiones
Referencias
El principio fundamental de la contabilidad pura es tener claros la forma y el contenido del ente objeto de control contable. Para la parte formal, este documento sugiere axiomatizar la contabilidad, y también se dan ejemplos donde, por no tener claro lo formal y lo sustancial, se ha llevado a varios tipos de contabilidades y a tratar la contabilidad como rama de otras ciencias.
Quesada (2004) resume los seguidores de esta corriente así:
Montesinos sitúa el origen de esta tendencia a finales del siglo XIX y comienzos del XX, considerando como representante pionero a E. De Fages de Latour. Quien impulsa su idea de Contabilidad pura, entendida como un método universal, independiente del campo al que se aplique, calificándolo como “la numeration des initès en mouvement”, que él aplica, como ejemplo de su universalidad, a la observación de los infusorios.
Garnier, por su parte, define la contabilidad pura como un método de observación de fenómenos de cualquier tipo. Ya que no existe más relación necesaria entre ella y la noción de valor, que entre esta misma noción y la estadística o la aritmética. El método tiene sus reglas que nada deben al sujeto observado. No hay, no puede haber teoría Económica de la contabilidad como no hay teoría jurídica.
Para F. D’Auria la contabilidad pura es un proceso aplicable al conocimiento de cualquier cosa que tenga existencia física o metafísica. La contabilidad se aplica al conocimiento de los estados y de la evolución de los sistemas, entendidos como conjuntos armónicos, de los más simples a los más complejos. (p. 259).
A continuación, se desarrollan algunos elementos clave, primordiales para que la disciplina se encamine por los senderos de la ciencia y esté a la par de ciencias formales y fácticas.
Es importante, para la contabilidad, diferenciar entre forma y contenido, pues se confunden estos dos términos, dando lugar a que cuando se tienen diferentes formas se cree una nueva contabilidad. Por lo anterior, se debe generalizar la forma de proceso de diferentes contenidos contables, haciendo la abstracción de la forma con respecto a los diferentes contenidos, para poder operar de forma unívoca, independiente de medición, clasificación y cuantificación de estos contenidos.
2.1 Forma y contenido, noción general
A propósito de la denominación, Kedrov y Spirkin (1968) afirman que, en la naturaleza, en la sociedad y en el raciocinio todo tiene su forma y contenido o sustancia. Por contenido se entiende el aspecto más importante del objeto, lo que caracteriza su esencia misma, pudiendo afirmar que esta no cambia en determinada dimensión de espacio y tiempo. La forma, por su parte, es la organización del contenido, la que une en un todo sus elementos. Esta expresa el nexo interno y el modo de organización e interacción de los elementos y procesos del fenómeno, tanto entre sí como con las condiciones externas. La forma es el modo de existencia de las cosas.
El desarrollo del contenido del objeto antecede siempre al nacimiento y desarrollo de la forma, la cual es activa y relativamente autónoma, pero influye activamente sobre el contenido. La diferencia entre lo formal y lo sustancial es relativa, pues en un sistema de suposiciones de partida e idealizaciones, lo formal puede constituir lo sustancial en otro sistema y viceversa. Por ejemplo, en la tabla periódica la forma serían los átomos y lo sustancial serían los electrones, protones y neutrones que son los constituyentes básicos de la materia; pero en física de partículas, los protones y neutrones serían la forma y los quarks serían lo sustancial, que son las partículas elementales.
La falta de correspondencia entre la forma y el contenido en el desarrollo contable, debida al retraso de la primera respecto al segundo, ha llevado a la contabilidad a tener un marco teórico sumamente inestable, como lo muestran las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF) que están cambiando continuamente, pues su desarrollo no está dado por modelos matemáticos que universalicen o den fiabilidad y coherencia al sistema contable. La estabilidad de la forma es un factor que garantiza el desarrollo progresivo del contenido (Kedrov & Spirkin, 1968).
2.2 Forma y contenido en contabilidad.
FIGURA 1. Rendimientos económicos y potencial de servicio.
Adaptado de López Corrales, Pedrosa Rodríguez y Mareque Álvarez-Santullano (2011).
Los conceptos de riqueza, cuantificación, clasificación y medición son independientes de los fenómenos contables objeto de estudio a formalizar. Por tanto, es indispensable, en primer lugar, sentar las bases científicas de la disciplina.
2.2.1 Definición de flujo contable.
Mattessich (1957) aclara que: “cualquier cambio puede ser cuantificado de dos formas diferentes: Midiendo la suma total de todos los incrementos y decrementos actuantes (flujos) ó midiendo la diferencia entre los dos totales (stock)” (p. 22).
FIGURA 2. Flujo contable.
Elaboración propia.
Al sistema contable entra, en un período de tiempo Δt = (t2 – t1), el fenómeno objeto de estudio contable y, por el carácter dual de este, tiene un aspecto y un contra-aspecto. Dicho en otros términos, para toda entrada al sistema contable, que tiene un servicio potencial, existe alguien que reclame su propiedad. En un período de tiempo se generan ingresos y gastos, y los fenómenos objeto de estudio salen incrementados o disminuidos. Según el anterior esbozo, no hay macrocontabilidad ni microcontabilidad, y cualquier suceso contable se puede clasificar dentro de estos cuatro flujos.
Mattessich (1957) aboga por una base general de la contabilidad y hace el siguiente esquema (Ver figura 3).
A manera de ejemplo, se muestran dos crasos errores conceptuales. En primer lugar, el estado financiero (flujo de efectivo método indirecto) no es flujo y no cumple con el objetivo y la definición dados en la Norma Internacional de Contabilidad 7 (Comité de Normas Internacionales de Contabilidad, 2013), y menos con la definición lógico-matemática de flujo.
A continuación, se presentan apartes de objetivos y definiciones de la Norma Internacional de Contabilidad 7 (NIC 7) para luego sustentar, con un ejemplo práctico, lo anterior.
FIGURA 3. Sistema contable.
Adaptado de Mattessich (1957, p. 331).
Objetivo: La información acerca de los flujos de efectivo es útil porque suministra
a los usuarios de los estados financieros las bases para evaluar la capacidad
que tiene la entidad para generar efectivo y equivalentes al efectivo,
así como las necesidades de liquidez que ésta tiene. Para tomar decisiones
económicas, los usuarios deben evaluar la capacidad que la entidad tiene de
generar efectivo y equivalentes al efectivo, así como las fechas en que se producen
y el grado de certidumbre relativa de su aparición. (Comité de Normas
Internacionales de Contabilidad, 2013, párr. 1).
Definiciones: Los términos siguientes se usan, en esta Norma, con los significados
que a continuación se especifican:
El efectivo comprende tanto la caja como los depósitos bancarios a la vista.
Los equivalentes al efectivo son inversiones a corto plazo de gran liquidez, que son fácilmente convertibles en importes determinados de efectivo, estando sujetos a un riesgo poco significativo de cambios en su valor.
Flujos de efectivo son las entradas y salidas de efectivo y equivalentes al efectivo.
Actividades de operación son las actividades que constituyen la principal fuente de ingresos actividades ordinarias de la entidad, así como otras actividades que no puedan ser calificadas como de inversión o financiación.
Actividades de inversión son las de adquisición y disposición de activos a largo plazo, así como de otras inversiones no incluidas en el efectivo y los equivalentes al efectivo.
Actividades de financiación son las actividades que producen cambios en el tamaño y composición de los capitales propios y de los préstamos tomados por parte de entidad. (Comité de Normas Internacionales de Contabilidad, 2013, párr. 6).
Nota: Adaptado de Consejo Técnico de la Contaduría (1995).
El método indirecto no cumple con el objetivo primordial dado en la NIC 7 de ser base para evaluar la capacidad que tiene la empresa para generar efectivo porque es claro que el método indirecto no es flujo, según definición lógico-matemática por construirse con base en saldos; además, el saldo neto se obtiene de partidas y algunas de ellas no tienen ninguna relación con el efectivo o los equivalentes de efectivo. Por lo anterior, no se toma en cuenta la definición de efectivo dada en la NIC 7.
El recaudo de clientes, que por lo general es muy similar a las ventas, es prácticamente el único flujo positivo y significativo (en el ejercicio 358 200 u. m.) que no se muestra en el método indirecto, pues solo muestra el saldo de cuentas por cobrar (en ejercicio 1800 u. m.), que es el saldo no flujo.
Por lo anterior, para un ente que tenga una gran capacidad de generar efectivo, es normal que tenga flujos positivos significativos, y si se utiliza el método indirecto no es posible ver esta capacidad, pues como está elaborado a partir de saldos, esos flujos de efectivo quedan encriptados en la utilidad monetaria. Los estados financieros de propósito general deben satisfacer el interés común de la sociedad, y uno de ellos es mostrar cuáles fueron los flujos de efectivo, positivos y negativos.
El método indirecto, para ser fiel imagen de lo que pretende presentar, debería mostrar en detalle el efectivo recibido o pagado durante el período, no haciéndolo y, por lo tanto, es de poca utilidad para los usuarios, además de que el ente pierde la capacidad de predecir futuros flujos, puesto que no muestra el flujo de ingresos en efectivo, lo que genera un inconveniente, pues una de las características de la ciencia es su capacidad de predicción de sucesos futuros.
2.2.2 Error en el concepto diferencias contables y fiscal.
Aun cuando se sostiene que hay diferencias entre la contabilidad y el gasto impositivo, pueden identificarse algunas incongruencias como las que se explican a continuación. En primer lugar, se afirma que existe contabilidad fiscal, lo cual no es cierto; esto porque los entes gubernamentales, básicamente, cobran los tributos sobre el patrimonio y los ingresos, aceptando algunos gastos; además, a lo anterior le aplican unas tarifas, las cuales son prescripciones dadas en cada país. El espíritu de los tributos se basa entonces en lo pecuniario y depende de parámetros como el déficit fiscal. Que la contabilidad tenga la información que necesitan los gobiernos para cobrar los tributos, sin ninguna base científica, no quiere decir que exista contabilidad fiscal.
El hecho real contable es que hubo un flujo que no tiene la potencia de afectar períodos futuros, por lo cual es un gasto real que es determinado por el ente gubernamental y se debe contabilizar como tal. De igual manera, Mattessich (2002) afirma que:
A medida que se desarrollan varios sistemas mono propósito se hace más necesaria una fundamentación general de la contabilidad. Si no contamos con un marco uniforme a partir del cual pueda desarrollarse sistemáticamente un modelo contable para un propósito determinado en una situación específica, corremos el riesgo de generar un conjunto de modelos estándar que pronto se volverán rígidos y podrían por lo tanto invalidar el propósito inicial de diversificación en aras de la flexibilidad. (p. 9).
Pero lo expuesto hasta el momento es solamente verbal. La contabilidad ha sido contaminada de diferentes formas que son importantes, transitoriamente, en la práctica. Es necesario hacer la abstracción del ente objeto de estudio contable y esto se logra con el método deductivo.
Formalizando, diferenciamos, la forma del contenido, y nos muestra qué realmente subyace en cada sistema contable, un sistema de flujos. El sistema de flujos, tiene ciertas propiedades que en razón a estas, es apropiada para el manejo contable. A este respecto, la utilización de la presentación matricial no es nueva en la aplicación cuasi-contable en el análisis de entradas y salidas pero nuevo en su aplicación general a la contabilidad, y es de gran ayuda. (Mattessich, 1957)
El método axiomático, que es un método deductivo, ha sido trabajado por teóricos contables como Mattessich, quien en su documento “Por qué axiomatizar la contabilidad” relaciona varios trabajos sobre el tema:
En la década del 70 la búsqueda por una forma satisfactoria de formular los postulados o axiomas de la contabilidad y en general el interés por esta búsqueda llegó a ser furor internacional (por ejemplo Kosoi (1970,1978); Onida (1970); Schwwitzer (1970,1972) L. L. YIjiri (1971,1975); Wells (1971,1976); Buenos-Ocampos (1972); Requena Rodríguez (1972); Mattessich (1970,1972,1973); Santol (1972,1973); Galassi (1978); Orbach (1978); Tippett (1978). Este interés no solo continuo en las décadas de 1980 y 1990 (por ejemplo Carlson and Lam (1981), Willett (1985,1987,1988,1991); Deguchi y Nakano (1986); Ávila, Bravo y Scarano (1988); Nehmer (1988); Lijiri(1989); Gutiérrez y Whittington(1997); Balzer y Mattessich (1991); Herde (1992); Lopes de Sá (1995).
Formalizando, diferenciamos, la forma del contenido, y nos muestra qué realmente subyace en cada sistema contable, un sistema de flujos. El sistema de flujos, tiene ciertas propiedades que en razón a estas, es apropiada para el manejo contable. A este respecto, la utilización de la presentación matricial no es nueva en la aplicación cuasi-contable en el análisis de entradas y salidas pero nuevo en su aplicación general a la contabilidad, y es de gran ayuda. (Mattessich, 1957)
De particular interés es el intento de Herce (1992) que no solo evalúa y analiza tres importantes sistemas axiomáticos de contabilidad (los de Carlson y Lamb 1981; Willett 1987, 1988; Balser y Mattessich 1992), sino que también transforma cada uno de ellos en una lógica de alto orden, para formalizar el lenguaje objeto, así como el metalenguaje. (Balzer & Mattessich, 1991).
El desarrollo de los profesores Marvin Carlson y James Lamb (1981) resulta el más adecuado porque construye el vocabulario básico de la contabilidad –con base en términos primitivos–, introduce axiomas, y los teoremas que se derivan son demostrados. De igual manera, desarrolla la parte más fundamental de la teoría contable, como es entendida en la práctica, y axiomatiza utilizando la lógica de predicados, parte fundamental de la teoría contable, además de las proposiciones fundamentales que determinan la naturaleza básica del sistema contable. Estos autores, también, manejan flujos de entradas y salidas del sistema, en consonancia con los flujos circulatorios económicos, pues son los principales flujos que manejan los entes contables.
3. Contabilidad pura y axiomática
La axiomática, método deductivo y en cierta forma riguroso, emplea reglas específicas, así como deducciones lógicas, lo cual es una herramienta indispensable para hacer la abstracción que necesita la disciplina contable, de manera que sea catalogada como ciencia.
3.1 Principios básicos de una teoría axiomática
A partir del libro “La Axiomática”, del filósofo francés Robert Blanché (1955), se define cuál es la característica del modelo axiomático y qué se debe tener en cuenta para formalizar una disciplina. En primer lugar, los términos que son propios a la teoría jamás son presentados sin una definición previa y las proposiciones no se citan sin antes haber sido demostradas, con excepción de un número reducido que son enunciadas, en primer lugar, en calidad de principios. En efecto, una demostración no puede remontarse al infinito y debe basarse en algunas proposiciones primarias, pero estas han sido escogidas de modo tal que no subsista duda alguna en espíritu de su sano juicio.
Asimismo, Blanché (1955) afirma que un término se define mediante otros términos y estos, a su vez, mediante otros, de modo que, para impedir que se produzca una regresión al infinito, se hace necesario detenerse en algunos términos aún no definidos, del mismo modo que las demostraciones necesitan apoyarse en ciertos términos aún no demostrados. Por otra parte, cada teorema guarda una relación necesaria con las proposiciones de las cuales es una consecuencia, de modo que, prueba tras prueba, vaya constituyéndose una red estrecha en la que, directa o indirectamente, todas las proposiciones se encuentran relacionadas entre sí. Así, el conjunto integra un sistema del que no se puede sustraer o cambiar una parte sin comprometer el todo.
3.2 Conclusiones de método axiomático
De ninguna manera, puede decirse que es el sistema quimérico con el que Pascal soñaba y que estaba destinado a espíritus puestos más allá de lo humano, y en el que todos los términos quedarían definidos y todas las proposiciones demostradas; sino, más bien, uno donde todos los términos queden explicitados, así como las proposiciones que no estén demostradas. Estas últimas quedan consideradas como meras hipótesis con las cuales pueden construirse las proposiciones del sistema de acuerdo con reglas lógicas determinadas en forma perfecta y expresa.
En lo que respecta a los sistemas, no se trata ya de que estos sean verdaderos o falsos, sino que se explican, exclusivamente, en el sentido lógico: coherencia o contradicción interna. Los principios que los rigen no constituyen sino meras hipótesis en la acepción matemática del término. Además, solo han sido sentados, mas no demostrados, no son dudosos, como es el caso de las conjeturas de un físico, sino que se encuentran más allá de lo verdadero y de lo falso, como una decisión o una convención. La verdad matemática toma, de este modo, un carácter global, el de un contenido vasto en el que la unificación de todos los principios constituye el antecedente y el de todos los teoremas, el consecuente.
Las matemáticas se han convertido, en palabras de Pieri, en un sistema hipotético‐deductivo, el cual no permite que la intuición se emplee continuamente como un recurso, sino que demanda que todas las propiedades supuestas se enuncien claramente como proposiciones; aquellas que queden demostradas serán consideradas como teoremas y las restantes aumentarán el número de los postulados. Pero si se acude a la intuición dentro de una construcción que ha sido presentada como lógica, esta situación se debe corregir, sustituyendo la intuición por su equivalente intelectual.
En el punto de partida de una teoría deductiva que haya sido pensada de modo que satisfaga las exigencias lógicas, figurarán no solo los tres principios tradicionales: definiciones, axiomas o postulados, sino proposiciones no demostradas que en forma indiferente podrán ser denominadas axiomas o postulados, y los términos no definidos. El trabajo posterior consistirá en elaborar, a partir de allí, nuevas proposiciones que deberán ser justificadas recurriendo a demostraciones y términos recién acuñados, fijados mediante definiciones. Demostración y definición son, en consecuencia, las dos operaciones fundamentales por medio de las cuales puede desarrollarse una teoría deductiva.
Si se sitúa en primer plano la verdad del contenido, la demostración y la definición se convierten en simples medios para establecerla. El papel que desempeñará la demostración será el de hacer coincidir con toda precisión el sentido de los términos que integran las proposiciones; y el de la demostración, hacer que se admita la verdad de estas. De este modo, puede decirse que la definición y la demostración dependen de la retórica, y su función resulta, esencialmente, psicológica, ya sea pedagógica o didáctica. Por lo contrario, en la otra hipótesis solo tienen una función lógica: la de reunir todos los términos y todas las proposiciones de modo que integren un conjunto sistemático.
4. La contabilidad pura y su parte instrumental
Los manejadores de bases de datos database management system (DBMS) han sido de gran ayuda en la parte operativa de la contabilidad. Para el desarrollo matricial, propuesto por Mattessich, que maneja partidas simples con doble imputación, el principal obstáculo fue la rigidez de los datos, pues no se prestaban para su manipulación. Ahora, con DBMS, esto se soluciona y podría retomarse este modelo.
En un sistema contable donde las transacciones o eventos contables son, registrados en bases de datos, estos son almacenados en forma desagregada y se extraen y se procesan según se requiera. El cambio de énfasis representa un cambio fundamental de los procedimientos basados en las cuentas que adicionan los datos dentro de las cuentas a una que les permite a los usuarios tener varias alternativas con los datos desagregados”. (Mepham, 1988).
El registro en base de datos es muy flexible. La información disponible en este sistema no está limitada al registro de transacciones pasadas o comúnmente reconocidos como atributos de dicha transacción (financieros). Los detalles de eventos futuros (anticipos o presupuestados) podían ser incluidos, además de otros datos útiles como los estadísticos y lo referente a los pedidos realizados, registro de seguros, de plantas, etc. Algunos de estos datos se registran en los subsistemas asociados, ya que el sistema contable sería parte de un sistema de información relacional más general (Mepham, 1988).
El sistema de administración de base de datos más general, el DBMS, proporciona los medios para la integración, dando un método flexible de la combinación de estos con los datos contables tradicionales. En la actualidad, los sistemas contables han hecho uso de esta herramienta tecnológica, pero persiste el problema de que se liga la transacción a una cuenta y es fundamental no ligarla, puesto que el fenómeno contable debe estar libre en el sistema para que el usuario la maneje de acuerdo a sus necesidades.
En lo que respecta a cómo sería el manejo con (DBMS), puede decirse que el código interno de las transacciones está relacionado con la tabla maestra de cuentas contables, y este registro en el diario puede ser listado, relacionado con cualquiera de los planes de cuentas que se necesite. En cuanto al valor, también puede ser generado de acuerdo al tipo de moneda que se considere necesario, y de ajustes como valor de reposición o valor comercial. El valor primitivo de la transacción es primordial, pues es el punto de partida para hacer cualquier ajuste valorativo a dicha transacción.
La medición, cuantificación y clasificación pueden ser diferentes, de acuerdo al tipo de usuario de la información contable. Pero lo esencial es que la transacción no esté ligada a una cuenta, sino que sea un flujo del ente libre. El plan de cuenta es importante para facilitar la auditoría y el control, así como la comparación dentro e intersectorial, además de contribuir a tener datos más precisos para el ente contable, pero debe manejarse como una tabla maestra diferente al registro transaccional. Otro campo importe sería el que valida si la transacción (el flujo) realmente existió, puesto que el contador, en la mayoría de los casos trabaja con los documentos fuentes (Ver figura 4).
La contabilidad no hace uso del gran potencial de este software, como la interface con las distintas aplicaciones que son utilizadas en su entorno, la cual ayudaría a complementar, en forma significativa, la información contable y, en general, del ente controlado.
FIGURA 4. Registro de información.
Elaboración propia.
El desarrollo del conocimiento contable enfrenta problemas de tipo histórico, social y psicológico. En cuanto a lo histórico, el empirismo estrecho en que se ha desarrollado la disciplina ha sido un obstáculo para su campo teórico. Se ha dedicado tiempo a la enseñanza sobre cuándo debitar o acreditar un fenómeno objeto de transacción contable y a verificar que el balance arroje sumas iguales, pero no se mira la parte interna. De igual manera, los modelos desarrollados por contadores, cuyo ejercicio profesional se centra en la praxis a través de la historia, comienzan por la observación de problemas, y la solución a estos no se ha dado, en términos de investigaciones científicas que establezcan leyes universales.
Si se analiza desde el aspecto social, las NIIF no son contabilidad, sino derecho contable, en la medida que son prescripciones convencionales que normalmente representan los intereses de grupos hegemónicos y no están hechas para construir verdad en términos científicos. Asimismo, el fundamento conceptual que las soporta es el paradigma de utilidad.
Desde el aspecto sicológico, Michael Shermer, en un artículo para el portal de noticias The Huffington Post, asevera que la gente siente vulnerada su propia identidad cuando observa evidencia contraria a lo que cree, debido a que ha invertido mucho en tener una posición. Para evitar este conflicto, adopta aquello que resuena con su sistema de ideas. Lo anterior es congruente con la teoría de la disonancia cognitiva: dogmas enseñados desde el nacimiento de la disciplina contable, muy arraigados en la enseñanza, son disonantes con métodos deductivos, los cuales parecen diametralmente opuestos a la praxis.
La universidad es un espacio que reúne y convoca a la reflexión sobre el conocimiento científico, pero entre sus razones de ser no se encuentra solo el hecho de aprender a resolver problemas de forma dogmática, sino que se debe conocer profunda y críticamente, así como inducir al hábito del razonamiento riguroso, sin ningún temor a la matemática o a la lógica por presentar cierto grado de dificultad. Estos espacios son para interactuar porque la investigación surge de la pluralidad de visiones.
Las diferentes ramas del conocimiento han tomado la lógica y las matemáticas como herramienta indispensable en la formulación de sus leyes y, en general, en su formalización, pues estas tienen gran poder de unificación de conceptos y universalización de premisas básicas. Es necesario, por tanto, insistir en la formalización de la disciplina sin desconocer su naturaleza práctica. De igual manera, no se puede concebir un objeto de estudio sin su marco teórico, pues esto impediría la unificación de criterios, de manera que solo se alcanzaría una solución parcial a los problemas planteados.
Una de las características principales de la ciencia es la agrupación de conceptos en leyes universales. El caso de la disciplina contable no es diferente, pues la unificación de conceptos es prioritaria para la economía y los flujos circulatorios económicos así lo exigen, teniendo claro que no es el único objeto de estudio de la contabilidad, pero si uno de los más importantes.
A medida que se logre la universalidad de los conceptos contables se puede disminuir la manipulación inescrupulosa y así evitar los grandes escándalos financieros. La sociedad, como usuaria de la información, debe conocer, de forma objetiva y no sesgada, su desenvolvimiento; por ejemplo, cuando se hace un pago con cheque y se contabiliza, se está aseverando que hubo un flujo de efectivo, pero si se utiliza la definición matemática de flujo, esto solo es verdad cuando el banco haya debitado la cuenta.
La matemática, la estadística y la economía tienen innumerables desarrollos teóricos, que la ciencia contable puede utilizar; el manejo del flujo contable las necesita por su dinamismo extremo. Sin embargo, la contabilidad no se puede entender como una ciencia de naturaleza de las disciplinas utilizadas, pues en este momento se está limitando su campo de aplicación.
De acuerdo con las definiciones hechas, los cuatro flujos que hacen parte sustancial de la contabilidad son: activo, pasivo, ingresos y gastos. En cualquier sistema contable, estos cuatro elementos no varían, por lo que no se concibe la existencia de micro y macrocontabilidad. Estas son raíces adventicias creadas por los diversos entes que desarrollaron los sistemas contables sin un criterio científico.
Haciendo referencia a los ingresos, si estos se miden se valoran de acuerdo con modelos econométricos, a valor histórico, con datos estadísticos, el fenómeno para cualquier ente es un ingreso, el nombre que se le dé después de estar ubicado en su marco universal es independiente a cada ente, de acuerdo a sus necesidades y de acuerdo del tipo de usuario de la información.
Existe lo que podría llamarse un consenso dentro la comunidad científica, donde se afirma que el conocimiento tiene una estructura hipotética deductiva en ciencias sociales; pero se encuentra que el marco conceptual de la contabilidad siempre se ha elaborado a partir de contenidos particulares; es decir, de un método inductivo, el cual no genera garantía en términos de rigor científico. Este ha sido el principal problema en el desarrollo de la disciplina contable, pues es lo que más ha obstaculizado su paso a ser una ciencia social.
Por tanto, se debe utilizar la abstracción para la solución de los problemas contables y considerar las propiedades que son necesarias para la solución de los mismos, puesto que, al basarse en la intuición, generalmente se tiene una visión imperfecta de la verdad.
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