ARTÍCULOS
doi: 10.24142/rvc.n17a1
| Laura Ana Marcotrigiano Zoppi | Licenciada en Contaduría Pública (Universidad de Los Andes, Mérida-Venezuela), Licenciada en Administración (Universidad de Los Andes, Mérida-Venezuela), Magíster en Ciencias Contables (Universidad de Los Andes, Mérida-Venezuela), estudiante del Doctorado en Ciencias Contables (Universidad de Los Andes, Mérida-Venezuela). Profesora perteneciente a la Cátedra de Contabilidad General y Superior del Departamento de Contabilidad y Finanzas de la Universidad de Los Andes, Mérida-Venezuela |
Recibido: 20 de noviembre de 2017
Aceptado: 21 de marzo de 2018
Resumen
La contabilidad es conocida como el lenguaje de los negocios y, por tanto, comunica información a través de los estados financieros de propósito general. Como consecuencia de los avances tecnológicos, surge el eXtensible Business Reporting Language (XBRL), el cual permite que los usuarios consulten la información y la construyan a la medida de sus necesidades. La investigación tiene como objetivo determinar las consecuencias de la comunicación de la información financiera de las empresas, utilizando el XBRL. Entre las conclusiones resalta que, a pesar de que por ahora la mayoría de las empresas no cuentan con la capacidad tecnológica necesaria, el XBRL se ha erigido como un medio alternativo para comunicar información, facilitando la transmisión de esta de una forma clara y transparente.
Palabras clave:Contabilidad, estados financieros de propósito general, XBRL.
Abstract
Accounting is known as the language of business and, therefore, communicates information through general purpose financial statements. As a consequence of the technological advances, the eXtensible Business Reporting Language (XBRL) arises, which allows users to consult the information and build it according to their needs. The objective of the investigation is to determine the consequences of the communication of the financial information of the companies, using the XBRL. Among the conclusions highlights that, although for the moment most of the companies do not have the necessary technological capacity, the XBRL has been erected as an alternative means to communicate information, facilitating the transmission of this in a clear and transparent way.
Key words: accounting, general purpose financial statements, XBRL.
1. Introducción
2. El lenguaje de los negocios
3. Los estados financieros de propósito general
4. El eXtensible Business Reporting Language (XBRL)
5.Del lenguaje técnico al lenguaje tecnológico
en contabilidad
6. Reflexiones finales
Referencias
La globalización es un proceso que ha tenido un gran auge en las últimas décadas, trayendo como consecuencia que no existan fronteras entre los países, pues la economía, los negocios, el comercio y las finanzas pasan a estar conectadas a escala mundial, eliminándose casi totalmente las fronteras en cuanto al flujo de la información de las empresas.
La globalización de la economía y las finanzas fue el preámbulo para la inevitable globalización de la contabilidad, la cual comenzó en la década de 1960 con la iniciativa de conformar un Grupo de Estudio Internacional de Contadores (Accountants International Study Group o AISG), la cual evolucionó en el año 1973 con la creación del Comité de Normas Internacionales de Contabilidad ( International Accounting Standards Committee o IASC) que, a su vez, se perfeccionó en el año 2001 con una reestructuración que lo convirtió en el Consejo de Normas Internacionales de Información Financiera (International Accounting Standards Board o IASB) y se fortaleció en el año 2004, cuando se firmó el Acuerdo Norwalk, a través del cual dos de los organismos emisores de regulaciones internacionales de contabilidad más importantes a nivel mundial (IASB y Financial Accounting Standards Board o FASB) decidieron unir sus esfuerzos en aras de emitir un único conjunto de normas de contabilidad de aplicación internacional, comenzando con la emisión de un nuevo marco conceptual, en el cual se esgrimieran los fundamentos de dichas normas.
Asimismo, la globalización también procuró y requirió evoluciones a nivel tecnológico, ya que en un mundo globalizado, en donde las decisiones se deben tomar rápidamente, se necesitan respuestas más rápidas e instrumentos capaces de satisfacer las distintas necesidades de información de diversas personas en todo el mundo. La contabilidad no escapó de esta realidad, debido a que, en un mundo globalizado, la información financiera de las empresas resulta una herramienta indispensable en la toma de decisiones del día a día, por parte de usuarios que se encuentran alrededor del mundo.
Fue necesario entonces idear un sistema que permitiera a las empresas transmitir su información económica y financiera a los usuarios externos a ella, de forma tal que dichos usuarios pudieran acceder a la información que necesitaban de manera rápida, segura y confiable, asegurando que se cumpliera el interés público y que les permitiera, también, consultar la información que necesitaban, e incluso construirla a la medida de sus necesidades, sin que las empresas tuvieran que incurrir en costos adicionales de preparación de la información.
En este sentido, en el año 1998 fue presentado el eXtensible Business Reporting Language, mejor conocido por sus siglas XBRL, el cual es un lenguaje XML desarrollado, principalmente, bajo la dirección de Charles Hoffman, el cual tiene como finalidad comunicar efectivamente y de manera electrónica los datos financieros de las empresas, permitiendo, además, la integración de dichos datos y su transmisión a otros sistemas operativos, programas y aplicaciones, todo esto mediante el uso de la plataforma del internet.
El XBRL viene a sustituir la comunicación de la información financiera de las empresas, que antes se hacía utilizando otro software, como Microsoft Office, PDF, HTML, textos y otros, permitiendo básicamente dos cosas: construir la información financiera de las empresas a partir de los datos proporcionados en el sistema, e interrelacionar los datos y la información existente con la finalidad de facilitar el análisis de la información; todo esto a la medida de las necesidades de cada usuario en particular.
De esta forma, el uso del lenguaje XBRL representa una opción distinta a la forma tradicional como las empresas comunican su información financiera a los usuarios interesados en ella para su toma de decisiones, ya que permite que cada uno de ellos construya la información que necesita a partir de los datos “aislados” proporcionados por las organizaciones. De esta forma, el XBRL puede ser visto como el lenguaje tecnológico utilizado por las empresas, en un mundo globalizado, para comunicar información a los usuarios interesados.
Por otra parte, se sabe que, incluso hasta la actualidad, la forma utilizada por excelencia para la comunicación de información de las empresas a los usuarios es a través de los estados financieros y otra información financiera relacionada, y que estos documentos, como son emitidos por las empresas para ser utilizados por un amplio grupo de usuarios, se han denominado estados financieros de propósito general, medio de comunicación que se ha constituido por excelencia como el lenguaje técnico de la contabilidad.
Tradicionalmente, se entiende que, tal y como lo indica su nombre, los estados financieros de propósito general son utilizados para comunicar información que es común a todos los usuarios, por lo que el XBRL permite que las necesidades particulares de información de ese gran número de usuarios puedan ser satisfechas. Sin embargo, cabe aclarar que el lenguaje XBRL no sustituye la preparación y presentación de los estados financieros de propósito general tradicionales que presentan las empresas. En este sentido, las entidades deben seguir preparando estos estados financieros, ya sea para fines legales o para ofrecer información general que pueda ser utilizada por todos los usuarios para su toma de decisiones.
El lenguaje tecnológico y la plataforma de internet facilitan la comunicación de la información financiera de las empresas, de forma que pueda ser utilizada por todos los usuarios para satisfacer sus necesidades particulares de información. A través del lenguaje XBRL, las empresas presentarían un conjunto de datos que constituyen la base para que los usuarios de la información construyan “estados financieros” a la medida de sus necesidades.
Para lograr el objetivo planteado se utilizó una metodología cualitativa, apoyándose en fuentes secundarias. La investigación se presenta, fundamentalmente, en cuatro partes: se comienza hablando acerca de la contabilidad como el lenguaje de los negocios; posteriormente, se trata acerca de los estados financieros de propósito general como lenguaje técnico usado por la contabilidad para comunicar la información financiera de las empresas; a continuación, se hace una aproximación al funcionamiento del XBRL como lenguaje técnico de la contabilidad; y, finalmente, se explica cómo la forma de comunicar la información financiera ha transitado desde un lenguaje técnico a uno tecnológico, y algunas consecuencias de dicho tránsito.
2. El lenguaje de los negocios
Tal y como lo expresan Kieso y Weigandt (2006), la contabilidad puede ser entendida, al mismo tiempo, como una actividad de servicio, una disciplina descriptiva y analítica, y un sistema de información, dado que identifica, cuantifica y registra los distintos sucesos y transacciones que se llevan a cabo dentro de una entidad (disciplina descriptiva y analítica), los cuales, posteriormente, comunica a una amplia gama de usuarios que están interesados en dicha información para tomar sus decisiones (sistema de información), logrando así suministrar información útil para la toma de decisiones de los distintos usuarios (actividad de servicio).
Dependiendo de los objetivos que persiga, la contabilidad se divide, básicamente, en dos áreas fundamentales: la contabilidad financiera y la contabilidad administrativa. La contabilidad financiera “es el proceso que culmina con la elaboración de los estados financieros relacionados con la empresa completa” (Kieso & Weigandt, 2006, p. 5) y que puede ser de interés tanto para usuarios internos como externos. Por su parte, la contabilidad administrativa es el proceso a través del cual se identifica, mide, acumula, analiza, interpreta, elabora y comunica “la información financiera que usa internamente la gerencia para planear, evaluar y controlar los recursos de una organización, y asegurar el uso y registro apropiado de dichos recursos” (Kieso & Weigandt, 2006, p. 5), por lo que los usuarios a los cuales se destina esta información son solo personas internas a las empresas, relacionadas con la operatividad y el funcionamiento de la misma.
De esta forma, sin importar el usuario cuyas necesidades de información se satisfagan, la contabilidad es siempre una actividad de servicio, debido a que comunica información de las empresas a personas que la necesitan. Evidencia de esto es el hecho de que la contabilidad y su entorno se retroalimentan constantemente formando parte de un ciclo bidireccional, en el cual las empresas comunican su información económica y financiera a los distintos usuarios interesados que, a su vez, toman decisiones que podrían modificar (o no) el entorno que rodea a dichas organizaciones y que, posteriormente, este entorno modificaría las necesidades de información de los usuarios, trayendo como consecuencia que cambie la propia contabilidad y la forma de comunicar sus resultados.
En este sentido, Romero (2006) establece que la contabilidad es el lenguaje de los negocios, ya que constituye “la forma por medio de la cual las entidades comunican su situación financiera, el resultado de sus operaciones, los cambios en la situación financiera y en la inversión de los propietarios o patrocinadores” (p. 244), entendiendo que la información financiera presentada por las empresas es toda aquella información que represente y comunique a los usuarios, en general, la situación financiera y el desempeño de la entidad que informa, de tal manera que sea útil para la toma de decisiones económicas por parte de dichos usuarios (incluyendo los estados financieros y cualquier otra información relacionada).
Ahora, básicamente, la forma como se comunica la información financiera de las empresas son los estados financieros, pues estos proporcionan a los usuarios información que les permite evaluar los cambios en el patrimonio de la empresa, derivados de las transacciones ocurridas en el pasado, y que permiten proyectar el comportamiento futuro de las transacciones. De esta forma, dichos estados se constituyen en “la manifestación fundamental de la información financiera, pues representan la forma primordial de comunicar información contable-financiera” (Romero, 2006, p. 244).
Es así como a lo largo de los años, y desde la principal corriente del pensamiento contable, se ha entendido que la contabilidad es el lenguaje de los negocios: en ellos, las personas que allí participan deben tomar decisiones y para hacerlo requieren de elementos confiables que les permitan analizar la información que se presenta. La contabilidad, desde un punto de vista pragmático, representa el proceso a través del cual se recopilan, clasifican, analizan y registran las transacciones, eventos, hechos y condiciones que suceden dentro de una empresa, la cual, a su vez, es comunicada (de forma sintetizada y resumida) a los usuarios interesados a través de los estados financieros, los cuales contienen información concerniente a las distintas áreas, funciones y procesos desarrollados por las empresas para lograr sus objetivos mercantiles.
En este orden de ideas, los estados financieros representan el código lingüístico y la estructura que subyace al funcionamiento de los negocios, y su análisis e interpretación permite la planificación y la toma de decisiones dentro de un contexto financiero y económico cada vez más complejo, permitiendo obtener un mejor aprovechamiento de los recursos y conseguir ventajas competitivas.
Este código lingüístico ha estado caracterizado, a lo largo de la historia de la contabilidad, por ciertas normas y reglas denominadas Principios de Contabilidad de Aceptación General (PCGA), que son aquellas guías y convenciones que permiten que la información financiera presentada sea de utilidad para la toma de decisiones, pues todos los participantes del proceso de comunicar información (preparadores de la información, auditores y usuarios) conocen y utilizan el mismo lenguaje y, por tanto, lo comprenden.
Siendo así, la mejor y más reconocida forma de comunicar la información de y desde las empresas ha sido la preparación y presentación de estados financieros denominados de propósito general, que son los presentados por las empresas y dirigidos a ser utilizados por una amplia gama de usuarios, con necesidades de información distintas, pero que individualmente no están en posición de exigir informes a las medidas de sus necesidades particulares de información.
Por otra parte, incluso desde la óptica de los mercados de valores, se ha entendido que la contabilidad es el lenguaje de los negocios y que el código lingüístico por excelencia son los estados financieros de propósito general, ya que las empresas deben presentar su información financiera, la cual se constituye en su tarjeta de presentación para que los inversionistas tomen sus decisiones.
Sin embargo, en un mundo globalizado, y sobre todo para los mercados financieros, la comunicación de información a través de los estados financieros de propósito general sí puede llegar a ser sustituida por el uso del lenguaje XBRL, debido a que permite, como ya se ha dicho previamente, que los usuarios construyan la información que necesitan para su toma de decisiones.
La contabilidad, entonces, se configura como el lenguaje de los negocios, puesto que permite vincular a las empresas con las personas interesadas en sus actividades. Como todo lenguaje, comunica información (en este caso económica y financiera), tiene una utilidad (permite la toma de decisiones) y permite la retroalimentación (dado que las decisiones que toman los usuarios podrían modificar el entorno que rodea a la contabilidad).
3. Los estados financieros de propósito general
Para que los estados financieros cumplan con el propósito de ser útiles para la toma de decisiones de los usuarios, deben cumplir con determinadas normas y reglas, elaboradas para lograr que todos los participantes en el proceso de comunicación de la información (contadores, preparadores, auditores y usuarios) comprendan lo que se presenta en los estados financieros.
En la actualidad, y debido a la globalización financiera, las reglas contables deben ser de carácter internacional y el organismo reconocido internacionalmente para emitirlas es el IASB. Estas normas son conocidas como NIIF (Normas Internacionales de Información Financiera) y NIC (Normas Internacionales de Contabilidad), y luego de su emisión cada jurisdicción decide acerca de las condiciones de su aplicación. Cabe recordar en este aparte que el IASB fue constituido en el año 2001 como organismo sucesor del IASC, que comenzó sus labores a partir del año 1973, y que asumió como propias todas las normas existentes en el año 2001, algunas de las cuales han sido modificadas a través de los años.
Desde un punto de vista doctrinario, Romero (2006) define los estados financieros como “documentos que presentan la situación financiera, el resultado de las operaciones o actividades y los cambios en la situación financiera de una entidad económica” (p. 244), pues representan de forma estructurada la situación y el desarrollo financieros de una entidad.
Asimismo, Kieso y Weigandt (2006) establecen que los estados financieros son “un medio de comunicación formalizado y estructurado”, y aclaran que para reconocer una partida en dichos estados financieros, esta “debe caber dentro de la definición de elemento, ser mesurable con suficiente certeza y ser pertinente y confiable” (p. 48), por lo que debe cumplirse con los criterios establecidos en las normas contables para la incorporación de un evento, suceso, condición o transacción en la información que va a ser comunicada a los usuarios.
De esta forma, quien comunica la información tiene la obligación de clasificar como activo, pasivo, patrimonio, ingreso o gasto las partidas que sean afectadas en dicho evento, suceso, condición o transacción, de acuerdo a los requisitos establecidos en la norma contable, y en un todo de acuerdo con el lenguaje técnico preestablecido. Desde esta óptica, puede observarse que el objetivo fundamental de los estados financieros es “comunicar información útil al usuario general en el proceso de toma de decisiones” (Romero, 2006, p. 245).
Actualmente, desde la óptica de la norma contable internacional, se habla de estados financieros con propósito general, entendidos estos de dos formas distintas en cada uno de los marcos conceptuales existentes: el primero emitido en el año 1989 por el IASC y adoptado en el 2001 por el IASB; y el segundo emitido en el año 2010 de forma conjunta por el IASB y el FASB.
Por una parte, el Marco Conceptual para la Preparación y Presentación de los Estados Financieros (International Accounting Standard Committe [IASC], 1989) establece que los estados financieros elaborados con propósitos generales son aquellos que:
se preparan y presentan al menos anualmente, y se dirigen a cubrir las necesidades comunes de información de una amplia gama de usuarios. Algunos de estos usuarios pueden exigir, y tienen el poder de obtener, otra información adicional a la contenida en los estados financieros. Sin embargo, muchos de ellos confían en los estados contables como su principal fuente de información financiera y, por tanto, estos estados deben ser preparados y presentados teniendo en cuenta las necesidades de los citados usuarios. (p. 36).
De esta manera, el IASC separa los estados financieros de cualquier otro tipo de informes especiales, tales como prospectos bursátiles, informes fiscales y similares, cuadros explicativos, informes de la gerencia y cualquier otra información basada en (o que busque explicar) alguna información incluida (o no) en el cuerpo de estos estados. Asimismo, aclara que los estados financieros con propósito general deben satisfacer las necesidades de información de una amplia gama de usuarios y entre ellos menciona a los inversionistas, empleados, prestamistas, proveedores y otros acreedores, clientes, Gobierno, organismos públicos y a la sociedad en general.
Finalmente, trata acerca del papel de la gerencia de las empresas en el proceso de elaboración de la información financiera, aclarando que la principal responsabilidad por la información presentada por las empresas en los estados financieros es de la gerencia.
Siendo así, según lo expuesto en el Marco Conceptual (IASC, 1989), los estados financieros con propósito general cumplen, básicamente, dos objetivos: por una parte “suministran información acerca de la situación financiera, desempeño y cambios en la posición financiera” (p. 38) y por otra, “muestran los resultados de la administración llevada a cabo por la gerencia, o dan cuenta de la responsabilidad en la gestión de los recursos confiados a la misma” (p. 38).
Puede entenderse, entonces, que son los estados financieros los que van a servir de base para que los distintos usuarios, con necesidades de información diferentes, tomen sus decisiones económicas y evalúen el comportamiento de la gerencia y su toma de decisiones. Es importante destacar que el Marco Conceptual (IASC, 1989) pretende que la información presentada en los estados financieros (que es una única información para todos los usuarios) sea útil a una amplia gama de usuarios que tienen necesidades distintas de información.
De igual manera, la NIC 1 (International Accounting Standard Board [IASB], 2016) define los estados financieros con propósito general (denominados estados financieros) como “aquellos que pretenden cubrir las necesidades de usuarios que no están en condiciones de exigir informes a la medida de sus necesidades específicas de información” (p. A869), definición que se asimila a la establecida en el Marco Conceptual (IASC, 1989), la cual refuerza la idea de que los estados financieros son de propósito general cuando presentan información que va a ser utilizada por todos los usuarios.
Puede evidenciarse, entonces, que existe una similitud entre lo planteado por los investigadores académicos y lo descrito dentro de las NIIF, tanto dentro del Marco Conceptual (IASC, 1989) como en la NIC 1 (IASB, 2016), acerca de las definiciones teóricas de los estados financieros y en sus objetivos, solo que el Marco Conceptual (IASC, 1989) añade la calificación de los estados financieros como de propósito general.
Estas similitudes se relacionan con la premisa de que los estados financieros son el medio utilizado por las empresas, alrededor del mundo, para comunicar información a los usuarios interesados. También coinciden en la caracterización de dichos usuarios, ya que los consideran como una amplia gama, internos o externos a la empresa, con necesidades de información distintas, y supone que los estados financieros de propósito general deben cubrir las necesidades de información de todos ellos.
Ahora bien, en el Marco Conceptual presentado en 2010 (IASB, 2010a) no se abordan los estados financieros propiamente dichos, dado que la norma contable trata acerca de los informes financieros y la información financiera como sinónimos, aclarando que, a lo largo de dicho documento, los términos antes mencionados hacen referencia a informes financieros con propósito general y a información financiera con propósito general.
Es así como en este Marco Conceptual (IASB, 2010a) se presenta una aproximación al concepto de informes financieros a través de su objetivo, estableciendo entonces que el objetivo de la información financiera con propósito general es “proporcionar información financiera sobre la entidad que informa que sea útil a los inversores, prestamistas y otros acreedores existentes y potenciales para tomar decisiones sobre el suministro de recursos a la entidad” (p. A27).
Considerando que este marco conceptual no es una norma internacional, pareciera que carece de importancia su definición de propósito general; sin embargo, su concepción representa una fuerte contradicción con lo que establece la NIC 1 (IASB, 2016). En este sentido, cabe recordar que un marco conceptual debe ser considerado como la constitución de la cual se derivan todas las leyes, por lo que debería contener las bases sobre las cuales se construye la norma contable.
En este sentido, se evidencia una gran diferencia entre lo planteado en el Marco Conceptual (IASC, 1989), la NIC 1 (IASB, 2016) y la teoría contable, con lo establecido en el segundo Marco Conceptual (IASB, 2010a), pues en este se reduce sustancialmente la amplia gama de usuarios a los que sirven los informes financieros con propósito general, quedando como usuarios principales de la información (aquellos a los que se dirige la información financiera) únicamente aquellos usuarios relacionados con los mercados de capitales (prestamistas, inversionistas y acreedores), y dejando a un lado el papel de la gerencia tanto como usuario de la información como actor fundamental en la elaboración de los informes financieros presentados por las empresas.
De esta forma, se observa que el código técnico derivado de la profesión contable está formado por los estados financieros y la información financiera, y es utilizado por la contabilidad para comunicar información contable- financiera derivada de las transacciones económicas llevadas a cabo por las entidades como consecuencia de la toma de decisiones de la gerencia, a los usuarios para su toma de decisiones, garantizando así que todos los participantes del proceso de comunicación de la información comprendan lo allí presentado, porque todos manejan el mismo lenguaje.
De igual manera, cabe resaltar que, desde el punto de vista de la regulación internacional, la información financiera de las empresas se comunica a través de un conjunto completo de estados financieros, los cuales comprenden, según lo establecido en la NIC 1 (IASB, 2016, p. A292):
a. Un estado de situación financiera al final del período;
b. Un estado del resultado integral del período;
c. Un estado de cambios en el patrimonio del período;
d. Un estado de flujos de efectivo del período;
e. Notas, que incluyan un resumen de las políticas contables más significativas
y otra información explicativa; y
f. Un estado de situación financiera al principio del primer periodo comparativo,
cuando una entidad aplique una política contable retroactivamente
o realice una reexpresión retroactiva de partidas en sus estados
financieros, o cuando reclasifique partidas en sus estados financieros.
Se asume que, si una empresa presenta toda la información mencionada anteriormente, comunicará su información de forma íntegra y confiable para los todos los usuarios.
4. El eXtensible Business Reporting Language (XBRL)
El lenguaje XBRL es un lenguaje informático que permite a las empresas la comunicación de su información financiera a los distintos usuarios. Surgió en 1998 a partir de la iniciativa de Charles Hoffman y el Instituto de Contadores Públicos Certificados (American Institute of Certified Public Accountants o AICPA). A esta iniciativa se han unido firmas de auditoría reconocidas a nivel mundial (PriceWaterhouseCooper, Ernst & Young, Delloite y BDO), empresas tecnológicas y de software de reconocido prestigio (Oracle, PeopleSoft, Microsoft, IBM, SAP) y organismos emisores de normas y estándares de contabilidad (AICPA e IASB).
En este sentido, se entiende que el XBRL constituye un beneficio para todos los participantes del proceso de suministro de la información (contadores, auditores, analistas y asesores financieros e inversionistas) haciendo que la información financiera sea presentada con mayor rapidez, confianza y consistencia. Adicionalmente, el XBRL puede utilizarse tanto para el intercambio de información como para el almacenamiento, gestión y presentación de la información, proporcionando así mayores beneficios y ventajas que los códigos y el lenguaje tradicional, ya que también permite la integración de la información y su transmisión automática a otros sistemas operativos y aplicaciones.
Ahora, ¿cómo funciona el lenguaje XBRL? Para el funcionamiento de este lenguaje existen tres participantes: los emisores de la información financiera (empresas), los involucrados en operaciones con la empresa que reporta la información (proveedores y clientes) y, finalmente, los receptores de dicha información (usuarios), los cuales tienen que acordar utilizar aplicaciones de software financiero compatibles con XBRL.
Una descripción resumida del proceso podría ser la siguiente: las empresas envían sus datos financieros apoyándose en un lenguaje XML subido a una plataforma de internet, en la cual los usuarios van a consultar los datos para preparar estados financieros a la medida de sus necesidades de información, desde cualquier parte del mundo y utilizando para ello una serie de aplicaciones alternativas.
Es por esto que todo el proceso de preparación y presentación de estados financieros debe encontrarse codificado por medio del estándar XBRL, información que es intercambiable entre aplicaciones, es decir, puede ser leída o descargada a través de cualquier otra aplicación. Esto implica, por ejemplo, que un programa que es utilizado en la computadora de una empresa podría, a través de internet, ponerse en contacto con la computadora de otra empresa para solicitarle su información financiera, y así utilizarla para su toma de decisiones, pues a través del lenguaje XBRL podría leerla y analizarla, solicitar alguna desagregación de cuentas control (a la medida de sus necesidades) y realizar simulaciones, para obtener estadísticas y proyecciones que le permitan tomar una decisión más acertada. De esta forma, el XBRL se constituye en el lenguaje de la contabilidad en un mundo tecnológico.
5.Del lenguaje técnico al lenguaje tecnológico en contabilidad
Junto con la globalización de la economía y las finanzas, se han globalizado también los negocios, lo que ha traído como consecuencia que la contabilidad adopte un lenguaje internacional, que sea comprendido por todos los participantes del proceso de emisión, revisión y recepción de la información financiera. Este lenguaje, visto desde la forma de hacer contabilidad, se manifiesta en las NIIF, emitidas por el IASB y se evidencia con la presentación de estados financieros de propósito general.
Por otra parte, la globalización de los negocios requiere que las barreras de información entre los países se rompan y que el flujo de información entre las empresas, a nivel mundial, se dé en un lenguaje que, adicionalmente, sea rápido, seguro y confiable, y la respuesta a los requisitos de información financiera en un mundo tecnológico y globalizado es el lenguaje XBRL. Entonces, cabe preguntarse: ¿qué se gana y qué se pierde al cambiar la emisión de los estados financieros de propósito general tradicionales por la información presentada utilizando el lenguaje XBRL?
Entre las ventajas presentadas por el lenguaje XBRL se encuentra que, aunque este introduce un nuevo lenguaje de descripción de datos financieros, no supone un cambio en los procedimientos o principios contables utilizados por las distintas empresas para la contabilización de sus operaciones, por lo que las organizaciones ubicadas en las diferentes jurisdicciones alrededor del mundo pueden seguir utilizando los principios de contabilidad y las políticas contables que, según las leyes o regulaciones nacionales, utilizaban antes del XBRL.
Adicionalmente, puede evidenciarse una reducción en los costos de preparación de información (sobre todo en aquellas empresas que deben preparar y presentar sus estados financieros para que sean consolidados con su controladora, que utiliza estándares diferentes), a pesar de que el uso del XBRL se potencia vinculándose con las Normas Internacionales de Información Financiera, pudiendo decirse, entonces, que el lenguaje XBRL tiene su propio lenguaje, expresado en las NIIF. Otra ventaja del XBRL es que también agiliza el proceso de recolección de datos y emisión de la información, permitiendo superar las barreras impuestas por los idiomas existentes en los distintos países alrededor del mundo.
De igual manera, el XBRL permite a las empresas emisoras de información conseguir una mayor eficiencia y transparencia en la transmisión de datos, ya que la automatización de los procesos de recopilación y transmisión de datos aumenta la rapidez y la fiabilidad (ausencia de errores) del proceso. Por último, XBRL hace que los negocios sean más flexibles y puedan integrarse más eficientemente, ya que los servicios web basados en XML podrán utilizar XBRL en la transmisión de información entre ellos, por lo que se potencia su uso y se saca un mayor partido de sus ventajas.
Por otra parte, las desventajas del XBRL radican principalmente en razones tecnológicas, ya que todos los empleados, proveedores y clientes de la empresa deben manejar todo lo concerniente a la plataforma tecnológica del XBRL.
En los Fundamentos de las Conclusiones (IASB, 2010b) del documento presentado para acompañar al Marco Conceptual para la Información Financiera (IASB, 2010a), se evidencia que durante el proceso de auscultación “algunas partes constituyentes sugirieron que los avances en tecnología pueden convertir en obsoleta la información financiera con propósito general” (p. B4), esto debido a que el uso del XBRL, por parte de las empresas, pudiera hacer posible que las entidades que informan preparen y pongan a disposición de los usuarios informes financieros de distinta naturaleza para que estos satisfagan sus necesidades de información individuales.
En definitiva, la implantación de XBRL puede convertirse en una fuente de ventaja competitiva si se implanta de la forma correcta y aprovechando todas las posibilidades que ofrece, pero no por sí sola.
6. Del lenguaje técnico al lenguaje tecnológico en contabilidad
La contabilidad, como cualquier otra disciplina, se basa en el conocimiento y en la tecnología aplicable a él. Los avances tecnológicos aplicables a la contabilidad repercuten directamente en la información financiera presentada por las entidades, la cual es entendida como base para la toma de decisiones de los usuarios.
Distintos actores del proceso de comunicación de la información defienden la idea de que el lenguaje XBRL salvaguarda la transparencia y la confianza de la información presentada por las empresas, además de facilitar la comunicación, el almacenamiento, la observación y el análisis de la información, y esto a un menor costo de preparación.
Cabe destacar que el lenguaje XBRL favorece que la información presentada por las empresas no sea de propósito general, ya que cada usuario “fabricaría” información financiera según sus necesidades. Dado que en la actualidad proporcionar este tipo de información a la medida de las necesidades de cada usuario sería costoso, pues no todas las empresas cuentan con los requerimientos tecnológicos o de conocimientos necesarios para utilizar XBRL, todavía se considera que los estados financieros de propósito general son el medio más eficiente para satisfacer las necesidades de información de todos los usuarios.
Sin embargo, es importante poner en el radar al lenguaje XBRL, ya que este se constituye en una de las tecnologías que más auge tendrá en el futuro dentro del área financiera y contable, pues permitirá agilizar el proceso de comunicación de la información financiera de las empresas.
International Accounting Standard Board. (2010a). Marco Conceptual para la Información Financiera. Londres: Fundación IFRS.
International Accounting Standard Board. (2010b). Documentos del IASB publicados para acompañar a El Marco Conceptual para la Información Financiera. Londres: Fundación IFRS.
International Accounting Standard Board. (2016). Norma Internacional de Contabilidad 1: Presentación de Estados Financieros. Londres: Fundación IFRS.
International Accounting Standard Committe. (1989). Marco Conceptual para la Preparación y Presentación de Estados Financieros. Londres: Fundación IFRS.
Kieso, D., & Weygandt, J. (2006). Contabilidad Intermedia (2.ª ed.). México, D. F.: Editorial Limusa Wiley.
Romero, J. (2006). Principios de Contabilidad (3.ª ed.). México, D. F.: Editorial Mc Graw Hill.