ARTÍCULOS
doi: 10.24142/rvc.n15a6
| Beatriz Sauza Ávila | Doctora en Ciencias Administrativas. Profesora e investigadora de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. E–mail: besaav32@gmail.com |
| Dorie Cruz Ramírez | Doctora en Ciencias Administrativas. Profesora e investigadora de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. E–mail: cruzd_r@hotmail.com |
| Suly Sendy Pérez Castañeda | Doctora en Ciencias Administrativas. Profesora e investigadora de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. E–mail: ssendy_2005@yahoo.com.mx |
| Aníbal Humberto Cervantes Monsreal | Doctor en Economía. Profesor e investigador de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. E–mail: cermons2@hotmail.com |
Recibido: 31 de mayo/2017
Aceptado: 22 de septiembre/2017
Resumen
El presente trabajo tiene como objetivo presentar una evaluación diagnóstica de la educación financiera en micro y pequeños empresarios hidalguenses del sector metalmecánico, con la finalidad de conocer sus comportamientos en temas financieros básicos que permitan, en el futuro, establecer estrategias para mejorar la toma de decisiones económicas que beneficien su negocio, familia y entorno. Para esto, se desarrolló una investigación cualitativa y cuantitativa, se estableció un modelo descriptivo, transversal; la muestra (38 empresas) se calculó a través del muestreo probabilístico estratificado, a partir de la población total de microempresas metalmecánicas que, de acuerdo al INEGI, en 2015, era de 192 con más de 5 años de operación, concentrando su actividad en 3 de 84 municipios que tiene el estado, que son: Pachuca, Tepeapulco y Tizayuca.
Palabras clave: Educación financiera; micro y pequeñas empresas; metalmecánica.
Abstract
The objective of this paper is to present a diagnostic evaluation of financial education in micro and small entrepreneurs from the metalworking sector in order to understand their behaviour in basic financial issues that will allow in the future establishing strategies to improve decision making economic benefits that benefit your business, family and environment. For this, a qualitative and quantitative research was developed, a descriptive, transversal model was established; the sample (38 companies) was calculated through stratified probabilistic sampling, based on the total population of metallurgical micro–enterprises, according to INEGI, in 2015, was of 192 with more than 5 years of operation, concentrating its activity in 3 of 84 municipalities that has the state, which are: Pachuca, Tepeapulco and Tizayuca.
Key words: Financial education; micro and small enterprises; metallurgical.
1. Introducción
2. Fundamentación teórica
3. Indicadores
4. Empresas metalmecánicas
5. Aspectos metodológicos
6. Análisis de resultados
7. Conclusiones
Notas
Referencias
En México, la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (Instituto Nacional de Estadística y Geografía [INEGI] & Comisión Nacional Bancaria y de Valores [CNBV], 2015) muestra que no existe una educación financiera en este país, pues las personas gastan sin tener la precaución de realizar un presupuesto que les permita llevar un control de sus ingresos y gastos; al no contar con ese control muy difícilmente puede destinar una parte de sus recursos obtenidos para generar el ahorro; además, si son sujetas a una línea de otorgamiento de crédito esto puede repercutir en un endeudamiento excesivo si no se cuenta con una educación financiera y, de igual forma, no se tendrá la visión de realizar inversiones y mucho menos la precaución del aseguramiento personal y de sus bienes por considerarlo como un gasto.
Por lo anteriormente expuesto, se tiene como base que cualquier empresa, no importando su tamaño, está integrada por personas que cuentan con educación financiera y, por lo tanto, puede tener un impacto económico favorable; es decir, es factible que si el dueño de la empresa cuenta con hábitos y conocimientos financieros los aplique en la misma, considerando que los empresarios mezclan el dinero de la empresa con aspectos personales y esto les puede llevar a la quiebra de la misma y, muchas veces, se debe a que optan por comportamientos que tienen que ver con el estilo de vida que quieren llevar y, por consiguiente, pueden provocar grandes problemas.
Como lo advierte Press (2015), ''es habitual ver que de la caja de la empresa se pagan cantidades que no se consideran retiros sino gastos de la empresa, cuando en realidad no lo son. Por ejemplo cuando se pagan las cuentas de luz y los servicios de la casa''. Siguiendo con este orden de ideas, el hecho de que los empresarios no posean educación financiera puede tener consecuencias graves, tales como la desaparición de su empresa, causada no por la economía ni los gobiernos, sino por prácticas erróneas, como el pago de gustos personales en lugar de invertir en el negocio.
Por situaciones como las mencionadas anteriormente, se considera fundamental la educación financiera, buscando una mejor toma de decisiones económicas por parte de los empresarios (Castro & García, 2010), sobre todo para los micro y pequeños, al ser individuos que sin instrucción formal dirigen negocios que generan recursos económicos, empleos y unidades económicas en las regiones donde se ubican.
A decir de Carbajal (2008), la educación transforma el comportamiento financiero reactivo propio de este tipo de empresarios –quienes manejan instintivamente su dinero–, en comportamientos y prácticas proactivas en el corto plazo, como en la elaboración de presupuestos, ahorro más regular y logro de metas financieras. En el largo plazo, se espera que estos cambios conduzcan al aumento de los ahorros, reducción del endeudamiento y presiones financieras, que, finalmente, resulten en una mayor acumulación de activos, consumo más consistente y reducción en el nivel de vulnerabilidad.
Sin embargo, es necesario realizar acciones concretas y no solo enunciar que la población mexicana tiene muchas carencias en educación financiera; se trata de impulsar a la población y una manera para hacerlo es como se muestra en esta investigación, al comenzar con un sector vulnerable como lo es el metalmecánico y, específicamente, en las micro y pequeñas empresas hidalguenses, considerando que, al analizar los índices de mortandad de las empresas de este sector en el estado de Hidalgo, por cada 100 empresas del sector, 70 sobreviven el primer año y solo 31 después de los 10 años (Instituto Nacional de Estadística y Geografía [INEGI], 2015).
Aunque son muchos los factores por los que tienden a desaparecer las empresas, uno de ellos tiene que ver con lo establecido por Navarrete y Sansores (2011, p. 23): el ''uso del crédito se destina al pago de créditos personales'' y, por tanto, al combinar el dinero de la empresa con el personal hay una ausencia de educación financiera. Bajo esta premisa, se plantea el objetivo de presentar una evaluación diagnóstica de la educación financiera en micro y pequeños empresarios hidalguenses del sector metalmecánico, con la finalidad de conocer sus comportamientos en temas financieros básicos que permitan, en el futuro, establecer estrategias para mejorar la toma de decisiones económicas que beneficien su negocio, su familia y su entorno.
Por consiguiente, surge la pregunta de investigación: ¿Los micro y pequeños empresarios hidalguenses del sector metalmecánico cuentan con educación financiera para su adecuada toma de decisiones?, y para conocer la situación en la que se encuentran estos empresarios se realizó un instrumento de medición validado por expertos, el cual se aplicó obteniéndose el diagnóstico de la situación en la que se encuentran.
Hacer mención de la educación financiera es remontarse a la segunda mitad del siglo XX, ubicando a Estados Unidos como uno de los países pioneros en abordar este tema y en donde se encuentran las primeras políticas públicas que fomentaban la educación al consumidor con el fin de impulsar el ahorro, de ahí que los bancos centrales de varios países desarrollaran programas para garantizar una comunicación efectiva con el público.
Algunos ejemplos de educación financiera en el continente americano se ubican, por ejemplo, en Brasil, donde se estableció un programa dentro de las matemáticas, el cual incluía conceptos como tasa de interés, cálculo de rentabilidad, costo de dinero, cómo hacer un presupuesto y los mecanismos de financiamiento, que son parte de los currículos de grado cero a once en los colegios públicos del país (Núñez, 2013). Otro ejemplo es California (Consejo Legislativo del Estado de California, 2013), que presentó el proyecto de Ley Núm. 166 que, en su capítulo 135, inciso h, establece que la educación financiera es un componente esencial para preparar a los individuos a gestionar su dinero, crédito y endeudamiento, para que puedan llegar a ser trabajadores, cabezas de familia, inversores, emprendedores, empresarios y ciudadanos responsables.
Así que para abordar el tema de la educación financiera se debe prestar atención en asuntos de presupuesto, alternativas de inversión, ventajas, limitaciones y riesgos de cotizar en fondos de pensiones, diferentes instrumentos financieros y la importancia del ahorro para el futuro (Castro & García, 2010).
Pero, ¿qué se entiende por educación financiera? A decir de Domínguez (2011), el concepto de educación financiera comprende tres aspectos clave: 1) adquirir un conocimiento y una comprensión en materia de finanzas; 2) desarrollar competencias en ese ámbito, es decir, tener capacidad para utilizar los conocimientos en beneficio propio; 3) ejercer la responsabilidad financiera o, lo que es lo mismo, llevar a cabo una gestión adecuada de las finanzas, realizando elecciones informadas, con conocimiento de los riesgos asumidos. Así, la educación financiera enseña las herramientas necesarias para tomar mejores decisiones y lograr un mejor control sobre los riesgos para alcanzar las metas que permitan mejorar el bienestar económico de las personas e instituciones (Carbajal, 2008).
La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico – OCDE– (2014) define la educación financiera como un proceso mediante el cual se adquiere una mejor comprensión de los conceptos y productos financieros y se desarrollan las habilidades necesarias para tomar decisiones informadas, evaluar riesgos y oportunidades financieras y mejorar su bienestar. Para Núñez (2013), la educación financiera es transmisión de conocimientos, habilidades y actitudes necesarias para que la gente pueda adoptar buenas prácticas de manejo del dinero para la generación de ingresos, gastos, ahorro, endeudamiento e inversión.
La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros ([CONDUSEF], 2012) considera la educación financiera como un hábito que debe inculcarse desde temprana edad y ponerse en práctica día con día. Estos hábitos se ven reflejados, a futuro, en ahorrar para cumplir una meta, hacer aportaciones voluntarias para tener un retiro más digno, contratar un seguro hoy para evitar imprevistos económicos luego o utilizar el crédito de manera responsable para no adquirir deudas personales que no se puedan pagar. Educar en materia de finanzas permite tomar decisiones más informadas y adecuadas para la situación y necesidades económicas; si se quiere que una ciudad, región o país cuente con personas y empresarios que gocen de salud financiera, es necesario cambiar hábitos, de tal manera que permitan cumplir las metas programadas y fomentar el ahorro, el presupuesto, el crédito y seguros.
Finalmente, se puede decir que la educación financiera es aquella capacidad que tiene el ser humano para administrar y desarrollar, de manera correcta, los conceptos y productos financieros para una toma de decisiones más acertada en el momento de elegir su forma de acercarse al recurso financiero, para lograr el objetivo primordial de todos los empresarios: alcanzar sus metas económicas.
Sebstad, Cohen y Stack (2006) afirman que las mejoras en los conocimientos, habilidades y actitudes sobre temas financieros contribuyen a crear cambios en los comportamientos financieros; como ejemplo citan la elaboración de un presupuesto para planificar los gastos a futuro o un plan de gastos para la administración del dinero; recortar los gastos innecesarios; abrir una cuenta de ahorros o ahorrar regularmente e, incluso, negociar los términos de la compra o de la venta de un negocio y no simplemente aceptarlos tal cual los proponen.
La educación financiera es básica para todas las empresas, como se ha observado en los diferentes conceptos. Un indicador al que en este estudio se le dio un principal cuidado es el del crédito, el cual fue abordado como financiamiento, por ser uno de los factores esenciales para el surgimiento, desarrollo y crecimiento empresarial. Al respecto, el Global Entrepreneurship Monitor (MEG) lo considera como el gran potenciador o inhibidor de la actividad empresarial (Garza, 2014).
Una vez revisadas las diversas concepciones sobre educación financiera, se observa que los términos coincidentes para medirla son: presupuesto, ahorro, inversión, crédito y seguros.
Por presupuesto se debe entender el registro previo y detallado, por escrito, de ingresos y gastos en un plazo determinado (CONDUSEF, 2014). Para Kiyosaki (2015), el presupuesto es simplemente un plan; mientras que Ontiveros y Cano (2015) lo conciben como la recolección de todos los gastos y los ingresos, aunque sea de forma aproximada y provisional, de la persona o de la unidad familiar. Cuando no se cuenta con un control de gastos, el ingreso obtenido pude disminuir e incluso disolverse, así que es necesario tomar en cuenta lo que afirma Hill (2012), cuando dice que ''la mejor manera de hacer un presupuesto para el futuro es saber en qué gasta su dinero ahora'' (p. 43).
El presupuesto puede ser concebido como una herramienta útil para evitar el endeudamiento y para realizarlo es necesario que se anoten los ingresos que se perciban y, de igual forma, se enlisten los gastos e inversiones, de manera que si la diferencia entre ellos es positiva, se tendrá un monto para un posible ahorro; pero si es negativa, se tendría que analizar detalladamente para disminuir la compra de productos innecesarios. De acuerdo con los datos reportados en la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (INEGI & CNBV, 2015), de un total de 76.157.088 personas solo 27.870.251 llevan registro de sus gastos, representando un 36,6%, lo cual significa que el 63,4% no realizan este registro; se concluye que a nivel nacional no existe la educación de realizar un presupuesto.
En cuanto al ahorro, este se concibe como la parte del ingreso que se guarda en el presente para usarlo en el futuro. Sirve para protegerse contra eventos inesperados y prepararse para gastos esperados del futuro (García, 2011). Núñez (2013) establece que el ahorro significa ''reservar una cantidad de dinero'' (p. 77) y, por otra parte, Santos (2011) afirma que el ahorro se puede ver también como el remanente de dinero que proviene de la diferencia entre ingresos y gastos, que puede resultar de dejar de gastar o de posponer algunos gastos, para después satisfacerlos con los fondos a rentabilizarse durante un plazo futuro planeado.
De igual forma, Ramírez (2013) considera al ahorro como el remanente entre los ingresos y gastos corrientes de la familia; así como los recursos que voluntariamente se restan al ingreso y al ahorro, como la adquisición de activos realizables en el futuro, en los que se confía no pierda su valor o inclusive lo ganen. Este puede concluirse, como lo menciona Tostado (2005), al considerarlo como ''excedente de dinero de cualquier economía familiar o empresarial, que resulta de restar los gastos de los ingresos. Sin ahorro es imposible invertir y, por tanto, financiar a los emisores'' (p. 8).
De acuerdo a la ENIF (INEGI & CNBV, 2015), el 23,5% de los mexicanos no ahorran; el 32,4% lo hacen de manera informal; el 28,8% lo hacen tanto informal como formalmente; y solo el 15,1% utilizan únicamente medios formales. Dentro de las fuentes informales, se tienen el ahorro en casa habitación, en tandas1 o con familiares; se conocen como fuentes de ahorro formales las instituciones bancarias y las entidades financieras.
También a partir de los datos proporcionados por la ENIF (INEGI & CNBV, 2015), se conoce que el 65% de los mexicanos prefieren guardar su dinero en casa, 32,20% lo hacen a través de cajas de ahorro o desconocidos, el 32,5% lo realizaron de manera informal a través de tandas, 14,8% guardó dinero con familiares o conocidos, el 12,7% ahorró comprando animales o bienes y, finalmente, el 8,3% lo hicieron a través del préstamo de dinero; aunado a lo anteriormente descrito, las personas, en un 61,2%, prefieren manejar su dinero en efectivo.
El aspecto relacionado a la inversión tiene que ver con la intención de poner a trabajar el dinero buscando obtener una ganancia en el futuro (CONDUSEF, 2014). Tostado (2005) la define como aquella operación que consiste en destinar capital a un fin con el objeto de incrementar su valor. Es un desembolso que se realiza con bienes financieros, más que buscando un consumo. Existen inversiones conservadoras, las cuales están consideradas como de bajo riesgo; hay otras moderadas, en donde se presenta un poco de riesgo; y, por último, las inversiones agresivas, en donde se puede perder todo y, sin embargo, con ella se pueden conseguir muchos beneficios.
El crédito se define como obtener y utilizar dinero que no se tiene, donde se devolverá el monto del préstamo más un cargo adicional, llamado interés (Bancomer y MIDE, 2010). Tostado (2005) menciona que es el cambio de una prestación presente por una contraprestación futura; es decir, se trata de un movimiento en el que una de las partes entrega de inmediato un bien o servicio, y el pago correspondiente más los intereses devengados los recibe más tarde. Al contar con una autorización y la obtención de un crédito, cualquiera que fuese su fuente de financiamiento, no se debe olvidar que no es dinero adicional, sino, por el contrario, es una deuda que, si no se tiene cuidado, se puede convertir en impagable.
En materia de crédito se puede hacer uso de una herramienta como la tarjeta de crédito. En México es un instrumento que puede usarse para que las personas que realicen pagos con ella puedan considerarse como deducible de impuestos es decir disminuyendo el pago de los mismos siempre y cuando cumpla con los requisitos establecidos en la normativa correspondiente. De acuerdo al informe del Banco de México, de febrero de 2014, el 57% de los usuarios de tarjetas de crédito están pagando intereses a tasas promedio del 50% anual, afectando de esta forma su economía, al no permitirles utilizar este dinero en ahorro, consumo y/o inversión (Banxico, 2014).
En México, el 43% de las personas paga el total de las deudas de tarjeta de crédito; es decir, son ''totaleros'', como se les conoce comúnmente. Esta cifra es preocupante, ya que quiere decir que el 57% de los usuarios de tarjetas están pagando intereses a tasas promedio del 50% anual. El usuario ideal de la tarjeta de crédito es aquel que se financia hasta 45 días y después hace el pago total; de esta forma no paga intereses al banco.
Por otra parte, los seguros se definen como un contrato por el cual una aseguradora se obliga, mediante una prima (precio del seguro), a pagar o compensar al contratante o beneficiarios cuando ocurra un evento inesperado, previamente establecido (CONDUSEF, 2014). Tostado (2005) afirma que es un contrato que se establece con una empresa aseguradora. En dicho contrato, denominado póliza, la empresa se comprometa a que, si la persona sufre algún daño en su ser o en alguno de sus bienes por cualquier motivo, dicha persona o quien haya designado como beneficiario recibirá la cantidad de dinero acordada en la póliza.
En materia de educación financiera, se están haciendo esfuerzos para para que las personas tengan como hábito la realización de un presupuesto, el fomento al ahorro, el invertir en fuentes formales, aprender a utilizar el crédito en beneficio y no considerarlo como un dinero extra. Tanto el gobierno mexicano como instituciones del sector privado han realizado diversas acciones para impulsar la capacitación en temas de educación financiera, dentro de los organismos gubernamentales se cuenta con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público que, a través del Programa de Cetes para Niños,2 pretende fomentar aspectos de ahorro. De igual forma, en el sitio web de la Revista de Educación y Cultura3 se pueden encontrar herramientas específicas de educación financiera. Mientras el Museo Interactivo de Economía (MIDE), por su parte, presenta diversas actividades que permiten un aprendizaje significativo en términos financieros.
Existen otros organismos, como la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF), que organiza cada año la semana nacional de la educación financiera; o la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), que realiza diversas acciones dentro de ella y tiene publicaciones trimestrales de inclusión financiera. También el sector privado ha implementado cursos relacionados a la educación financiera. Instituciones bancarias como Banamex, BBVA Bancomer, realizan diversas actividades de educación financiera, incluso con juegos de mesa que permiten aprender finanzas.
Como se puede observar, hay diversos medios para capacitarse y recibir instrucción en educación financiera, ahora solo resta llevarlos a los dueños del sector metalmecánico en micro y pequeñas empresas hidalguenses. Sin embargo, de acuerdo a la investigación realizada por Amezcua, Arroyo y Espinosa (2014), en México no se le ha dado la importancia necesaria a este temática. A pesar de que se cuenta con muchas herramientas para poder adquirir los conocimientos necesarios en materia de educación financiera, hasta nuestros días estas no han dado resultados favorables, es por ello que, a través de este diagnóstico, se determinó la situación en la que se encuentran las microempresas del sector metalmecánico hidalguense.
Para Ruiz (2012), se considera como Mipyme aquella empresa de tamaño pequeño y afirma que su definición varía de acuerdo a cada país, aunque, en general, puede decirse que una microempresa cuenta con un máximo de diez empleados y una facturación acotada. Por otra parte, su dueño suele trabajar en la misma.
Además, la misma autora (Ruiz, 2012) menciona que la creación de una microempresa puede ser el primer paso de un emprendedor a la hora de organizar un proyecto y llevarlo adelante, y que esta puede enmarcarse dentro de las pequeñas y medianas empresas (pymes), ya que se trata de compañías que no tienen una incidencia significativa en el mercado (no vende en grandes volúmenes) y cuyas actividades no requieren de grandes sumas de capital (en cambio, predomina la mano de obra).
Este tipo de empresas tiene una gran importancia en la vida económica de un país, en especial para los sectores más vulnerables desde el punto de vista económico, ya que la microempresa puede ser una salida laboral para un desempleado o un ama de casa. La elaboración de artesanías, la gastronomía a pequeña escala y la consultoría profesional son algunos de los campos más usuales en el desarrollo de microempresas. Con el tiempo, una microempresa exitosa puede convertirse en una pyme de mayor envergadura.
De acuerdo a datos reportados por la CONDUSEF (2013), en ''México hay más de 4.1 millones de microempresas que aportan 41.8% del empleo total, las pequeñas suman 174.800 y representan 15.3% de empleabilidad dando un total de 57,1% de empleabilidad'' (p. 1), que otorgan las micro y pequeñas empresas.
Uno de los problemas de este tipo de empresas es la falta de educación financiera, lo que incurre en muchas ocasiones en no poder llevar un control adecuado de sus gastos, al mezclar el capital de la empresa con el personal y, de igual forma, al tener acceso al crédito y utilizarlo para cubrir créditos personales.
La competitividad y productividad de las microempresas, sobre todo de las de tipo tradicional, está siendo amenazada por la incorporación de modernos conceptos de negocio, que evidencian limitada profesionalización, crecimiento desordenado, rezago tecnológico, altos consumos de energía, imagen comercial descuidada e insalubre, administración informal, limitados accesos al financiamiento y la falta de educación financiera.
Entendiendo a las empresas del sector metalmecánico como industria dedicada a la fabricación, reparación, ensamble y transformación del metal, se clasifican como a continuación se muestra:

Para llevar a cabo el estudio, se estableció un modelo descriptivo, transversal, cualitativo y cuantitativo. Descriptivo al identificar las características que tienen las empresas en estudio respecto a la educación financiera; transversal al llevarse el levantamiento de campo en un solo momento en el tiempo –diciembre de 2015–; cuantitativo al tomar como base datos numéricos; y cualitativo, pues la medición de sus conocimientos financieros se hizo a partir de la percepción que tienen los dueños sobre estos temas, a través de una encuesta validada por expertos y producto de un proyecto apoyado con recursos financieros federales del Programa para el Desarrollo Profesional Docente, para el Tipo Superior, e integrado en dos apartados: el primero de identificación, con el propósito de conocer las características generales de las empresas; y el segundo sobre temas de educación financiera.
La muestra se calculó a través del muestreo probabilístico estratificado, a partir de la población total de microempresas metalmecánicas que, de acuerdo con el INEGI, en 2015, era de 192 con más de 5 años de operación, concentrando su actividad en 3 de 84 municipios que tiene el estado, que son: Pachuca, Tepeapulco y Tizayuca. De ahí que la muestra calculada fue de 38 empresas, con la siguiente distribución municipal:

A continuación se presentan los resultados, comenzando con la edad del dueño como un referente; posteriormente, la percepción que tienen los empresarios en estudio sobre los conceptos que involucran a la educación financiera y, finalmente, si ellos han tenido capacitación al respecto y si consideran importante recibirla.
Dentro de los datos generales, se tiene que el total de empresas del sector metalmecánico que se estudiaron fue de 38, haciendo uso de la estadística descriptiva se analizaron los datos obtenidos de la investigación, arrojando la información que se presenta a continuación.
De acuerdo con datos del INEGI (2015) el 33% de las empresas en el país son dirigidas por mujeres. Como se observa en la Tabla 4, los hombres dueños de empresas representan el 84%, mientras las mujeres son solo el 13%. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo ([OECD], 2014) da a conocer que implementar de manera adecuada las reformas financieras ayudará, principalmente, a las mujeres, mejorando su calidad de vida en una proyección a diez años, lo que ayudará en la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres dirigiendo su propio negocio.
La edad del dueño es fundamental para que un empresario implemente nuevos hábitos, como lo establece Galindo (2005), además, la formación académica, género, experiencia y antigüedad en el puesto se convierten en elementos esenciales para el desarrollo de la empresa, contribuyendo con mayor o menor fuerza al éxito del negocio; por tanto, considerar la edad de las personas, en esta investigación, contribuye a establecer la madurez en la empresa. Como se puede observar en la Tabla 5, el 47% de los dueños son mayores de 57 años.
Con base en el nivel educativo de los dueños de las empresas encuestadas –como se observa en la Tabla–, se puede determinar que 12 empresarios tienen preparatoria terminada, 11 cuentan con licenciatura, 8 con primaria, 6 con secundaria y ninguno cuenta con posgrado. El hecho de que los empresarios de las micro y pequeñas empresas cuenten, como mínimo, con educación básica significa que podrán entender los términos relacionados con la educación financiera.
Se observa en la Tabla 7 que de las 38 empresas encuestadas, 3 son de 5 años a diez años, comparadas con 20 que existen de 11 a 20, y solo 14 que han alcanzado más de 20 años de antigüedad.
Teniendo en consideración que las micro y pequeñas empresas otorgan el 57,1% de empleabilidad en esta región hidalguense, y de acuerdo a las empresas encuestadas correspondientes al sector metalmecánico, de un total de 38 empresas, 37 tienen de 0 a 10 trabajadores; llamando la atención que ninguna de ellas contestó tener entre 11 y 50 trabajadores, aunque, según las cifras del Diario Oficial de la Federación (DOF, 2013), las microempresas tienen un rango de hasta 10 trabajadores; por tal motivo, se deduce que 37 de las 38 empresas encuestadas cumplen con lo establecido en la clasificación de las microempresas, según las Tablas 1 y 8. Por este motivo, se debe tener mayor cuidado para que la tendencia en un futuro sea crecer hasta convertirse en una mediana empresa que albergue a 250 trabajadores, contribuyendo al desarrollo económico de la región.
De acuerdo con Hill (2012), la mejor manera de hacer un presupuesto es con la finalidad de saber en qué gasta el dinero ahora. Según las respuestas obtenidas de los empresarios, el 78% de ellos respondió que sabe hacer un presupuesto.

Sin embargo, al preguntar si llevan registro de deudas, gastos y ahorro, la respuesta de los encuestados fue que de esos 30 que saben hacer un presupuesto, solo 15 de ellos llevan registro de sus gastos; lo cual, comparado con 38 encuestados, muestra que el 39% llevan registro de sus gastos, dato muy parecido al reportado por la ENIF (INEGI & CNBV, 2015), al identificar que solo el 36,6% de la población lleva control de sus gastos. Lo anteriormente descrito evidencia la necesidad de que las personas cuenten con educación financiera para poder llevar un control de gastos, ingresos, deudas, ahorro y, con ello, evitar el endeudamiento.

En cuanto al ahorro, el 23% de los encuestados coinciden con la definición del ahorro establecida por García (2011), al considerarlo como algo para usar en el futuro, y el 6% percibe el ahorro en el sentido que menciona Núñez (2013), como la reserva de una cantidad de dinero. Es conveniente que se considere que la parte del ingreso que debe ser destinada para el ahorro no es la que sobra, sino una porción que debe destinarse específicamente para ello, ya que contar con un recurso proporciona seguridad económica.

Diversos estudios tienen como referencia que en México no se fomenta el ahorro, el ENIF (INEGI & CNBV, 2015) publicó que solo el 23,5% de los mexicanos ahorran, lo que significa que el 76,5% no lo hacen. En comparación con los resultados arrojados en la aplicación del instrumento, el 50% de los empresarios no ahorran, contra un 39% que sí lo hacen, como se muestra en la Tabla 12, afectando la economía personal al no contar con recursos que se puedan usar en caso de tener algún evento fortuito o de fuerza mayor.
Otro aspecto a considerar es la fuente de ahorro; es decir, a través de qué medio los encuestados guardan el dinero, teniendo en cuenta que solo 15 de los 38 empresarios encuestados contestaron esta pregunta y que, por tal motivo, el porcentaje de los que contestaron corresponde a un 53,33% que guardan su dinero en casa, siendo inferior en un 11,67% a la muestra nacional (INEGI & CNBV, 2015) que representa un 65% de mexicanos que no ahorran; asimismo, la encuesta refleja que 14,8% de los mexicanos ahorran a través de tandas, muy parecido a los encuestados del sector metalmecánico que usan este medio en un 10%. Ahora bien, utilizar estos medios informales para fomentar el ahorro es muy riesgoso, pues si se presentara algún caso fortuito o de fuerza mayor (un asalto, un robo), se corre el riesgo de perder el patrimonio.

Al comparar la ENIF (INEGI & CNBV, 2015), se tiene como evidencia que el 61,2% de los mexicanos prefieren manejar su dinero en efectivo, situación no muy distante del levantamiento de datos en el estado de Hidalgo, en donde los micro y pequeños empresarios, en un 71%, prefieren manejar su dinero de ese mismo modo, como se muestra en la Tabla 14. Existe una resistencia al uso de bancos, muchas veces por desconfianza, como lo afirma la CONDUSEF (2014).
En cuanto al indicador correspondiente a la inversión, el 10% de las personas encuestadas coinciden, como lo establece la CONDUSEF (2014), en que la inversión es poner dinero a trabajar. Como se puede observar a continuación, los empresarios sí perciben correctamente el significado de una inversión.

Los empresarios encuestados tienen claro el significado de crédito, al coincidir con la definición de Bancomer y MIDE (2010), quien lo considera un préstamo, más un cargo que generará intereses. Esta fue la respuesta del 31% de los encuestados, mientras el 21% lo considera solamente un préstamo. El crédito, bien manejado, puede ser muy benéfico para los empresarios, siempre teniendo en mente que no es dinero adicional, y manteniendo en tiempo y forma los respectivos pagos para no generar intereses adicionales que les hagan llegar a una deuda impagable, lo que perjudicaría gravemente su economía.

Al observar, en la Tabla 17, que el 60% de los encuestados no ha solicitado crédito y considerando que el 31% de ellos tienen concebido al crédito como un préstamo que genera intereses, se evidencia que uno de los factores por los que no han acudido a este servicio es que no cuentan con educación financiera que les permita tener mayor información para una adecuada toma de decisiones en el manejo de crédito.
El principal riesgo de adquirir un crédito es que no se lleve un control del mismo y se cometa el error de endeudarse sin tener en cuenta el nivel de ingreso; por el contrario, un crédito utilizado de manera racional contribuirá a contar con salud financiera y no llegar a lo establecido por la CONDUSEF (2014), al citar que el 43% de los mexicanos piden prestado para pagar otras dudas. En las empresas se debe aprovechar el crédito para adquisición de activos que generen o propicien la generación de un bienestar.

El 40% de los empresarios cuentan con tarjeta de crédito, pero se debe tener en cuenta que, con la finalidad de evitar un endeudamiento, es necesario que las personas cuenten con educación financiera y, en el momento que se deba pagar, de preferencia debe ser la cantidad completa de la deuda para no generar intereses y, en caso de no poder lograrlo, pagar lo más que se pueda, con la finalidad de no generar deudas impagables.

Con relación a los seguros, el 57% de los encuestados concibe a los seguros como protección para su familia; de esta manera, se muestra que gran parte de los empresarios conocen el significado de un seguro, siendo coincidente con lo establecido por la CONDUSEF (2014), al citar que los seguros son beneficios para cuando ocurra un evento inesperado. Sin embargo, cabe destacar que el 18% concibe a los seguros como un gasto y no se proyecta como prevención para un caso fortuito o de fuerza mayor.

La ENIF (INEGI & CNBV, 2015) comprueba, a nivel nacional, que un 73% de los mexicanos no cuenta con la cultura de adquirir un seguro; de igual manera, se pudo corroborar que de los empresarios encuestados, 57% no han adquirido seguros, poniendo en riesgo su patrimonio.

De acuerdo a la ENIF (INEGI & CNBV, 2015), 73% de la población no cuenta con ningún tipo de seguro, y solo el 24% lo hace, por lo que puede deducirse que, de manera general, la población mexicana no tiene la cultura de la contratación de un seguro, dejando en riesgo su propio patrimonio. Del 24% que sí tiene un seguro, el 17,8% cuenta con seguro de vida y 8,71% con uno de auto.
De los 15 encuestados que respondieron que sí adquirieron algún tipo de seguro, al igual que los datos obtenidos en la ENIF (2015), el 21% prefieren contar con un seguro de vida, contra el 7% que han asegurado un automóvil.
Existen muchos medios para que las personas puedan capacitarse en educación financiera y para lograrlo se han realizado esfuerzos tanto el sector público como en el privado; sin embargo, como se puede apreciar en la Tabla 22, el 70% de los encuestados no ha recibido ningún tipo de capacitación.

Respecto a la capacitación en materia de educación financiera, el 78% la considera importante y, por esta razón, será necesario implementar capacitación haciendo uso de los programas, gubernamentales o no, para lograr una educación financiera de las personas y así conseguir el bienestar en sus familias y empresas.

En México se han realizado muchos esfuerzos, tanto del sector público como del privado, para educar a la población en materia financiera; sin embargo, esos esfuerzos no han sido suficientes, pues es necesario comenzar por sectores productivos, como es el caso de esta investigación, que abarcó un sector vulnerable (el metalmecánico) y delimitado a micro y pequeñas empresas, aplicándose un instrumento de medición que permitió conocer la situación en la que se encuentran los empresarios en materia de educación financiera.
De acuerdo al objetivo planteado, se realizó la evaluación diagnóstica sobre educación financiera en micro y pequeños empresarios hidalguenses del sector metalmecánico, conociendo, de esta manera, su comportamiento en temas financieros básicos, como presupuesto, ahorro, inversión, crédito y seguros, a través de la aplicación de un instrumento de medición a 38 empresas hidalguenses del sector metal mecánico, clasificadas como micro y pequeñas, en los municipios de Tizayuca, Tepeapulco y Pachuca, obteniéndose, en cuanto al presupuesto, que el 78% de las empresas encuestadas dicen saber hacerlo; sin embargo, al momento de llevar registros ponen mayor atención en los gastos.
En lo referente al ahorro, solo en un 39% de las empresas encuestadas se realiza esta actividad, mientras el 50% no lo hace; por otra parte, quienes ahorran lo hacen de manera informal (31% lo realiza en casa y 2% en tandas), significando un riesgo en caso de robo, y únicamente el 7% utilizan las instituciones bancarias. En cuanto a la inversión, el 31% de los encuestados la conciben como un beneficio a futuro.
En materia de crédito, el 31% lo consideran un préstamo que genera intereses, y el 21% lo concibe como un préstamo, olvidándose de mencionar los intereses. El 23% no ha solicitado un crédito por considerarlo un riesgo que le causará endeudamiento y, sin embargo, 39% cuenta con tarjeta de crédito, situación que se debe cuidar para que lleven un control de su deuda al conocer, con precisión, su fecha de corte, de pago y convertirse en ''totaleros'' al pagar el monto necesario para no generar intereses, con ello obtendrán beneficios adicionales como un buen expediente crediticio para la adquisición de futuros préstamos.
Se percibe a los seguros, en un 57%, como protección para la familia; seguido de un 18% que lo considera como un gasto; llamando la atención que el 100% de los encuestados carecen de algún tipo de seguro, poniendo en riesgo su patrimonio.
En relación con la capacitación en educación financiera, el 71% de las empresas encuestadas no la han recibido, a pesar de existir organismos como la CONDUSEF, quien año tras año realiza la semana financiera y mantiene abiertos cursos relacionados con este tema, así como también algunas instituciones financieras imparten este tipo de cursos. Por otra parte, el 78% consideran importante recibir esta capacitación.
Por tal motivo, existen muchas áreas de oportunidad, en materia de educación financiera, en las micro y pequeñas empresas hidalguenses para que se fomente la realización de un presupuesto; se ahorre para el futuro, pero, a la vez, se recurra a instancias formales como las instituciones bancarias para que el dinero quede protegido; se utilice el crédito como un medio de financiamiento; se pueda contar con seguros para prevenir alguna contingencia; pero, sobre todo, se recurra a organismos que puedan asesorar de manera gratuita en temas relacionados con la educación financiera, como es el caso de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF) o la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.
Hay mucho por hacer en materia de educación financiera, pero es un buen comienzo que los empresarios hayan contestado el instrumento de medición, ya que esto permitió conocer su diagnóstico en esta materia, siendo una aportación de mucha utilidad para poder dar seguimiento y apoyar a las micro y pequeñas empresas, para que las deficiencias en este aspecto no sean la causa por la cual desaparezcan y, de esta manera, puedan seguir ofreciendo fuentes de empleo para el crecimiento económico de la zona hidalguense.
1 ''Tipo de ahorro que se obtiene fuera del campo formal bancario, en el que un grupo de personas aportan periódicamente una cantidad fija, recibiendo, según un orden establecido, el total de las aportaciones de los asociados'' (Tostado, 2005, p. 199).
2 Este programa se puede consultar en: http://www.dineroenimagen.com/2012–10–15/8880
3 http://www.Educacionyculturaaz.com/educacion/secretaria–de–hacienda–que–es–educacionfinanciera
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